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El Parkinson es una enfermedad neurogenerativa que afecta generalmente a personas mayores y que, en su estado avanzado, provoca un temblor incontrolado en las manos y otras extremidades, lentitud de movimientos y otros trastornos. La enfermedad fue descrita en 1817 por el doctor James Parkinson y, como comenta hoy Analia Bortolozzi, nuestra invitada en Hablando con Científicos, “A día de hoy, a pesar de haber transcurrido más de 200 años, sabemos muchas cosas, pero aún no podemos saber con exactitud cuáles son las causas”. Ahora la doctora Bortolozzi y su equipo ha diseñado una molécula que en un futuro puede convertirse en nuevo tratamiento para la enfermedad de Parkinson.
Gustavo Bueno fue un filosofo español considerado por algunos como uno de los mayores filósofos del siglo XX y principios del XXI. Su obra es enorme y en ella tiene lugar un intercambio constante entre la ciencia y la historia de la filosofía. Hace años tuve la oportunidad de charlar con él sobre un tema fascinante: La religión en la evolución humana. Circunstancias personales y problemas técnicos que surgieron en aquel momento imposibilitaron la publicación de la entrevista. Gustavo Bueno falleció el 7 de agosto de 2016 y aquella entrevista, grabada antes de su muerte, la hemos podido recuperar y se ha convertido ahora en un documento inédito del filósofo, un documento que hoy compartimos con todos vosotros en este nuevo capítulo de Hablando con Científicos.
Las imágenes obtenidas mediante satélites artificiales, unidas a la capacidad de análisis que proporciona la Inteligencia Artificial, se han convertido en una ayuda muy importante para los arqueólogos. Un grupo de científicos, dirigido por nuestro invitado, Hèctor A. Orengo, investigador del Instituto Catalán de Arqueología Clásica, ha utilizado esas nuevas tecnologías para estudiar una amplia región de Pakistán conocida como el desierto de Cholistán. La región, ahora árida y seca, hace más de 4.500 años estaba surcada por un gran río y numerosos afluentes a cuyas orillas florecía una gran cantidad de asentamientos humanos de la civilización del Indo. El análisis de las imágenes de 36.000 kilómetros cuadrados del desierto ha revelado la ubicación de más de 300 nuevos sitios arqueológicos desconocidos hasta ahora.
En el desierto del sur de Israel, a 11 km al sur de la ciudad moderna de Arad, en la pared desnuda de una de las orillas del lecho seco de un río se encuentra una abertura estrecha por la que se accede a la cueva Nahal Hemar. La cueva, descubierta y excavada en 1983, proporcionó uno de los conjuntos más ricos de herramientas, huesos y artefactos utilizados por los seres humanos del Neolítico precerámico: una máscara de piedra, cráneos modelados, restos de una estatua, estatuillas de hueso y herramientas de pedernal. Entre las abundantes herramientas líticas se encuentra una colección extraordinaria de cuchillos que, por su forma, reciben el nombre de cuchillos del tipo Nahal Hemar. El análisis microscópico del filo de los cuchillos sugiere que fueron utilizados durante rituales de culto para descarnar a los muertos. Los resultados han sido publicados en Quarternary International por Ferran Borrell, Juan José Ibáñez y Ofer Bar-Yosef.
En el Observatorio Astronómico de Yebes, que hoy visitamos guiados por su director, el astrónomo Pablo de Vicente, se observa al Universo con grandes antenas capaces de captar las emisiones de radio procedentes de las regiones más energéticas o frías del Universo. Además de las investigaciones astronómicas, el radiotelescopio de 40 metros de Yebes, que participa en redes de Interferometría de Larga Base (VLBI), se utiliza para “Geodesia Espacial”. Este tipo de redes permiten calcular, con precisión milimétrica, la distancia entre dos radiotelescopios separados miles de kilómetros, con estos datos es posible detectar el movimiento de las placas tectónicas, las variaciones del campo gravitatorio y de la rotación terrestre y otras medidas geodésicas. Estas observaciones han permitido medir con un una precisión de centímetros la posición del robot InsSight de la NASA en Marte.
