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Las plantas tienen enemigos naturales que, bien en forma de enfermedad o parasitismo, interaccionan con ellas. Carmen Fenoll y su grupo de investigación estudian las interacciones que se producen entre los nematodos endoparásitos y las raíces de algunas plantas. Estos nematodos son gusanos diminutos con un poder impresionante sobre el genoma de las células. Algunas especies infectan las raíces y “piratean” el complejo mecanismo genético de algunas de las células vegetales en su beneficio. No modifican le genoma de las células, pero sí su actividad; despiertan ciertos genes dormidos y desactivan otros, alterando así el comportamiento de las células de la planta hasta convertirlas en esclavas del parásito. Esta es una de las investigaciones que hoy nos explica Carmen Fenoll, Investigadora en el Departamento de Ciencias Ambientales en la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de la UCLM en Toledo.
El hidrógeno es un elemento químico más abundante del Universo. En estado puro, aquí en la Tierra, forma un gas tan liviano y reactivo que no puede existir en estado libre, sin embargo, sus átomos abundan combinados con otros formando agua, amoniaco, hidrocarburos y muchísimas otras sustancias. En presencia de oxígeno, el hidrógeno reacciona violentamente generando agua y energía, una reacción que abre las puertas a su uso para fines energéticos. El hidrógeno requiere un gasto de energía para su obtención a partir del agua o de hidrocarburos, una energía que puede ser recuperada después haciéndolo reaccionar de nuevo con el oxígeno. Por esa razón, se dice que el hidrógeno es un vector energético. Paula Sánchez Paredes es catedrática de química en la UCLM e investigadora del proyecto HIDROAM para la producción de hidrógeno a partir del amoniaco.
La quimifobia se define como un prejuicio, manía o miedo irracional a la química. Esta definición, que representa un sentimiento muy extendido hacia todo aquello que huele a química, no tiene mucho sentido porque la química está en todo lo que nos rodea. Toda la materia está hecha de átomos que se agrupan en moléculas para formar desde el agua que bebemos, hasta nuestro ADN. Así pues, tener fobia a la química es, en cierto modo, tenernos manía a nosotros mismos. Hoy hablamos de quimifobia con María José Ruiz García, profesora en la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de la Universidad de Castilla – La Mancha, en Toledo, y coordinadora de Ciencia a la Carta.
Nuria Álvarez Crespo, investigadora con una Research Fellowship en ESAC, el Centro Europeo de Astronomía Espacial, estudia objetos extraños, distantes y poseedores de descomunales energías, llamados “blázares”. Nuria comienza su explicación invitándonos a un viaje de esos que solamente la imaginación hace posibles. Embarcamos en la Tierra, nos alejamos rápidamente del Sistema Solar, dejamos atrás la Vía Láctea y todas las galaxias que componen el Grupo Local hasta adentrarnos en un Universo habitado por miles de millones de galaxias. Es un viaje hacia atrás en el tiempo porque la luz que nos guía, la que llega a la Tierra, ha viajado por el espacio intergaláctico durante miles de millones de años y nos ofrece una fotografía que es más antigua, cuanto más lejos observamos. Entre la extraordinaria multitud de objetos galácticos buscamos un tipo concreto, llamado blázar, que, gracias a la enorme energía que desprende, nos permite indagar en tiempos remotos de la historia del Universo.
Según la organización Mundial de la Salud, en 2017, que es el último año del que se tienen datos globales, 36,9 millones de personas convivían con el virus VIH, causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, el SIDA. Tan solo durante aquel año se habían producido 1.800.000 nuevos infectados y 940.000 personas murieron por causas derivadas de la enfermedad. Son datos impresionantes pero, lo que más Impresiona es que, después de tantos años de investigación, aún no se haya encontrado la cura definitiva. Hoy Jorge Laborda explica cómo se desarrolla la infección por el virus VIH y las razones por las que es tan difícil combatirlo. Plantea el problema desde un punto de vista muy interesante: La evolución.
Los virus y las bacterias habitan en todos los ecosistemas de la Tierra y sus habilidades para propagarse de un extremo a otro del planeta van más allá de lo que podía imaginarse, según se desprende de las investigaciones de Isabel Reche, nuestra invitada hoy en Hablando con Científicos. Muestras de partículas que caen del cielo en las cimas de Sierra Nevada, en Granada, han permitido averiguar que, cada día, en cada metro cuadrado de terreno, caen entre 260 y 7.000 millones de virus y entre 3 y 80 millones de bacterias. El estudio ha permitido recoger y analizar los microorganismos existentes en las partículas que se depositan en el suelo procedentes de las capas altas de la atmósfera y conocer procedencia gracias a los datos de circulación atmosférica. El resultado no deja lugar a dudas, los microorganismos procedentes de regiones lejanas caen sobre nosotros cada día como una fina y persistente lluvia.
Entre la enorme cantidad de objetos que abundan en el Universo, algunos tienen emisiones de energía de magnitud descomunal. Uno de esos fenómenos más violentos sucede cuando un agujero supermasivo está rodeado de un enorme disco de materia que va cayendo hacia él, entonces emite un haz de partículas muy energético que, si apunta directamente hacia la Tierra, se conoce como “blázar”. El telescopio espacial Fermi, lanzado en 2008 fue diseñado para detectar los fotones gamma generados por los blázares y otros fenómenos cósmicos violentos para calcular su energía y posición en el firmamento. Con los datos obtenidos durante sus años de observación, los científicos de la Colaboración Fermi-LAT, donde Alberto Domínguez es Coordinador del Grupo de Blázares y Núcleos Galácticos, han elaborado y publicado una serie de mapas que muestran la imagen completa de los fenómenos más violentos del Universo.
Los ordenadores están cada día más presentes en nuestras vidas. No solamente nos ayudan a realizar las más diversas tareas, sino que van ganando terreno en la mayoría de las actividades que, hace muy poco, eran consideradas exclusivamente humanas. Estas máquinas, cada vez más sofisticadas, escrutan el entorno con sistemas que imitan a nuestros sentidos, pero con capacidades ampliadas que los superan en ciertos aspectos. Uno de los sentidos más ampliamente utilizados y mejorados por los ordenadores es el de la vista. Hoy hablamos de la visión por computador con Gloria Bueno. Gloria es profesora en la ETSI Industriales de Ciudad Real, Universidad de Castilla La Mancha, dirige el Grupo de Visión por Computador y Sistemas Inteligentes (VISILAB). En VISILAB se llevan a cabo desarrollos de aplicaciones en biomedicina, videovigilancia, biometría, interacción hombre-máquina e interacción hombre-robot.
Hoy viajamos hasta Marte porque allí, en un paraje llano y desolado del ecuador que lleva por nombre Elysium Planitia, reposa la nave InSight de la NASA desde el pasado 26 de noviembre de 2018. En estos momentos la nave está poniendo a punto sus instrumentos, desplegando algunos, calibrando otros, preparándose para lo que será su objetivo fundamental: estudiar el interior del Planeta Rojo. Nuestro invitado, José Francisco Moreno, ha dirigido al estudio y desarrollo de instrumentos destinados a conocer las condiciones meteorológicas de Marte y es el ingeniero principal del instrumento TWINS, situado en InSight. El cometido de TWINS es, básicamente, medir el viento y la temperatura de Marte en el lugar de descenso y aportar información ambiental al conjunto de experimentos de InSight.
La humanidad va sembrando la Tierra de recuerdos de su paso por ella y la arqueología es la ciencia que lucha por sacarlos a la luz y recuperar la historia perdida. Como sucede con otras ramas del conocimiento, las nuevas tecnologías ayudan a los arqueólogos en sus investigaciones. Encontrar los indicios de una ciudad perdida en el desierto o en la selva, obtener imágenes e interpretarlas de forma que revelen la existencia de los restos enterrados antes de excavar y estudiar la composición de los pigmentos de una pintura rupestre o de un mosaico antiguo son algunas de las posibilidades que las modernas técnicas imagen y teledetección ofrecen a los arqueólogos. José González Piqueras y su equipo del Grupo de Teledetección de la UCLM explica hoy cómo las imágenes obtenidas mediante satélite, drones o in situ, sirven de apoyo en las investigaciones arqueológicas.
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