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Sandra Blanco, nuestra invitada hoy en Hablando con Científicos, abre para nosotros el interior de las células con el objetivo de mostrarnos un mundo nuevo, mucho más complejo e interesante de lo que hubiéramos podido imaginar. En ese mundo gobernado por la información genética almacenada en el ADN, proliferan una gran cantidad de moléculas de ARN que juegan un papel importantísimo en el sistema inmune durante las infecciones provocadas por virus y en el cáncer. El ARN es un conjunto de letras que ha tomado protagonismo últimamente debido a la pandemia provocada por el coronavirus SARS-COV-2, porque este virus causante de la enfermedad COVID-19, es un virus de ARN. Pero ¿qué es el ARN? ¿por qué es tan importante como para estar relacionado con cosas tan aparentemente dispares como el cáncer y la infección por virus? De estas cosas habla Sandra Blanco Benavente, investigadora del Centro de Investigación del Cáncer (CIC-IBMCC).
“El sistema inmunitario no funciona solo cuando sufrimos una infección y caemos enfermos, funciona en todos los momentos del día y de la noche y, cuando lo hace bien, evita que suframos infecciones y otras enfermedades.” Así comienza Jorge Laborda su libro Tus defensas frente al coronavirus. Una breve introducción al sistema inmunitario. El libro es fruto de un trabajo de tres años destinado a divulgar cómo funciona nuestro sistema inmunitario, la pieza clave para luchar contra cualquier infección, sea provocada por bacterias, hongos o virus. Los recientes acontecimientos han servido, confiesa el autor, para darle el último empujón a esta obra básica para entender lo que está sucediendo durante la pandemia del COVID-19.
Aunque no existe una definición clara de lo que llamamos “microsatélite”, se admite que esa palabra engloba a satélites artificiales con una masa que va desde 4 gramos hasta los 200 kilogramos. Durante mucho tiempo se consideró que estos artefactos espaciales no eran más que un juego de aficionados y una pérdida de tiempo y dinero, pero gracias a personas como Rick Fleeter, nuestro invitado hoy en Hablando con Científicos, la visión actual es muy distinta. Un microsatélite, es pequeño, barato, tiene pocos componentes, se elabora en un periodo de tiempo corto, utiliza tecnologías más modernas, existentes para otras aplicaciones como teléfonos móviles o dispositivos electrónicos de uso común y puede ser incorporado en los huecos libres que quedan en los lanzadores después de acoplar los satélites más grandes. Con ellos se forman nuevos ingenieros en las universidades, se hace investigación sobre la Tierra y el espacio y son buenos candidatos para la exploración interplanetaria.
Los incendios forestales han sido noticia reciente por su extensión y duración, especialmente en ciertos lugares, como Australia, donde ardieron más de 10.000.000 de hectáreas, miles de propiedades quedaron destruidas y murieron decenas de personas. Estas noticias nos hacen pensar que los incendios forestales van subiendo en número y extensión cada año. Sin embargo, cuando se analizan las cifras reales, obtenidas contabilizando el total de incendios y el área quemada durante las últimas décadas, la realidad es que el área global quemada parece haber disminuido de forma considerable y cada vez hay más pruebas de que, en estos momentos, se producen menos incendios que hace siglos ¿Qué significado tienen esos datos? ¿Acaso nuestra percepción de que el Cambio Climático está forzando un aumento de las sequías y los incendios forestales es errónea? Un estudio, firmado por Cristina Santín, investigadora en Swansea University, UK, revela que la disminución de superficie quemada durante el último siglo se debe a los cambios que los humanos hemos introducido en los ecosistemas y a nuestra relación con el fuego. El Cambio Climático, en cambio, contribuye al aumento y la intensidad de los incendios.
La palabra “cuántica” se ha hecho tan popular que se utiliza para todo, aunque solamente sea por el atractivo halo que proporciona lo incomprendido y misterioso. Pero la Física Cuántica no se merece ese halo de misterio, se puede comprender, dice Carlos Sabín, nuestro invitado hoy en Hablando con Científicos. Muchos de los conceptos oscuros se deben, en parte, a b¡en intencionados físicos, cuyos ejemplos para hacer comprensible la materia han sido interpretados erróneamente. Carlos Sabín es autor de un libro, titulado “Verdades y mentiras de la Física Cuántica”, con el que nos enseña lo que NO es la física cuántica entre esa maraña de conceptos que la han hecho tan popular como incomprendida.