Todos nosotros nacemos de una única célula a partir de la cual se genera todo nuestro cuerpo. Ahora bien, ¿cómo sabe el embrión dónde y cómo debe formar cada miembro respetando el esquema corporal que tenemos? Para formar el brazo, el embrión debe generar un abultamiento, el primordio, a partir del cual se creará el brazo, codo, antebrazo y la mano. La aparición de las distintas partes, en orden exacto, se debe a un conjunto complejo de interacciones moleculares y genéticas que son objeto de investigación. Ahora, un grupo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha identificado un sistema que aporta información a las células del embrión sobre la posición que ocupan en las extremidades durante el desarrollo. Los resultados han sido publicados en un artículo en Sciencie Advances, cuya primera autora es Irene Delgado Carceller, nuestra invitada en Hablando con Científicos.
Cada año mueren en el mundo más de 700.000 personas por culpa de las enfermedades provocadas por las bacterias resistentes a los antibióticos. Una posible solución al problema consiste en utilizar virus bacteriófagos como agentes antimicrobianos. Para explicar qué son los bacteriófagos, dónde se pueden encontrar, cómo es posible su aislamiento y utilización, tanto para curar a los enfermos que lo necesiten, como en procesos industriales que utilizan bacterias para la elaboración de alimentos, entrevistamos hoy a Pilar García Suárez, Investigadora del Grupo Fermentos Lácticos y Bioconservación (DairySafe) del Instituto de Productos Lácteos de Asturias y autora, junto a Lucía Fernández, Diana Gutiérrez y Ana Rodríguez del libro titulado Los Bacteriófagos. Los virus que combaten las infecciones.
Más de 2600 especies de animales de todo el mundo están amenazadas por venenos de distinto tipo que son liberados al ambiente. Insecticidas organoclorados, plomo de la munición utilizada en la caza, sustancias de uso veterinario o cebos envenenados utilizados ilegalmente para eliminar especies depredadoras son las causas más comunes del declive de muchas especies. Ahora, un artículo en PNAS publicado por Patricia Mateo y sus colegas de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad de la Universidad de Oviedo y del CSIC, revela que existe una conexión entre 1.075 casos detectados de envenenamiento de milano real y la evolución de las poblaciones de esta especie a lo largo de 20 años. Los resultados demuestran que hay una clara relación entre el envenenamiento de milanos reales y la disminución de entre del 31% al 43% en las poblaciones reproductoras de la zona de estudio en España durante las últimas dos décadas.
Los investigadores Gurdon y Yamanaka recibieron el premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 2012 “por el descubrimiento de que células adultas pueden reprogramarse para convertirlas en pluripotentes”. Este descubrimiento ha permitido el desarrollo de varias técnicas que permiten obtener células madre mediante la “reprogramación” de células adultas diferenciadas para obtener, a partir de ellas, células especializadas de cualquier tejido. Así se ha abierto un camino a su empleo en terapias celulares de diversas enfermedades musculares, nerviosas, degenerativas, etc. Sin embargo, hasta ahora, las células madre obtenidas utilizando los distintos protocolos tienen baja calidad y eso condiciona su eficacia. María Salazar Roa y un grupo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han desarrollado un método que puede aumentar significativamente la calidad de las células madre obtenidas por cualquier otro protocolo, lo que mejora la eficacia en la producción de tipos de células especializadas con potencial aplicación en terapia celular.
Lo hemos visto muchas veces en películas de ciencia ficción, coches voladores que discurren a distintos niveles por carreteras invisibles a diferentes alturas sobre el suelo, taxis autónomos que transportan a personas y mercancías sin conductor humano que los guíe, robots voladores que llaman a la puerta para entregar paquetes en mano y, quizá lo más interesante, calles por las que se mueven con total libertad los peatones sin vehículos parados o en movimiento que les disputen el espacio. Todo eso puede hacerse realidad muy pronto, según nos cuenta hoy Israel Quintanilla, profesor de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Politécnica de Valencia e investigador en drones.
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