Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

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Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino episodes

  • La economía de mercado, ¿en crisis post Covid-19? Juergen B. Donges
    El 15 de diciembre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia titulada “La economía de mercado, ¿en crisis post Covid-19?”, impartida por Juergen B. Donges, catedrático emérito de Economía de la Universidad de Colonia.
    Según el profesor Donges, tenemos un problema de desafección a la economía de mercado. Esta tiene una serie de pilares: iniciativa individual, libre empresa, derecho de la propiedad privada, libertad de contratación, libre movimiento de personas y capitales y competencia en los mercados nacionales e internacionales
    51 min
  • Conferencia Magistral Andrés Rodríguez-Pose
    La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral «Ciudades en el mundo post-Covid» que impartió Andrés Rodríguez-Pose.
    Andrés Rodríguez-Pose es Catedrático de Geografía Económica de la London School of Economics (LSE).Anteriormente, fue jefe del Departamento de Geografía y Medio Ambiente de la LSE. Presidente en funciones de la Asociación Internacional de Ciencias Regionales. Asesor habitual de numerosas organizaciones internacionales, entre ellas la Comisión Europea, la OCD, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina. Fue titular de una beca avanzada del Consejo Europeo de Investigación (ERC, en sus siglas en inglés).
    50 min
  • Conferencia Magistral Anne Case y Angus Deaton, versión en castellano
    La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral en directo a través de www.frdelpino.es titulada «El futuro del capitalismo» que impartieron Anne Case y Angus Deaton con motivo se su última obra titulada «Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo» publicada por Deusto.
    Anne Case es Alexander Stewart 1886 Professor of Economics and Public Affairs, emérita en la Universidad de Princeton, donde dirige el Programa de Investigación en Estudios del Desarrollo. La profesora Case ha escrito extensamente sobre la salud a lo largo de su vida. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Kenneth J. Arrow en Economía de la Salud de la Asociación Internacional de Economía de la Salud, por su trabajo sobre los vínculos entre economía y salud en la infancia, y el Premio Cozzarelli de la National Academy of Sciences por su investigación sobre morbilidad y mortalidad en la mediana edad.
    Angus Deaton es investigador principal y profesor emérito Dwight D. Eisenhower de economía y asuntos internacionales en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson y en el Departamento de Economía de la Universidad de Princeton. En el año 2015 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus aportaciones al análisis del consumo, la pobreza y el bienestar.
    45 min
  • Conferencia Magistral Anne Case y Angus Deaton, english version
    La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral en directo a través de www.frdelpino.es titulada «El futuro del capitalismo» que impartieron Anne Case y Angus Deaton con motivo se su última obra titulada «Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo» publicada por Deusto.
    Anne Case es Alexander Stewart 1886 Professor of Economics and Public Affairs, emérita en la Universidad de Princeton, donde dirige el Programa de Investigación en Estudios del Desarrollo. La profesora Case ha escrito extensamente sobre la salud a lo largo de su vida. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Kenneth J. Arrow en Economía de la Salud de la Asociación Internacional de Economía de la Salud, por su trabajo sobre los vínculos entre economía y salud en la infancia, y el Premio Cozzarelli de la National Academy of Sciences por su investigación sobre morbilidad y mortalidad en la mediana edad.
    Angus Deaton es investigador principal y profesor emérito Dwight D. Eisenhower de economía y asuntos internacionales en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson y en el Departamento de Economía de la Universidad de Princeton. En el año 2015 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus aportaciones al análisis del consumo, la pobreza y el bienestar.
    45 min
  • ¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo? James A. Robinson, versión en castellano
    El 29 de octubre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo?”, impartida por James E. Robinson, Reverend Dr. Richard L. Pearson Professor of Global Conflict Studies, University Professor y director del Pearson Institute de la Universidad de Chicago, con motivo de la presentación de su libro “El pasillo estrecho”.
    Según el profesor Robinson, los seres humanos quieren vivir en libertad. John Locke entiende que la liberad es un estado en el que las personas pueden actuar y disponer de sus posesiones sin tener para ello que depender de otras personas o pedirles permiso. Vivir en libertad es una aspiración del ser humano. La libertad, sin embargo, se define de una forma u otra dependiendo del lugar del mundo en el que viva una persona.
    Si todo el mundo aspira a vivir en libertad, ¿por qué falta tanta libertad en el mundo? La libertad escasea cuando un estado muy poderoso domina a la sociedad, por ejemplo, China en la actualidad. Allí, el gobierno ha colocado miles de cámaras por las calles, en un sistema tremendo de control de la sociedad que nos recuerda al Gran Hermano de Orwell que nos está observando. El estado chino es un estado que no tiene que rendir cuentas ante la sociedad con la capacidad tecnológica que tiene para erradicar la libertad.
    En otras partes del mundo, el estado no tiene ese tipo de presencia mayúscula. Su presencia es mínima, pero eso no garantiza la libertad. Es el caso de Yemen. El estado casi no existe allí, ni domina a la sociedad, que está organizada en sus tribus, clanes y redes. El estado no controla Yemen, pero allí tampoco hay libertad.
    El sociólogo Max Weber define al estado como la comunidad humana que se hace con el monopolio de la violencia en un territorio concreto. En China tiene ese monopolio y lo ejerce, pero en Yemen el monopolio de la violencia está en manos de la sociedad. Esa situación yemení tampoco da lugar a la existencia de libertad, por dos razones. La primera tiene que ver con lo que dice Hobbes en ‘Leviatán’, esto es, que una sociedad sin un estado quiebra porque se producirá una situación de guerra. La guerra es un temor continuo, un peligro de perder la vida, una vida que resulta solitaria, desagradable y corta. Esto no permite que la libertad florezca. En este contexto, en Yemen y en otras sociedades parecidas, surgen normas para impedir que haya guerras, pero esas normas también obstaculizan la libertad, constituyen la segunda razón que impide su surgimiento.
    Lo que permite que aparezca la libertad y que florezca es la existencia de un equilibrio entre estado y sociedad. En Yemen hay una sociedad fuerte y un estado débil, con lo que no hay libertad. En China hay un estado fuerte y una sociedad débil, con lo que tampoco hay libertad. En medio de este pasillo estrecho emerge un equilibrio entre estado y sociedad, que compiten entre sí y, al hacerlo, esa competencia impulsa a ambos para que sean fuertes y estén en equilibrio. La libertad surge en ese pasillo gracias al equilibrio entre estado y sociedad. Fuera de él se restringe la libertad. Cuando hay equilibrio entre estado y sociedad emerge el Leviatán encadenado con grilletes.
    Desde esta perspectiva, ¿por qué hay más libertad en Europa del norte y en Norteamérica? Para responder a esta cuestión hay que acudir a la historia y remontarse mucho tiempo atrás hasta el imperio romano. El historiador romano Tácito intentó comprender por qué los romanos nunca consiguieron conquistar a los pueblos germanos, y la respuesta la halló en las instituciones germanas. Entre ellos, los asuntos menos importantes los debatían sus jefes y los resolvían ellos mismos, pero los asuntos importantes se debatían en la asamblea de la tribu. Este es un modelo muy participativo de gobernanza. Cuando se produce la caída del imperio romano, los germanos y los francos fusionan este sistema con las instituciones romanas, es decir, el derecho, la iglesia, etc., pero sigue siendo un modelo de gobernanza muy participativo. La fusión fue promovida por Clodoveo, el rey de los merovingios.
    Clodoveo también promulgó la ley sálica. Él, probablemente, no sabía leer ni escribir, así es que para redactarla se hizo con los servicios de cuatro abogados romanos que venían de la otra parte del Rin. Los abogados se reunieron con las asambleas, hablaron de los casos y sus soluciones y redactaron la ley. Esto no es una imposición autocrática, sino un proceso de codificación ascendente que se remite a las tradiciones de los merovingios.
    La diferencia entre Europa occidental y del norte con el resto de países son esas asambleas, que vuelven a resurgir en su historia. En el siglo XIII se firma en Inglaterra la Carta Magna, un documento constitucional que intenta definir los derechos del rey y su responsabilidad. La Carta Magna se firma en Runnymeade, un prado cerca de Londres que es un lugar muy simbólico porque era el lugar en el que se celebraban los wheatons, esto es, la versión inglesa de las asambleas germánicas. La Carta Magna no trae la libertad en sí misma, pero el proceso acaba cuajando en el parlamentarismo y la democracia. El rey Juan firma porque le obligan los barones. La Carta Magna, sin embargo, no solo les da derechos a ellos, sino también a los villanos, a los siervos. Con ello se sentaron los cimientos de algo muy distinto.
    A principios del siglo XVIII se construye el estado fiscal moderno en Inglaterra, a partir de una administración que funciona desde 1690. El estado intenta hacer un seguimiento de las cosas como nunca antes lo había hecho, generando así la reacción de la sociedad. Charles Tilly explica el nacimiento de la democracia a partir de ahí. La expansión del estado traslada la lucha popular de lo local a lo nacional, es lo que Robinson denomina el efecto de la reina roja. Se intenta conseguir la libertad y para ello hay que domeñar a la reina roja.
    ¿Qué pasa con China? Entre el gigante asiático y Europa hay grandes diferencias estructurales, pero, en términos históricos, ¿por qué acaba siendo tan diferente de Europa Occidental? Al remontarse hacia atrás en la historia se observa que las cosas no son tan distintas. Según el Xunzi, un texto chino antiguo de filosofía, el rey es un barco y el pueblo es el agua que puede hacer que flote o que se hunda. Esto es lo que implica la rendición de cuentas. Lo que sucede en China es que el auge de la primera dinastía, la dinastía Shing, suprime este modelo de gobernanza. Shang Yang dice que cuando el pueblo es débil, el estado es fuerte. Por tanto, el estado, que conoce el camino, el tao, intenta debilitar al pueblo para fortalecerse a sí mismo. Así se crea un estado déspota, que es lo que es China desde hace 2.000 años. China cayó en este equilibrio despótico y esa situación se ha consolidado allí.
    Eso es muy distinto a lo que sucede en otras partes del mundo, como Yemen o el África subsahariana. En Nigeria, el pueblo Tiv era una sociedad sin estado porque temían a la hegemonía del estado. Ese temor domina tanto a la sociedad Tiv que hace que sea casi imposible construir cualquier jerarquía política. Los contratiempos se atribuyen a la brujería y esas acusaciones se utilizan para mantener el carácter igualitario de la sociedad Tiv. Cualquiera que se creyese demasiado importante y tratase de ejercer el poder corría el riesgo de que se le acusara de brujería. Los tiv desconfiaban del poder, lo que dio lugar a un sistema en el que las instituciones se basan en un principio de herencia e igualitarismo.
    Se puede crear una jerarquía, pero ¿cómo controlarla? Lo difícil es encontrar el equilibrio entre la falta de confianza y las ventajas que garantizan los estados. Muchas sociedades no lo han conseguido porque penetrar en ese pasillo estrecho es muy difícil.
    Hay tres constelaciones de relaciones estado-sociedad que tienen consecuencias muy distintas para la libertad. El estado puede dominar la sociedad, pero la sociedad también puede dominar al estado. Cuando cayó el muro de Berlín, se pensó que todo el mundo se iba a pasar a la democracia liberal, pero la pauta histórica no es la convergencia sino mantener la divergencia, como se aprecia en Yemen.
    Shang estaba equivocado. Sus ideas valen para explicar la deriva China, pero los estados más fuertes son los que tienen las sociedades más fuertes, porque esas sociedades pueden obligar a los estados a rendir cuentas, a que defiendan los intereses colectivos. Esto no puede pasar en China.
    Conseguir el Leviatán encadenado no tiene que ver con el diseño constitucional o de contrapesos. Es un proceso. EE. UU. no es como es por un documento que pudiera redactar Madison en Filadelfia. Su contenido hay que implementarlo, hay que creer en él. América hizo lo que hizo porque el poder estaba en manos de la sociedad.
    La libertad exige un cambio social. La libertad positiva tiene que ver con animar a las personas a hacer cosas, permitir que tomen decisiones. En las sociedades que no cuentan con un estado central, proliferan las normas sociales para conseguir imponer el orden, pero eso es la jaula de las normas, que impide conseguir la libertad, por ejemplo, el sistema de castas en la India o la servidumbre en Europa.
    La idea de la libertad no tiene nada de occidental. A los Tiv les interesa mucho la libertad. Este anhelo de libertad es inherente al ser humano. Hay muchos tipos de sociedades en el pasillo entre las que hay grandes diferencias, ricas y pobres, el pasillo es muy heterogéneo porque las sociedades han tenido que resolver muchos tipos distintos de problemas históricos.
    42 min
  • ¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo? James Robinson, english version
    El 29 de octubre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo?”, impartida por James E. Robinson, Reverend Dr. Richard L. Pearson Professor of Global Conflict Studies, University Professor y director del Pearson Institute de la Universidad de Chicago, con motivo de la presentación de su libro “El pasillo estrecho”.
    Según el profesor Robinson, los seres humanos quieren vivir en libertad. John Locke entiende que la liberad es un estado en el que las personas pueden actuar y disponer de sus posesiones sin tener para ello que depender de otras personas o pedirles permiso. Vivir en libertad es una aspiración del ser humano. La libertad, sin embargo, se define de una forma u otra dependiendo del lugar del mundo en el que viva una persona.
    Si todo el mundo aspira a vivir en libertad, ¿por qué falta tanta libertad en el mundo? La libertad escasea cuando un estado muy poderoso domina a la sociedad, por ejemplo, China en la actualidad. Allí, el gobierno ha colocado miles de cámaras por las calles, en un sistema tremendo de control de la sociedad que nos recuerda al Gran Hermano de Orwell que nos está observando. El estado chino es un estado que no tiene que rendir cuentas ante la sociedad con la capacidad tecnológica que tiene para erradicar la libertad.
    En otras partes del mundo, el estado no tiene ese tipo de presencia mayúscula. Su presencia es mínima, pero eso no garantiza la libertad. Es el caso de Yemen. El estado casi no existe allí, ni domina a la sociedad, que está organizada en sus tribus, clanes y redes. El estado no controla Yemen, pero allí tampoco hay libertad.
    El sociólogo Max Weber define al estado como la comunidad humana que se hace con el monopolio de la violencia en un territorio concreto. En China tiene ese monopolio y lo ejerce, pero en Yemen el monopolio de la violencia está en manos de la sociedad. Esa situación yemení tampoco da lugar a la existencia de libertad, por dos razones. La primera tiene que ver con lo que dice Hobbes en ‘Leviatán’, esto es, que una sociedad sin un estado quiebra porque se producirá una situación de guerra. La guerra es un temor continuo, un peligro de perder la vida, una vida que resulta solitaria, desagradable y corta. Esto no permite que la libertad florezca. En este contexto, en Yemen y en otras sociedades parecidas, surgen normas para impedir que haya guerras, pero esas normas también obstaculizan la libertad, constituyen la segunda razón que impide su surgimiento.
    Lo que permite que aparezca la libertad y que florezca es la existencia de un equilibrio entre estado y sociedad. En Yemen hay una sociedad fuerte y un estado débil, con lo que no hay libertad. En China hay un estado fuerte y una sociedad débil, con lo que tampoco hay libertad. En medio de este pasillo estrecho emerge un equilibrio entre estado y sociedad, que compiten entre sí y, al hacerlo, esa competencia impulsa a ambos para que sean fuertes y estén en equilibrio. La libertad surge en ese pasillo gracias al equilibrio entre estado y sociedad. Fuera de él se restringe la libertad. Cuando hay equilibrio entre estado y sociedad emerge el Leviatán encadenado con grilletes.
    Desde esta perspectiva, ¿por qué hay más libertad en Europa del norte y en Norteamérica? Para responder a esta cuestión hay que acudir a la historia y remontarse mucho tiempo atrás hasta el imperio romano. El historiador romano Tácito intentó comprender por qué los romanos nunca consiguieron conquistar a los pueblos germanos, y la respuesta la halló en las instituciones germanas. Entre ellos, los asuntos menos importantes los debatían sus jefes y los resolvían ellos mismos, pero los asuntos importantes se debatían en la asamblea de la tribu. Este es un modelo muy participativo de gobernanza. Cuando se produce la caída del imperio romano, los germanos y los francos fusionan este sistema con las instituciones romanas, es decir, el derecho, la iglesia, etc., pero sigue siendo un modelo de gobernanza muy participativo. La fusión fue promovida por Clodoveo, el rey de los merovingios.
