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En 2016 se descubrió que alrededor de Próxima Centauri orbita un planeta con un tamaño similar al de la Tierra, identificado como “Próxima b”. El planeta está muy cerca de la estrella, el radio de su órbita es la décima parte de la distancia entre Mercurio y el Sol. A pesar de ello, dado que Próxima Centauri es mucho más pequeña y fría que el Sol, el planeta deambula por la región que se conoce como “zona habitable”, es decir, una región en la que, si las condiciones son adecuadas, permite la existencia de agua líquida en la superficie. La estrella tiene un fuerte campo magnético que interacciona con el planeta y genera ondas de radio que han sido detectadas con Australia Telescope Compact Array (ATCA) por un equipo internacional dirigido por nuestro entrevistado, Miguel Pérez Torres, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía. El estudio, publicado en Astronomy & Astrophysics, abre un nuevo campo en la investigación de exoplanetas.
Comprender cómo son las proteínas, su composición, forma tridimensional y propiedades químicas es fundamental para entender su funcionamiento y elaborar medicinas que permitan curar problemas de salud o generar nuevos fármacos y vacunas para luchar contra los microorganismos invasores causantes de enfermedades. Ahora bien, cada proteína está formada por una cadena inmensamente larga de aminoácidos que se pliega en las tres dimensiones del espacio y cuya forma determina su funcionamiento. Desentrañar la estructura íntima de cualquier proteína es un reto impresionante que requiere sofisticadas y complejas técnicas de análisis. Hoy hablamos con Javier Vargas Balbuena, investigador de la Universidad Complutense de Madrid que estudia las proteínas utilizando una técnica que se conoce como crio-microscopía electrónica.
Yakarta, la capital de Indonesia y la cuarta ciudad más poblada del mundo, se hunde a un ritmo de 25 cm por año, para 2050, la mayor parte de la ciudad estará sumergida. El hundimiento del terreno o “subsidencia” en esa ciudad está provocado por la sobreexplotación de las aguas subterráneas, pero no es un caso aislado, un estudio publicado en Science, firmado por nuestro invitado, Gerardo Herrera, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), presenta un modelo que indica que para para el año 2040, unos 1.600 millones de habitantes de todo el mundo se encontrarán en zonas amenazadas de subsidencia, de los cuales 635 millones vivirán en áreas propensas a inundaciones.
En el interior de las galaxias existen agujeros negros supermasivos, de millones de masas solares, que, en una fase de su evolución, están rodeados de una gran cantidad de materia. Esa materia, formada por gas y polvo va cayendo al agujero negro en unas condiciones tan tremendas que parte de la masa se convierte en energía e inunda de radiación todo el Universo. Cuando la materia alrededor del agujero negro se agota, la radiación disminuye y la galaxia entra en un estado de madurez semejante al que ahora tiene el núcleo de la Vía Láctea. Donají Esparza Arredondo ha publicado en la revista The Astrophysical Journal los resultados de un estudio de 88 núcleos galácticos activos que en su mayoría están disminuyendo de actividad.
Misterioso, esquivo, elusivo, mutante o fantasmal son algunos de los adjetivos que se aplican al neutrino, una partícula elemental pequeñísima, tan abundante en el Cosmos, que tan sólo los fotones existen en mayor cantidad. Cada segundo, nuestro propio cuerpo es atravesado por centenares de billones de ellos, que tienen un variado origen en la Tierra, el Sol y el resto del universo, algunos de ellos, incluso, se originaron durante el Big Bang. A pesar de su abundancia, como no tienen carga y son tan pequeños, pueden atravesar nuestros cuerpos y la Tierra entera sin inmutarse. Mariam Tórtola, investigadora en el Instituto de Física Corpuscular (IFIC) y profesora de la Universidad de Valencia, estudia los neutrinos y participa en el Proyecto DUNE que estudiará las propiedades de los neutrinos con dos inmensos detectores separados entre sí 1.300 kilómetros.
