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Unas 800 especies de piojos infestan a los mamíferos, incluido los mamíferos marinos. Resulta difícil imaginar cómo pueden estos insectos sobrevivir a lomos de focas, leones y elefantes marinos teniendo en cuenta que estos últimos animales pueden sumergirse hasta los dos mil metros de profundidad. Un grupo de investigadores argentinos ha realizado ahora una serie de experimentos para estudiar qué tipo de adaptaciones han adquirido las especies de piojos de los mamíferos marinos. Utilizando un aparato hidrostático, sometieron a varios piojos de elefantes marinos a presiones de 80 a 200 atmósferas en agua de mar y comprobaron que habían sobrevivido. Por el momento, los autores solo pueden especular sobre las razones de tan sorprendentes capacidades.
Los científicos han averiguado que los planetas, además de estar en zona habitable, donde sería posible la existencia de agua líquida, deben cumplir también otras condiciones. Una de ellas es que posea tectónica de placas. Simulaciones por ordenador, llevadas a cabo científicos australianos, han permitido estimar la proporción de planetas en la galaxia que poseería tectónica de placas de acuerdo con su temperatura, su composición química y otros factores. Los resultados indican que los planetas que se pudieron formar primero en la vida de la galaxia disponían de una composición química más favorable al desarrollo de la tectónica de placas. De estar en lo cierto, la galaxia era más favorable al desarrollo de la vida en el pasado que ahora.
¿Por qué la hemoglobina es tan adecuada para el transporte de oxígeno? La respuesta a esta pregunta reside en su estructura molecular. La hemoglobina está formada por cuatro proteínas iguales dos a dos. Cada una de las cuatro cadenas lleva unida una molécula que contiene un átomo de hierro. Esta molécula se denomina el grupo hemo, que da a la hemoglobina su nombre. El átomo de hierro del grupo hemo es el encargado de unir un átomo de oxígeno. Así, cada molécula de hemoglobina es capaz de unir cuatro átomos de oxígeno. Para intentar averiguar cómo pudo suceder, un grupo internacional de investigadores ha conseguido “resucitar”, mediante una combinación de técnicas bioinformáticas y de biología molecular, al ancestro más probable de la hemoglobina.
No es conocido por qué algunas personas desarrollan alergias a una sustancia concreta y otras no. Para intentar averiguar cuáles pueden ser las razones de las diferencias en la susceptibilidad a la alergia entre las personas, investigadores del Instituto de Inmunología de la Jolla, en California, analizaron los genes que se encuentran funcionando en el tipo de células del sistema inmunitario más importante para el desarrollo de las alergias: los linfocitos T. Los científicos averiguaron que las personas con asma y alérgicas a los ácaros poseen un exceso de un tipo ya conocido de linfocitos, llamado TH2-IL-9. Estos linfocitos producen elevadas cantidades de la citocina IL-9, que estimula las reacciones alérgicas. El descubrimiento supone un progreso importante en la comprensión del sistema inmunitario y de las alergias.
Abandonando toda tradición en mi manera de abordar la divulgación científica, hoy hago una excepción y voy mojarme para hacer una predicción sobre cómo la ciencia vencerá al coronavirus. Mi motivación para esta peligrosa empresa proviene de varias fuentes. La primera es que la eficacia media de las vacunas se sitúa en alrededor del 70%. La segunda fuente es un nuevo estudio que desvela, mediante un análisis por rayos X, la estructura tridimensional de una proteína del coronavirus que es esencial para que este pueda reproducirse e infectar. Esta proteína es una de las proteasas víricas del propio virus que es la encargada de separarse en sus piezas constituyentes para permitir que estas se ensamblen en una partícula vírica. El bloqueo de esa proteína maestra abre camino a la creación de fármacos eficaces para detener la reproducción del virus y evitar los contagios, incluso en ausencia de una vacuna eficaz.