    Clodoveo también promulgó la ley sálica. Él, probablemente, no sabía leer ni escribir, así es que para redactarla se hizo con los servicios de cuatro abogados romanos que venían de la otra parte del Rin. Los abogados se reunieron con las asambleas, hablaron de los casos y sus soluciones y redactaron la ley. Esto no es una imposición autocrática, sino un proceso de codificación ascendente que se remite a las tradiciones de los merovingios.
    La diferencia entre Europa occidental y del norte con el resto de países son esas asambleas, que vuelven a resurgir en su historia. En el siglo XIII se firma en Inglaterra la Carta Magna, un documento constitucional que intenta definir los derechos del rey y su responsabilidad. La Carta Magna se firma en Runnymeade, un prado cerca de Londres que es un lugar muy simbólico porque era el lugar en el que se celebraban los wheatons, esto es, la versión inglesa de las asambleas germánicas. La Carta Magna no trae la libertad en sí misma, pero el proceso acaba cuajando en el parlamentarismo y la democracia. El rey Juan firma porque le obligan los barones. La Carta Magna, sin embargo, no solo les da derechos a ellos, sino también a los villanos, a los siervos. Con ello se sentaron los cimientos de algo muy distinto.
    A principios del siglo XVIII se construye el estado fiscal moderno en Inglaterra, a partir de una administración que funciona desde 1690. El estado intenta hacer un seguimiento de las cosas como nunca antes lo había hecho, generando así la reacción de la sociedad. Charles Tilly explica el nacimiento de la democracia a partir de ahí. La expansión del estado traslada la lucha popular de lo local a lo nacional, es lo que Robinson denomina el efecto de la reina roja. Se intenta conseguir la libertad y para ello hay que domeñar a la reina roja.
    ¿Qué pasa con China? Entre el gigante asiático y Europa hay grandes diferencias estructurales, pero, en términos históricos, ¿por qué acaba siendo tan diferente de Europa Occidental? Al remontarse hacia atrás en la historia se observa que las cosas no son tan distintas. Según el Xunzi, un texto chino antiguo de filosofía, el rey es un barco y el pueblo es el agua que puede hacer que flote o que se hunda. Esto es lo que implica la rendición de cuentas. Lo que sucede en China es que el auge de la primera dinastía, la dinastía Shing, suprime este modelo de gobernanza. Shang Yang dice que cuando el pueblo es débil, el estado es fuerte. Por tanto, el estado, que conoce el camino, el tao, intenta debilitar al pueblo para fortalecerse a sí mismo. Así se crea un estado déspota, que es lo que es China desde hace 2.000 años. China cayó en este equilibrio despótico y esa situación se ha consolidado allí.
    Eso es muy distinto a lo que sucede en otras partes del mundo, como Yemen o el África subsahariana. En Nigeria, el pueblo Tiv era una sociedad sin estado porque temían a la hegemonía del estado. Ese temor domina tanto a la sociedad Tiv que hace que sea casi imposible construir cualquier jerarquía política. Los contratiempos se atribuyen a la brujería y esas acusaciones se utilizan para mantener el carácter igualitario de la sociedad Tiv. Cualquiera que se creyese demasiado importante y tratase de ejercer el poder corría el riesgo de que se le acusara de brujería. Los tiv desconfiaban del poder, lo que dio lugar a un sistema en el que las instituciones se basan en un principio de herencia e igualitarismo.
    Se puede crear una jerarquía, pero ¿cómo controlarla? Lo difícil es encontrar el equilibrio entre la falta de confianza y las ventajas que garantizan los estados. Muchas sociedades no lo han conseguido porque penetrar en ese pasillo estrecho es muy difícil.
    Hay tres constelaciones de relaciones estado-sociedad que tienen consecuencias muy distintas para la libertad. El estado puede dominar la sociedad, pero la sociedad también puede dominar al estado. Cuando cayó el muro de Berlín, se pensó que todo el mundo se iba a pasar a la democracia liberal, pero la pauta histórica no es la convergencia sino mantener la divergencia, como se aprecia en Yemen.
    Shang estaba equivocado. Sus ideas valen para explicar la deriva China, pero los estados más fuertes son los que tienen las sociedades más fuertes, porque esas sociedades pueden obligar a los estados a rendir cuentas, a que defiendan los intereses colectivos. Esto no puede pasar en China.
    Conseguir el Leviatán encadenado no tiene que ver con el diseño constitucional o de contrapesos. Es un proceso. EE. UU. no es como es por un documento que pudiera redactar Madison en Filadelfia. Su contenido hay que implementarlo, hay que creer en él. América hizo lo que hizo porque el poder estaba en manos de la sociedad.
    La libertad exige un cambio social. La libertad positiva tiene que ver con animar a las personas a hacer cosas, permitir que tomen decisiones. En las sociedades que no cuentan con un estado central, proliferan las normas sociales para conseguir imponer el orden, pero eso es la jaula de las normas, que impide conseguir la libertad, por ejemplo, el sistema de castas en la India o la servidumbre en Europa.
    La idea de la libertad no tiene nada de occidental. A los Tiv les interesa mucho la libertad. Este anhelo de libertad es inherente al ser humano. Hay muchos tipos de sociedades en el pasillo entre las que hay grandes diferencias, ricas y pobres, el pasillo es muy heterogéneo porque las sociedades han tenido que resolver muchos tipos distintos de problemas históricos.
    42 min
  • Una gran estrategia para España: las reformas que nuestra nación necesita
    El 6 de octubre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia de Jesús Fernández-Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, titulada “Una gran estrategia para España: las reformas que nuestra nación necesita”.
    En los últimos 50 años, señaló Fernández-Villaverde, no nos hemos preparado para la siguiente crisis por lo que cuando ha llegado, nos hemos encontrado en una situación muy delicada. La nueva crisis ya ha venido, aunque se ha producido desde una nueva perspectiva que nadie pensaba. En mayo del año pasado creía que la crisis podría proceder más de la escalada de un conflicto, como el de Rusia y Ucrania o el de Estados Unidos y Rusia. Lo triste de esta crisis es que nos ha pillado desprevenidos y, además, nos ha golpeado más que a otros países de nuestro entorno.
    En la crisis del COVID, España es el país que ha perdido más PIB. La caída ha sido mayor que la de Alemania, el Reino Unido e, incluso, Italia. También ha caído más de lo que lo han hecho los países que han conseguido los grandes éxitos de la gestión sanitaria, como Corea del Sur o Taiwán. También hemos tenido más muertes por millón de habitantes que nadie, excepto Bélgica, según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad. Pero si observamos los datos de defunción, se aprecia que se han producido 50.000 más que en años anteriores. Esto nos pondría por delante de Bélgica. Así es que España es el país que ha perdido más PIB y que ha tenido más muertes per cápita.
    ¿Esto es consecuencia de la mala suerte o de malas políticas? Si fuera solo la crisis sanitaria, sería un caso de mala suerte. Pero una y otra vez tenemos peores resultados que nuestros vecinos. Por ejemplo, tenemos el paro juvenil más alto de Europa. También las tasas de fracaso escolar más elevadas. Carecemos de universidades punteras. No se invierte suficiente en investigación y desarrollo. Por tanto, incluso si la crisis hubiese sido causada por otro motivo, España seguiría estando en una situación económica muy delicada. En febrero, las cuentas públicas ya estaban muy deterioradas, la productividad está estancada desde principios de los 80, hay problemas con el sistema financiero, las exportaciones están muy poco diversificadas y no son de alto valor añadido. Lo que sucede es una consecuencia de malas políticas.
    Hasta ahora, nos ha salvado la Unión Europea. Salimos de la crisis financiera gracias a la política del BCE y a la ayuda del Mecanismo Europeo de Estabilidad. En la UE no hubo reconocimiento del pseudo referéndum del 1-O de Cataluña. En estos momentos, la situación no es desesperada porque estamos esperando que lleguen fondos europeos. Pero que otros nos saquen las castañas del fuego no es un futuro sólido. Nadie sabe qué va a pasar con Alemania en 2030, cómo será entonces el canciller. Lo que es quizás más grave, podemos llegar a la situación de que Europa nos diga que hasta aquí hemos llegado y no nos presten más ayuda.
    España necesita una gran estrategia de futuro fundamentada en un gran consenso social y político. Hay que ser capaz de alcanzar un acuerdo con el 60-70% de la población, con doscientos o más diputados, para que esta estrategia tenga continuidad de futuro. El problema es que anteriores reformas al no estar construidas sobre el consenso cayeron al cambiar el gobierno. Para estructurar esa estrategia, Fernández-Villaverde expuso una serie de ideas que, según dijo, son su segunda o tercera preferencia, pero que son las que permitirían poder alcanzar ese consenso.
    Una gran estrategia es el arte de reconciliar medios y fines. Un país que quiera tener un futuro debe contar con una estrategia. España lleva mucho tiempo sin ella. Quizá sea porque nos encerramos en nosotros mismos tras perder nuestro imperio. El problema es que esta actitud nos ha costado mucho en el pasado y nos está costando mucho ahora. Edmund Burke dice que un Estado sin los medios para el cambio es un Estado sin los medios para su preservación. Si queremos mantener todo lo que hemos conseguido en los últimos cuarenta años, debemos tener la capacidad de pensar que cosas que funcionaban en los 80 hoy o funcionan igual, que puede haber instituciones que se haya quedado atrás.
    Una gran estrategia consiste en fines, medios y tácticas. Queros que estén reconciliados los unos con los otros, que tengan sentido.
    En los fines hay que hablar de qué sociedad queremos, qué España queremos en el 2030, el 2040, el 2050. En el artículo 1.1 de la Constitución se dice que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho. Queremos que sea uno de los mejores del mundo, colocar a España en lo más alto de las clasificaciones que miden el Estado social y democrático de Derecho.
    Estado de Derecho significa que estamos sometidos a la regla de la ley y no a la regla de los hombres. También es un Estado que se basa en la garantía y protección de los derechos y libertades de los ciudadanos. Todo lo demás no puede existir si no hay un Estado de Derecho. El país número uno en este sentido es Dinamarca. España está en el puesto 19, pero no es dónde tendríamos que estar. No es una mala clasificación, pero tampoco es para tirar cohetes.
    Vivir en un Estado social quiere decir que el Estado suministra la prosperidad que los ciudadanos necesitan. No tiene sentido hablar de libertad de expresión si no tenemos dinero para comprar libros o periódicos. También necesitamos los bienes básicos para el desarrollo de la dignidad humana, como sanidad o educación. No se trata de que sean servicios públicos. Puede proveerlos el sector privado. Lo que tiene que hacer el Estado es crear las condiciones para que el suministro de estos bienes básicos se cumpla. En el Índice de Desarrollo Humano, que mide estos aspectos, España está en el puesto 25, un puesto mejor que donde debería estar gracias a que la esperanza de vida es muy alta, fruto de la dieta mediterránea y del clima.