Comprender el Universo a su más pequeña escala, aquella en la que la materia y la energía se mezclan en revoltijo de partículas elementales y fuerzas fundamentales, requiere de máquinas enormes y del esfuerzo coordinado de miles de científicos. La mayor de esas máquinas es el Gran Colisionador de Hadrones o LHC, perteneciente al Laboratorio Europeo de Física de Partículas Elementales (CERN). Entre las muchas instituciones científicas ligadas al LHC está el Instituto de Física de Cantabria (IFCA). Allí, la investigadora Alicia Calderón Tazón, doctora en Ciencias Físicas, trabaja en el detector de partículas CMS (Compact Muon Solenoid), un enorme instrumento de 21 metros de largo y 16 de ancho y 12.500 toneladas de peso diseñado para detectar las partículas que se generan durante la colisión de dos haces de protones que han sido acelerados por el LHC hasta alcanzar velocidades cercanas a la de la luz.
Hoy os invitamos a conocer la historia de la astronomía desde sus inicios hasta el invento del telescopio. Partimos desde los remotos tiempos del paleolítico y el neolítico, pasando por la astronomía que desarrollaron los babilonios, egipcios, griegos, romanos y árabes, sin olvidar los conocimientos adquiridos por los astrónomos chinos, indios y las civilizaciones precolombinas americanas. Nuestro guía es Pere Planesas, doctor en física, investigador en el Observatorio Astronómico Nacional, quien ha participado recientemente en el ciclo de conferencias organizado para celebrar el 150 aniversario del Instituto Geográfico Nacional (1870-2020) con una charla que llevó por título “¡Qué pequeño es el mundo! La Astronomía pretelescópica”.
Más allá de Neptuno, el último de los planetas conocidos, se sitúa un región fría y extensa, conocida como Cinturón de Kuiper, por la que orbitan muchos objetos que, según se cree, permanecen casi inalterados desde el nacimiento del Sistema Solar. Junto a uno de esos cuerpos pasó la sonda espacial New Horizons el 1 de enero del 2019. Las imágenes enviadas muestran un mundo extraño, formado por dos lóbulos unidos por un estrecho cuello, que sugiere una historia de aproximación y unión suave de dos cuerpos, alejada de las imágenes caóticas y llenas de colisiones que se han descrito en los inicios del Sistema Solar. Un conjunto de artículos publicados en la revista Science, da a conocer lo aprendido durante la fugaz visita de New Horizons a Arrokoth. Uno de esos artículos lleva por título “La geología y geofísica del Objeto del cinturón de Kuiper (486958) Arrokoth”, en cuya elaboración han participado casi un centenar de científicos, entre los que se encuentra nuestro invitado, el investigador chileno César Fuentes, astrónomo en el Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines de la Universidad de Chile.
Los nanorrobots han dejado de ser materia exclusiva de la ciencia ficción para entrar de lleno en la ciencia, especialmente por sus aplicaciones en biomedicina. Hoy conversamos con Fernando Soto Álvarez, investigador en el Canary Center at Stanford for Cancer Early Detection, de los desarrollos más recientes de nanorrobots y nanomáquinas que están abriéndose camino con fuerza por sus posibles aplicaciones futuras. Existen nanomáquinas equipadas con partes móviles que pueden ser activadas mediante campos magnéticos externos, con ultrasonidos o con luz, para moverse entre los fluidos corporales, desplazarse hasta un destino concreto y liberar una carga química en un tumor. Otros dispositivos nanométricos se mueven mediante propulsión química gracias a pequeños motores que aprovechan la existencia de medios ácidos, como los del estómago, para generar movimiento. Y también existen los “nanobots”, unos dispositivos híbridos formados por la unión entre un organismo biológico, una bacteria por ejemplo, y otro no biológico o generado mediante biología sintética creando una unidad que puede ser controlada y dirigida desde el exterior para transportar y liberar fármacos en lugares concretos.
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