Detectar las señales de alerta a tiempo puede marcar la diferencia entre la desesperanza y salvar una vida. En este episodio analizamos los focos rojos de la depresión, el impacto de la tecnología en la salud mental de los jóvenes y la importancia del acompañamiento familiar según la psicología.
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El suicidio se puede prevenir y dos de los mecanismos más poderosos para lograrlo son estar atento a las señales de advertencia y saber cómo apoyar a la persona. Según el Centro Nacional de Recursos para Víctimas de Violencia Sexual, las sobrevivientes pueden experimentar síntomas como:
- Sentir que nada tiene sentido.
- Experimentar cambios significativos en patrones de alimentación y sueño.
- Sentirse solas y aisladas.
- Tener pensamientos suicidas.
Sus amigos o seres queridos pueden notar cosas como:
- Las sobrevivientes dicen cosas como “Me voy a lastimar”, “Estaría mejor muerta” o “Ya no puedo con esto”.
- Han compartido que han intentado suicidarse en el pasado o han pensado en ello.
- Parecen diferentes; son calladas, no comen y son más distantes.
- Toman decisiones realmente imprudentes sin pensar en el impacto (por ejemplo, conducir a velocidades excesivas, abandonar la escuela, dejar el trabajo, etc).
- Su estado de ánimo parece cambiar drásticamente todos los días.
Quienes sospechen que alguien conocido puede estar atravesando una situación de este tipo, deben preguntarle abiertamente y sin juzgar si está contemplando el suicidio, no dejar a la persona sola en ningún momento y buscar ayuda profesional de inmediato.
Si tienes pensamientos suicidas o conoces a alguien que los tiene, hay ayuda gratuita y confidencial disponible. Llama o manda un mensaje de texto al 988 para contactar a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio.