Volver a la minería de oro a cielo abierto en Costa Rica. ¿Es esto serio? Con el argumento de que es una opción para mejorar las finanzas públicas, este es un tema que ocupa más pico y pala, para profundizar más allá de los cantos de sirena, que taparía la ilegalidad, la corrupción y la falta de soluciones.
Con datos del año 2008, actualizados a valor de hoy, se intenta convencer de que estamos sobre una mina valorada en $3 mil millones, con el claro objetivo de ganar aceptación.
Una reciente visita durante la segunda semana de este mes, de diputaciones de Alajuela a la zona de Crucitas, vuelve a poner el foco en una zona que muestra las heridas sociales, económicas, de seguridad y ambientales que no se discuten con la seriedad que requieren. Ni la gira ni el proyecto de ley que se discute y propone convertir ese territorio en un polo de desarrollo, aportan nuevas luces.
Esa salida de volver a autorizar esta práctica minera solo nos vuelve a revivir varias preguntas. ¿A qué obedece el súbito interés del gobierno de Rodrigo Chaves de promover la minería química a cielo abierto en Crucitas? ¿Cuáles lecciones aprendimos del fracaso del proyecto minero de Infinito Gold? ¿Es esta una solución para acabar con la presencia masiva de coligalleros, tanto nacionales como los que vienen de Nicaragua? ¿Ganamos el litigio internacional, interpuesto por la empresa canadiense que iba a explotar el oro, como se nos informó?
También hay que plantear cómo se atiende, desde la política pública, la actividad de los grupos organizados que extraen, al margen de la ley, gran cantidad de oro del país y sí hay salidas viables en la actualidad para reparar y atender esta desastrosa situación.
Para hacer revisión del tema conversaremos con Jorge Lobo, profesor Catedrático, Escuela de Biología, UCR y Nicolás Boeglin, profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, UCR.