La epidemia de coronavirus ha oscurecido u ocultado otras malas noticias. Una de ellas es la generación de un gran agujero en la capa de ozono en la región ártica, cercano a Groenlandia, tres veces más amplio que el área de esta enorme isla. Afortunadamente, este agujero de ozono duró solo unas pocas semanas. Se había cerrado espontáneamente para finales de abril. Ahora una investigación sobre las causas de la extinción masiva del periodo Devónico tardío, hace unos 370 millones de años, apunta a la posibilidad de que un agujero en la capa de ozono persistente provocara un incremento de radiación ultravioleta que muchos seres vivos de aquella época no pudieron resistir. Si la causa del agujero de ozono actual es el cambio climático ¿Podría suceder lo mismo en un futuro cercano?
Los virus dominan la biosfera. Su abundancia se debe a que infectan a las bacterias de la clase SAR11, que son las más numerosas del océano. Se estima que existen unos 10 virus por cada bacteria SAR11. Las bacterias se están continuamente reproduciendo, captando nutrientes del entorno. Al mismo tiempo los virus las infectan y las van matando mientras son ellos los que se reproducen ¿Cómo puede mantenerse el equilibro entre bacterias y virus, de manera que estos dejen vivir a suficientes bacterias y seguir reproduciéndose en ellas? Un grupo de investigadores de la Facultad de Oceanografía de la Universidad de Washington, en Seattle, USA, ha aislado dos cepas de bacterias SAR11 del Pacífico Norte y ha descubierto que contienen en su interior virus latentes. Estos virus permanecen “dormidos” mientras la bacteria tiene suficientes nutrientes, pero cuando estos escasean, “despiertan” y matan a la bacteria.
Dos eventos extraordinarios cambiaron el curso de la vida en el planeta: la Gran Oxidación y la primera Gran Glaciación. La Gran Oxidación se produjo tras la aparición de organismos fotosintéticos que liberaron enormes cantidades de oxígeno, un gas muy tóxico para muchos organismos, y consumieron dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero cuya disminución favorece el enfriamiento del planeta. Por otro lado, la primera Gran Glaciación cubrió de hielo la superficie terrestre y forzó a los organismos a evolucionar, lo que pudo provocar la aparición de organismos fotosintéticos que aprovechaban la luz del Sol como fuente de energía. Existe un debate en la comunidad científica sobre cuál de los dos acontecimientos sucedió antes. Ahora, un numeroso grupo de investigadores ha estudiado esta cuestión mediante el análisis de la oxidación de los átomos de azufre contenidos en sedimentos localizados en la península de Kola, al norte de Siberia. Los resultados de estos estudios sugieren que la Gran Oxidación precedió a la primera Gran Glaciación
El cambio climático está provocando un desfase en el inicio de las estaciones, en particular en la primavera. Este adelantamiento no sucede del mismo modo para todas las especies de seres vivos. Hasta que la longitud de los días no es la adecuada, muchas plantas no florecen. Sin embargo, algunos insectos, en particular los abejorros, pueden salir de su estado de hibernación espoleados por el cambio de temperatura para encontrarse en un entorno carente todavía de flores. Esto puede suponer un serio riesgo para la supervivencia de las colonias de estos inteligentes insectos. Sin embargo, para llegar hasta nuestros días los abejorros han desarrollado durante su evolución estrategias para luchar contra el desfase de la primavera que ahora sucede. Mordisquean las plantas de una forma peculiar para estimular su floración.
Algunas normas sociales son universales y absolutamente fundamentales para el funcionamiento de las sociedades. La investigación sobre el comportamiento ante estas normas ha revelado que ciertas sociedades siguen las normas sociales de una manera muy estricta, mientras que otras son mucho más laxas en su seguimiento ¿Cuáles son los factores que condicionan que diferentes sociedades mantengan grados muy desiguales de exigencia sobre el cumplimiento de las normas sociales? Sorprendentemente, el factor que mejor explica el diferente grado de rigidez con el que las culturas se adhieren a sus propias normas sociales es el grado de amenaza que las sociedades han vivido a lo largo de su historia, sea esta una amenaza natural, como huracanes, terremotos, hambrunas o epidemias, o una amenaza debida a factores humanos, como guerras o invasiones por los pueblos vecinos. El mundo vive hoy una amenaza sanitaria sin precedentes en tiempos modernos. Si estos estudios están en lo cierto, es muy probable que las normas sociales se hagan más rígidas en todas partes.
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