    ¿Como es el índice de nuestra democracia? España está en el puesto 16, con una democracia que tiene unas carencias muy importantes. Un Estado democrático de Derecho solo existe bajo el fundamento de una economía de mercado. En libertad económica España cae hasta un preocupante puesto 58. Y hay un marco de negocios que dice lo difícil que es crear empresas, fundaciones. En esto España es el número 30.
    Con la media de rangos, el país que mejor sale es Nueva Zelanda. El segundo es Dinamarca. Tenemos que aspirar a ser como ellos. Dinamarca lo hace bién porque tiene mucha libertad económica. Economía de mercado y Estado del bienestar son complementos perfectos porque la primera permite generar ingresos suficientes para tener un estado del bienestar generoso. Éste permite que la gente invierta, tome riesgos. Como país, tenemos que mejorar en todos los índices anteriores. Da igual en qué clasificación miremos. Las naciones que lo hacen bien lo hacen bien en casi todo. Esto se aplica también al Covid. Nueva Zelanda ha tenido solo 25 muertos en esta crisis.
    Una vez que hemos decidido a dónde queremos ir, tenemos que pensar que tipo de medios necesitamos para que esto ocurra. Los medios instrumentales van a permitir sentar las bases de las reformas que necesitamos. No vamos a poder resolver nada antes de reformar el Estado para incrementar su capacidad. Reformar no quiere decir necesariamente variar el tamaño del Estado, sino conseguir un Estado capaz de hacer cosas, es decir, que cuando tienes una epidemia ese Estado tiene datos para poder afrontarla. La única manera de poder gestionar un estado en el siglo XXI es hacerlo a través de los datos. No tenemos esa capacidad, la capacidad es insuficiente. Por eso, el Estado no puede hacer las cosas que tiene que hacer.
    También necesitamos una reforma de la selección de élites de la Administración Pública, una reforma de la selección de las élites políticas y una reforma de la coordinación territorial.
    La selección de las élites de la Administración Pública debe basarse en los principios independencia, mérito e igualdad de oportunidades. La Administración Pública tiene que ser una administración profesional, que implementa de forma independiente y ajustada a Derecho los objetivos señalados por las Cortes para la Administración nacional y por los parlamentos regionales para las administraciones autonómicas. Ahora, solo el 65% de los altos cargos de la Administración del Estado y el 35% de las autonómicas son nombrados por criterios objetivos.
    En la selección de las élites de la Administración debe primar la igualdad de oportunidades, no solo de género, sino también social, territorial... Debemos diseñar procesos de selección basados en la evidencia empírica, la transparencia y la mejora constante. Habría que crear la autoridad independiente de la Administración Pública, que gestionaría la oferta de plazas, los sistemas de selección objetivos. También habría que crear una agencia de la alta dirección pública, que gestionaría las personas que van a ser nombradas para la dirección de empresas públicas. Portugal e Irlanda, con culturas muy parecidas a la española, han creado instituciones muy similares a esas y mejorado la selección de la administración pública.
    También necesitamos cambiar cómo estamos seleccionando las élites políticas. Por ejemplo, la estructura y funcionamiento de los partidos políticos. Debemos cambiar el sistema electoral, pero con eso no se eliminarán todos los problemas. Se trata de permitir un mayor control de los diputados o senadores por parte de los votantes, de romper el excesivo poder de las cúpulas de los partidos. Debemos reformar el Consejo General del Poder Judicial, que esta controlado totalmente por el Congreso de los Diputados. Para ello, podemos empezar a emplear la insaculación, el uso de sorteos, para llenar cargos y eliminar la lucha política por los mismos, por ejemplo, en la selección de los miembros del CGPJ.
    Finalmente, hay que hacer la reforma de la coordinación territorial. El sistema de las autonomías no tiene mucha claridad y hay gobiernos que no han sido leales a la autoridad central, o que utilizan las autonomías para sus intereses territoriales. Hay que compaginar la estrategia de país y los intereses de la Administración central con los de las administraciones territoriales.
    ¿Qué medios necesitamos? Por ejemplo, tenemos que alcanzar la sostenibilidad del Estado del bienestar, mejorar la educación y el mercado de trabajo, reorientar la estructura de nuestras exportaciones, … El problema es cómo podemos conseguir esto. Una buena táctica podría construirse alrededor de tres elementos. Lo primero es el espacio de las ideas, explicar esto una y otra vez hasta alcanzar un consenso. Si conseguimos dar la batalla de las ideas, tarde o temprano llegan las reformas porque a los políticos no les quedará más remedio que hacerlas si esas ideas han llegado a la gente y la gente las pide.
    Luego está la sociedad civil, que es donde España más falla. Por ejemplo, es muy difícil conseguir donaciones para una fundación, o para otras iniciativas. Tenemos que ser nosotros, como ciudadanos, los que tomemos la iniciativa, no los políticos. No podemos vivir en una sociedad donde creemos que la única solución es el BOE.
    Finalmente tenemos el problema de la actuación política. Si somos capaces de convencer a una pequeña fracción de diputados de estas reformas que necesitamos, podremos conseguir cambios.
    49 min
  • Conferencia Magistral de Arancha González. Transtalantic Conference, versión en castellano.
