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📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/262-la-forma-del-tiempo/
Han pasado 1951 días, 6 horas, 34 minutos y 50 segundos desde que publiqué el último de los tres capítulos que dediqué a hablar del tiempo entre la segunda y la tercera temporada del podcast.
O lo que es más o menos lo mismo, a ojo unos cinco años y medio. Tiempo suficiente para que me lo hayáis perdonado, espero.
Porque en aquellos capítulos comenzamos hablando de la historia del tiempo, de cómo los humanos habíamos inventado distintas formas de medirlo y de trocearlo, y habíamos acabado encajándolo en calendarios y relojes. Hablamos también de cómo, según fuimos aprendiendo más de la Tierra, y de su historia, y de la del universo, nuestra perspectiva cambió radicalmente. Porque entendimos que la nuestra, la historia de los humanos, dura poco más que un parpadeo en comparación con los miles de millones de años que nos anteceden y los que, previsiblemente, vendrán cuando ya no estemos.
Y después nos asomamos a la extraña naturaleza del tiempo y a las respuestas que hemos ido dando a qué es y cómo funciona a lo largo de los siglos. Y acabamos irremediablemente hablando de su relatividad y de cómo se entrelaza con el espacio de formas que hacen que nos duela la cabeza sólo tratar de imaginarlas. Y es que, pese a que en nuestra experiencia parezca obvio, para la física no está tan claro que el tiempo avance de atrás a adelante. Ni siquiera que el pasado, el presente y el futuro estén necesariamente ordenados. Y yo calculo que fue más o menos cuando nos metimos a hablar de estos temas, cuando una buena parte de la audiencia salió corriendo despavorida. Al menos, eso es lo que me ha dicho alguno que me he encontrado por la calle
Bueno, pues hoy vamos a volver a hablar del tiempo. Aunque no desde el punto de vista de la física — no salgas corriendo todavía. Porque vamos a analizarlo desde el punto de vista de la cultura. Vamos a hablar de cómo la manera en la que pensamos sobre el tiempo ha ido transformándose a medida que nuestras sociedades evolucionaban. Y vamos a reflexionar, ya de paso, sobre cómo pensamos hoy en el pasado, el presente y el futuro y cómo influye esto en nuestra manera de comportarnos. Miedo me da.
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📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/261-david-mcwilliams-calentadores-de-agua-tecnologias-sociales-y-una-banda-irlandesa/
Ésta es la versión en castellano de este capítulo. Si lo prefieres, aquí tienes la versión en inglés.
Hace bastante tiempo desde la última entrevista internacional en el podcast. Pero la de hoy es muy, muy especial. Es posible que me hayas escuchado alguna vez hablar de mi economista irlandés de cabecera, pues él, ese es mi invitado de hoy, David McWilliams.
David no es el típico economista académico que se esconde detrás de fórmulas complejas o de jerga incomprensible. Más bien, al contrario. Él es profesor, ha trabajado en el Banco Central irlandés y en bancos de inversión, pero sobre todo es un comunicador excepcional. Es autor de varios best-sellers y el anfitrión de uno de mis podcasts favoritos: The David McWilliams Podcast, donde demuestra que la economía no es más, ni menos, que la historia de cómo los humanos interactuamos entre nosotros.
En esta charla hablamos de la evolución de Irlanda y de la aparente parálisis que tiene Europa, de su último libro, Money: A Story of Humanity («Dinero: una historia de la humanidad») y del dinero como una tecnología social revolucionaria. Y hablamos también de James Joyce, de la literatura de ficción, del eterno debate de generalistas frente a especialistas, y hasta de una banda liderada por un cantautor irlandés.
En fin, creo que se me nota, a mí me hacía mucha ilusión esta entrevista y fue todo un honor hablar con él. Así que espero que disfrutes, tanto como yo, de esta conversación con David McWilliams
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📝 Complete show notes and links: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/261-david-mcwilliams-the-immersion-social-technologies-and-an-irish-band/
This is the English version of this episode. Here’s the Spanish one.
It’s been quite a while since the last international interview on the podcast. But today’s is very, very special. You might have heard me mention my “go-to” Irish economist before... well, he is my guest today: David McWilliams.
David isn’t your typical academic economist hiding behind complex formulas or impenetrable jargon. Quite the opposite. He is a professor and has worked at the Irish Central Bank and in investment banking, but above all, he is an exceptional communicator. He’s the author of several bestsellers and the host of one of my absolute favorite podcasts, The David McWilliams Podcast, where he proves that economics is nothing more—and nothing less—than the story of how we humans interact with one another.