Un agricultor que siembra, nivela el terreno o distribuye insecticida en sus cultivos montado en su tractor equipado con tecnología de posicionamiento más moderna; un meteorólogo que se vale de los datos suministrados por ese mismo sistema para estudiar la distribución de vapor de agua en la atmósfera; un vulcanólogo que gracias a la medida precisa de los cambios de altura y movimientos del terreno vigila la evolución de un volcán o el diseñador de un sistema guía de un vehículo autónomo, todos ellos tienen algo en común: necesitan conocer su posición sobre el globo terrestre con gran exactitud. Una forma de conseguirlo consiste en utilizar los datos que suministra la Red de estaciones permanentes GNSS (Global Navigation Satellite System). Hoy, dentro del conjunto de programas dedicados a la celebración del 150 aniversario del Instituto Geográfico Nacional (IGN), charlamos sobre el posicionamiento de alta precisión con José Antonio Sánchez Sobrino, ingeniero geógrafo y jefe del Servicio de programas Geodésicos del IGN.
Hoy vamos a visitar una nebulosa situada a 18.000 años luz, en la constelación Ara (Altar), que lleva el nombre de Mantarraya, llamada así porque algunos astrónomos, tirando de imaginación, encontraron en ella un parecido con ese animal marino. Un grupo de investigadores, entre los que se encuentra nuestro invitado, Martín Guerrero Roncel, del IAA – CSIC, comparando las imágenes de la nebulosa obtenidas por el Telescopio Espacial Hubble en 1996 y 2016, ha descubierto que la nebulosa ha sufrido cambios importantes en muy pocos años, unos cambios provocados por variaciones en la estrella de la que surgió. El resultado de la investigación ha sido publicado recientemente en la revista The Astrophysical Journal
Ganímedes es un satélite de Júpiter fuera de lo común, no solamente es el más grande del Sistema Solar, mayor incluso que Mercurio, sino que, según se cree, entre su núcleo fundido, rico en hierro, y la corteza existe un enorme océano subterráneo que alberga tanta agua como la contenida en todos los océanos de la Tierra juntos. Nuestro invitado en Hablando con Científicos, Fernando Izquierdo y sus colegas han estudiado el comportamiento de ciertos compuestos, llamado clatratos, capaces de almacenar sustancias como el CO2 o el metano, que podrían existir en las condiciones de presión y temperatura que imperan en el fondo del océano de Ganímedes. Estas sustancias pueden, además, permitir el paso de nutrientes desde la base recosa y el agua favoreciendo así la existencia de un ambiente en el que podría desarrollarse la vida.
Escribir sobre el agua y observar cómo el mensaje se pierde, recitar al viento, una palabra escrita consumida por el fuego o rostros borrados son algunas de las imágenes con las que la artista, y mujer de ciencia, Juana Ciudad Pizarro, muestra las dificultades a las que se enfrentan los enfermos de Alzheimer. Olga Ivanova, neurolingüista, explica cómo, en esos enfermos, el olvido de palabras entorpece la creación de un mensaje coherente, la expresión verbal se debilita y la comunicación con los demás languidece. Juana y Olga, invitadas hoy en Hablando con Científicos, junto a la neurocientífica Julia Sánchez, son las autoras de la exposición Vidas Líquidas. La palabra en la punta de la lengua un proyecto que forma parte de la iniciativa Con Ciencia Con Arte.
El paciente (A.B.) era doctor en psicología, estaba casado y tenía siete hijos, cuando, a la edad de 39 años, sufrió un infarto agudo de miocardio. Como consecuencia del accidente cardiovascular, su cerebro sufrió una falta de oxígeno y quedó dañado para siempre. Cuando se recuperó, los médicos que lo atendían descubrieron que conservaba sus facultades intelectuales, pero era incapaz de fijar nuevos recuerdos en su memoria. A partir de entonces, cada uno de sus días comenzaba con los recuerdos grabados en su memoria hasta cinco años antes del infarto sin que nada nuevo se añadiera a ellos. Un equipo de científicos estudió a (A.B.) durante 24 años y después de su muerte, analizó su cerebro, cedido a la ciencia, para descubrir las lesiones que provocaron el deterioro de su memoria. Los resultados han sido publicados recientemente en PNAS y uno de sus autores es nuestro invitado en Hablando con Científicos, Ricardo Insausti, catedrático de anatomía de la UCLM.
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