    El Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of Global and Public Affairs se han unido a la Fundación Rafael del Pino para impulsar el diálogo sobre las relaciones transatlánticas. En este sentido, el 2 de julio de 2020, tuvo lugar a través de la plataforma online www.frdelpino.es, el encuentro titulado “Redefiniendo la seguridad trasatlántica inclusiva en la era Covid.”
    31 min
  • Conferencia Magistral de Arancha González. Transtalantic Conference, english version
    El Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of Global and Public Affairs se han unido a la Fundación Rafael del Pino para impulsar el diálogo sobre las relaciones transatlánticas. En este sentido, el 2 de julio de 2020, tuvo lugar a través de la plataforma online www.frdelpino.es, el encuentro titulado “Redefiniendo la seguridad trasatlántica inclusiva en la era Covid.”
    31 min
  • La hora de la ciencia y la tecnología. 10 tecnologías para impulsar España. Javier García
    El 16 de junio, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “La hora de la ciencia y la tecnología. 10 propuestas para impulsar España”, de Javier García, catedrático Rafael del Pino y catedrático de Química Inorgánica y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular de la Universidad de Alicante, con motivo de la presentación del informe “10 tecnologías emergentes para impulsar España”.
    Javier García explicó que la Cátedra Rafael del Pino de Ciencia y Sociedad nace para construir una España mejor, basada en el conocimiento. El objetivo de la Cátedra es difundir la ciencia, contar como desde la ciencia y la tecnología podemos resolver algunos de los grandes problemas de nuestro tiempo. También pretende fomentar la vocación científica temprana, incluida la de las mujeres, para lo que hay que poner en valor jóvenes investigadores. No podemos permitir que sigan cayendo las vocaciones en ciencia y tecnología si queremos tener una sociedad del conocimiento.
    El informe pretende identificar las tecnologías que tienen la mayor capacidad para aumentar la competitividad de la economía española. Son tecnologías que tenemos a nuestro alcance bien porque seamos líderes en ellas, bien porque tengamos empresas. Esas tecnologías son claves para construir una economía más diversificada y compleja.
    En la economía española tienen un papel muy importante el turismo y los servicios, las exportaciones de automóviles y de componentes de automoción, la industria química y el sector farmacéutico. Cuando se analiza con más detalle el mapa de exportaciones españolas y se representa según el grado de complejidad de los sectores, muchos de nuestros sectores clave tienen un grado de complejidad relativamente bajo. Esto nos pone en riesgo frente a otros países y empresas, porque ahora otros pueden competir. También supone un riesgo para el empleo. Por ello, el informe pretende identificar las tecnologías que permitan aumentar la complejidad de los sectores clave de la economía española.
    El Foro Económico de Davos publica todos los años el índice de competitividad. En él, nuestro país ocupa una posición media, en torno al puesto 25-30. Estamos bien valorados en infraestructuras y sanidad, pero en sistemas de innovación estamos mucho peor, lo que sin duda es una amenaza. Por eso, el informe parte del análisis del caso español, con aquellas tecnologías que pueden mejorar la competitividad de la economía, partiendo de la inquietud de querer construir un país más basado en el conocimiento.
    Esas tecnologías son diez. La primera es la inteligencia artificial. La inteligencia artificial está transformándolo todo. En 2009, la mayoría de los sectores estaban incorporando la inteligencia artificial al desarrollo de producto, al marketing, a la fabricación. La tendencia ha ido a más en los últimos años. España tiene una enorme fortaleza en este campo porque cuenta con algunos de los mejores expertos del mundo. Sin embargo, este potencial académico no se ve traducido en número de patentes y de empresas que estén liderando la capitalización de todo este conocimiento. España tiene una estrategia nacional para inteligencia artificial, pero los países que tienen estrategia propia responden de forma más eficaz. Hay muchas instituciones que están apostando por la inteligencia artificial.
    La segunda tecnología, la edición genética, está perfectamente imbricada en la historia de España. El mayor descubrimiento de este siglo en este terreno, la técnica CRISPR, lo realizó el investigador del departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, Francisco Juan Martínez Mojica. La técnica consiste en consiste en introducir un ‘vector’, un virus bacteriano que contiene un segmento específico de ADN. Esto permite modificar cualquier animal o planta, lo que abre muchísimas posibilidades. Este mercado aumentara a un ritmo del 18% anual durante los próximos años. La técnica ha despertado el interés de muchísimas startups que ya están capitalizando este descubrimiento. En este terreno, España destaca en artículos académicos, pero en patentes y nuevas empresas la importancia de nuestro país es mucho menor. El reto es traducir esa labor académica en empresas.
    La seguridad digital constituye otra de las áreas clave. En un mundo interconectado y dominado por internet, es muy importante dar seguridad a toda la transferencia de datos muy privados. Esta es una industria muy consolidada en la que España presenta importantes fortalezas. Se espera que para 2026 el mercado tenga un valor 270.000 millones de dólares. Las empresas que no se están protegiendo corren el riesgo de sufrir ataques, brechas, que ocasionan pérdidas de más de 500.000 millones de dólares. La seguridad digital no es un lujo sino una necesidad para evitar brechas de seguridad. Tenemos grandes capacidades en este sector.
    Internet de las cosas es otra de las tecnologías clave. Lo vemos en algunos sectores clave para la economía. En 2015 suponía una inversión de 10.000 millones de dólares. En 2020 llega a los 40.000 millones. Adopción de la inteligencia artificial ha hecho que el internet de las cosas tenga un crecimiento exponencial en productos, servicios y aplicaciones internas. Europa puede perder este año su posición de liderazgo a manos de Asia en todo lo referente a este ámbito. España es líder por número de patentes, en línea con el tamaño de nuestra economía.
    Materiales fotoactivos avanzados suponen una mejora clarísima de las células fotovoltaicas. Los avances más prometedores, con eficiencias muy altas, y diseños sostenibles medioambientalmente. Ello ha provocado una reducción del precio del kilovatio/hora en la última década que ha sido espectacular. El precio ha caído en torno a un 80%. Esto ha sido posible gracias a la utilización de materiales fotoactivos avanzados, que permiten producir la electricidad a un coste más reducido. Existe una enorme esperanza en las energías renovables porque el precio del kilovatio/hora ya es plenamente competitivo en relación con otras fuentes de electricidad. Con inversión y decisión política pueden formar una parte importante de nuestro mix energético. En este terreno, Europa partía de posición superior a la de Estados Unidos y solo era superada por Asia. Pero esa posición de liderazgo la podemos perder con EEUU y con China, que va a conseguir capacidades instaladas muy superiores a las que tenemos en Europa.
    La energía distribuida tiene que ser parte de nuestro sistema eléctrico, para generar la electricidad mucho más cercana al consumo final, lo que permite reducir la demanda durante las horas de sol. También permite almacenar esa corriente que se genera en momentos de no máxima demanda para aplanar los picos de oferta y demanda. Esto mejora la eficiencia energética ya que disminuye las pérdidas que se originan en su transporte. Probablemente, continuará aumentando de forma muy importante la instalación de capacidad fotovoltaica distribuida.
    Datos de satélite para toma de decisiones son otra de esas tecnologías vitales. Economía espacial global supone más de 300.000 millones de dólares. Esta detrás de la televisión pero emerge también con nuevas perspectivas en muchos otros sectores como la observación de la tierra o los pequeños lanzadores. Más de 80 países, entre ellos España, cuentan ya con satélites propios. La economía espacial en España engolaba 2.500 profesionales y 40 empresas.
    Las nuevas tecnologías para combatir el envejecimiento son otro elemento importante. Cuando empezamos a envejecer se producen cambios en el organismo. Esta tecnología supone una oportunidad. En España está aumentado el número de publicaciones científicas. Es un área emergente, y también un área clínica, en la que ya se están produciendo ensayos clínicos sobre tecnologías específicas para combatir el envejecimiento. Tenemos algunos de los mejores científicos y centros. Esta tecnología también es una oportunidad para el turismo de salud de alto valor añadido.
    Las energías renovables dependen de la capacidad de almacenar la energía que se genera. Ahora la almacenamos mediante bombeo del agua para subirla a las presas hidráulicas y una pequeña parte mediante baterías y sistemas térmicos. Las principales alternativas han evolucionado de forma significativa, con sistemas electroquímicos de almacenamiento, especialmente baterías de ion litio. Se están desarrollando nuevas tecnologías basadas en tecnologías más abundantes que el litio para el almacenamiento.
    El blockchain, o la cadena de bloques, consiste en dividir la información en bloques. Esta tecnología es una gran realidad, en la que lideran fundamentalmente Estados Unidos y China, con el 50% del sector mundial. En Europa lidera el Reino Unido, que tiene la mitad del sector europeo. Las criptomonedas son el sector de blockhain de mayor crecimiento que, sin duda, incluye oportunidades de negocio.
    Todas estas tecnologías se pueden clasificar en tres grupos. El primero es el grupo de las tecnologías digitales, con la inteligencia artificial, la seguridad digital, el internet de las cosas, los datos de satélite y el blockchain. El segundo es el de la energía, con los materiales fotoactivos avanzados, la energía distribuida y las energías renovables. El último es la biomedicina, con la edición genética y las nuevas tecnologías para combatir el envejecimiento.
    Por último, hay que referirse a la pandemia. El Covid no es una sorpresa porque desde los 70 hemos tenido virus que nos han sacudido con periodicidad recurrente. En esta ocasión, tanto la velocidad de contagio como la tasa de mortalidad son bastante elevadas y han tenido impacto sobre nuestras vidas y nuestra economía. España ha tenido un papel protagonista en la investigación contra el Covid-19. Están realizándose 58 ensayos clínicos con más de 59.000 pacientes. La enfermedad ha tenido un impacto clarísimo en la economía y en el mercado laboral, con el descenso de afiliaciones a la Seguridad Social. Ha afectado a los sectores de fabricación, transporte y turismo y la pérdida va a ser difícil de recuperar. Eso tendrá efecto en las cuentas públicas. El reto es mantener el dinero destinado a investigación y sanidad. Salir de la crisis depende mucho de cómo se va a propagar el virus y como se va a hacer la salida. España está más dañada por falta de tecnología y por la dependencia del turismo.
    El informe del Foro Económico de Davos dice que España está en innovación por debajo de los países de nuestro entorno. Tenemos que trabajar mucho para mejorar nuestra situación. Por eso, ahora no se pueden recortar los fondos destinados a la inversión en I+D, como se hizo en 2009. El país estará mejor preparado si volvemos a invertir en ciencia y tecnología, pero de una forma inteligente en la que se involucren más la administración pública y la empresa privada.
    Se dice que quien desconoce la historia está condenado a repetirla. Nuestro problema como país no es desconocer nuestra historia, sino que no hemos imaginado nuestro futuro.
    1 hr 10 min

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La Fundación Rafael del Pino, con el objetivo de contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes españoles, organiza Conferencias Magistrales en las que participan destacadas…

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