In this chat, we discuss Ireland’s evolution and Europe’s apparent paralysis. We dive into his latest book, Money: A Story of Humanity, and explore money as a revolutionary social technology. We also talk about James Joyce, fiction, the eternal debate between generalists and specialists, and even an Irish band inspired by Dante.
Anyway, I think you can tell—I was really looking forward to this interview, and it was a true honor to speak with him. So, I hope you enjoy as much as I did with this conversation with David McWilliams.
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📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/260-el-arte-de-convertir-el-sufrimiento-en-fortaleza/
«No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.»
Hay pocas cosas más humanas que tratar de protegernos a nosotros mismos.
Casi constantemente sentimos la necesidad de librarnos de las decepciones, de los corazones rotos y de las pérdidas que nos acompañan inseparablemente porque estamos hechos de esperanzas y de deseos que chocan una y otra vez con la realidad, con la indiferencia del tiempo y del azar… y con las esperanzas y los deseos, muchas veces opuestos, de otros.
El poema de Mario Benedetti que te he leído al principio es una invitación a vivir la vida en su plenitud, a no tratar de protegernos, quedándonos a un lado y aislándonos.
Es un recordatorio brutal de que no se puede vivir a una distancia de seguridad de la vida. De que también nos puede romper el corazón nuestro propio miedo a vivir.
Si te soy sincero, no sé muy bien de qué va a ir el capítulo de hoy. Pero sí que empieza con una pregunta difícil:
¿Cómo podemos extraer fuerza del sufrimiento?
(Madre mía)
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📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/257-agencia-i-carceles-cochambrosas-trampas-en-el-casino-y-adultos-mitologicos/
Imagina por un momento que despiertas en una celda cochambrosa, en una cárcel de algún país lejano y poco desarrollado.
(Empezamos fuerte hoy, ¿eh?)
Piensa ahora en todas las personas que conoces. Si sólo pudieras elegir a una para sacarte de allí, ¿quién sería?
¿Lo tienes claro? Bien. Ahora viene la pregunta interesante: ¿por qué esa persona y no otra? ¿Qué tiene de especial?
Normalmente, cuando nos ponen en una situación así, pensamos en personas con una característica que no es sencilla de definir. Gente que tiene algo, una chispa, que les hace conseguir lo que se proponen. Son esas personas a las que les darías un problema aparentemente imposible de resolver, sin ningún tipo de instrucciones y, aún así, apostarías a que van a lograrlo.
Esa gente tiene lo que en inglés suele llamarse: high agency, que traducido al castellano sería «alta agencia» —que suena a inmobiliaria de lujo, lo sé.
Pero la idea es potente: es una mezcla de autonomía, iniciativa y una profunda convicción de que, pase lo que pase, hay algo que pueden hacer.
No esperan permiso.
No se esconden detrás de las circunstancias.
No delegan su destino en el azar, el sistema o el «es que yo soy así».
Es una cualidad que cuesta definir con precisión, pero que reconocemos al instante cuando la vemos…
O cuando nuestra salida de una cárcel horrible depende de ello.
Y de eso va el capítulo de hoy: de qué es exactamente esto de la alta agencia, de cómo se entrena, y de por qué es probablemente uno de los superpoderes más infravalorados que puedes desarrollar en la vida.
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📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/256-incentivos-iii-senales-confusas-imanes-yakuzas-y-taxistas/
¿Por qué haces lo que haces? ¿Por qué te has levantado de la cama hoy? Piénsalo en serio. ¿Ha sido porque sonó el despertador y temías llegar tarde? ¿Por el olor a café? ¿Por la nómina que esperas recibir a fin de mes? ¿O quizás por el llanto de tu hijo en la otra habitación?
Nos gusta pensar que somos los capitanes de nuestra alma y los dueños de nuestro destino. Pero la realidad es que vivimos expuestos a infinidad de fuerzas que nos empujan, nos frenan o nos desvían del rumbo constantemente. A veces son obvias, como el dinero o el miedo. Pero otras veces son tan sutiles que otros, o nosotros mismos, nos manipulan sin que nos demos cuenta.
Y lo que es más fascinante —y peligroso—: los humanos intentamos constantemente controlar esas fuerzas para provocar que los demás se comporten como queremos. Y eso que casi siempre nos sale el tiro por la culata.
Por eso hoy hablamos de zanahorias, de palos y de por qué los humanos somos tan rematadamente difíciles de programar, para frustración de quienes somos ingenieros. Hoy volvemos a uno de mis temas preferidos: los incentivos.
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