"Decisiones fáciles, vida difícil. Decisiones difíciles, vida fácil" - Jerzy Gregory
"El que domina a los otros es fuerte, pero el que se domina a sí mismo es poderoso" - Lao Tzu
"Puedo resistir todo, menos la tentación" - Oscar Wilde
La calidad de tu vida depende en gran medida de la calidad de tus decisiones, y por primera vez en la historia de la humanidad, nuestras decisiones son la primera causa de mortalidad (estudio). No parece propio de la especie más inteligente. Enviamos robots a marte pero somos superados por una tarta de chocolate.
Para mejorar tu cuerpo no solo necesitas conocimiento, sino también estrategias para fortalecer tu voluntad, y esto es lo que hoy vamos a detallar.
Entenderás por qué nuestras emociones nos hacen tomar muchas veces malas decisiones, y qué podemos hacer para evitar las tentaciones.
Historia de dos Cerebros, o tu Jinete contra tu Elefante
Nuestro cerebro, al igual que el resto del cuerpo, es el resultado de un largo proceso evolutivo. Simplificando, podríamos decir que esta evolución ha dado lugar a dos cerebros conectados pero separados.
Inicialmente desarrollamos el llamado cerebro mamífero o sistema límbico, donde se originan las emociones y muchos instintos que compartimos con otros animales. Las emociones representan una especie de sistema operativo rudimentario que nos guía hacia decisiones razonablemente buenas en un mundo salvaje. Nos motiva por ejemplo a comer, procrear y proteger nuestra descendencia.
Posteriormente evolucionó el cerebro racional, concentrado especialmente en la corteza prefrontal. Este trozo de materia gris representa la principal diferencia mental con el resto del reino animal. Nos da la capacidad de planificar el futuro y controlar nuestros impulsos.
Una analogía utilizada por muchos especialistas es la de un jinete montado sobre un elefante:
El elefante es poderoso y ancestral, pero también impulsivo e irracional (sistema límbico). Quiere gratificación inmediata, buscando placer y huyendo de cualquier atisbo de incomodidad. Solo le importa el aquí y el ahora.
El jinete, por el contrario, es frío y calculador (corteza prefrontal). Piensa en el largo plazo y puede planificar cada paso, pero requiere más tiempo y esfuerzo para actuar.
Distintas zonas cerebrales cumplen distintas funciones, y compiten entre sí para determinar qué decisión tomar. Una zona es más impulsiva y emocional (elefante) y otra más reflexiva y racional (jinete)
El elefante y el jinete no son enemigos, pero deben vivir en equilibrio. El elefante es especialista en tomar decisiones rápidas en situaciones extremas, donde no hay tiempo para consultar a nuestro cerebro racional. Si tuviéramos que esperar a que nuestro jinete decidiera escapar ante un ruido en la maleza, nuestra especie se hubiera extinguido hace mucho tiempo.
Pero en el complejo mundo moderno, tomar decisiones en base a nuestras emociones es una receta para el desastre. Al vivir rodeados de estímulos artificiales, que apelan constantemente a nuestros instintos animales, somos arrastrados por el elefante. Por muy buena intención que tenga el jinete, es incapaz de controlar a un elefante desbocado, alejándonos de nuestros objetivos de largo plazo.
Si consigues empoderar al jinete y calmar al elefante, lograrás lo siguiente:
Hacer lo que debes, aunque no te apetezca.
Dejar de hacer lo que te apetece, si no te conviene.
Marshmallows y Tasas de descuento
En finanzas, la tasa de descuento permite estimar el valor actual de un pago futuro. Imagina que alguien te ofrece 1.000 euros dentro de un año o una cantidad inferior ahora mismo. ¿Cuánto aceptarías recibir ahora para renunciar a los 1.000 euros futuros?
Si tu respuesta es 990 euros (o más), tienes una baja tasa de descuento.