
Sign up to save your podcasts
Or


Por primera vez en su historia, el pequeño municipio del norte de Francia se vistió de amarillo para recibir a la caravana ciclista más famosa del mundo. Una jornada inolvidable donde los 1.600 habitantes vieron su pueblo transformarse para acoger a más de 20.000 visitantes, todos unidos por la pasión del ciclismo.
El ambiente en Lauwin-Planque es de "agua en ebullición". La frase, que describe la emoción palpable, también podría referirse al café que Jeff prepara en su cocina. Su casa, aledaña al "village", ese pueblo efímero donde se presentan al público los ciclistas antes de cada etapa, esta en primera fila para un evento que ha esperado durante años.
“Un café con croissant, lo que acostumbro a desayunar", comenta Jeff, "pero hoy no es un día cualquiera. Yo esperaba desde hace años verlo pasar por mi casa". Su testimonio resume el sentir de toda una comunidad. Por primera vez, Lauwin-Planque no es solo un punto en el mapa, sino una parada oficial del Tour de Francia, un honor que ha desatado el fervor colectivo.
A pocos metros, en medio de la multitud, su vecino Delannoy lo disfruta con una sonrisa de satisfacción. "De costumbre, nos toca ir lejos para verlo", recuerda. "En el 94 tuve que ir a Lille, ¡y ahora están en mi puerta!". Para él, la magia del Tour es doble: primero, el espectáculo de la colorida caravana publicitaria, y después, el paso fugaz y potente de los ciclistas.
La jornada está llena de coincidencias felices. Para Corinne, la hija de Delannoy, este domingo es doblemente especial. El paso del pelotón coincide con la celebración de su 19º cumpleaños. "Es una fecha memorable", afirma con entusiasmo. "No sigo toda la carrera, pero me encanta verlos pasar".
Así, lo que normalmente sería una tranquila mañana de domingo se convirtió en una fiesta masiva. La pequeña localidad, que apenas supera los 1.600 habitantes, se vio desbordada por una marea humana de 20.000 visitantes. La localidad invirtió un poco más de 100.000 euros para recibir la salida del Tour, en esta ocasión la segunda etapa, etapa de media montaña.
209 kilómetros después de su inédita salida en Lauwin-Planque, el neerlandés Mathieu van der Poel se imponía delante del esloveno Tadej Pogacar en la meta de Boulogne-sur-Mer. El nieto del francés Raymond Pulidor, además se adueña del maillot amarillo en una ciudad también del norte francés, pero que, a diferencia de la salida, ha recibido la “Grande Bloucle” en cuatro ocasiones.
Desde la ruta del Tour de France, Ana María Ospina.
By RFI EspañolPor primera vez en su historia, el pequeño municipio del norte de Francia se vistió de amarillo para recibir a la caravana ciclista más famosa del mundo. Una jornada inolvidable donde los 1.600 habitantes vieron su pueblo transformarse para acoger a más de 20.000 visitantes, todos unidos por la pasión del ciclismo.
El ambiente en Lauwin-Planque es de "agua en ebullición". La frase, que describe la emoción palpable, también podría referirse al café que Jeff prepara en su cocina. Su casa, aledaña al "village", ese pueblo efímero donde se presentan al público los ciclistas antes de cada etapa, esta en primera fila para un evento que ha esperado durante años.
“Un café con croissant, lo que acostumbro a desayunar", comenta Jeff, "pero hoy no es un día cualquiera. Yo esperaba desde hace años verlo pasar por mi casa". Su testimonio resume el sentir de toda una comunidad. Por primera vez, Lauwin-Planque no es solo un punto en el mapa, sino una parada oficial del Tour de Francia, un honor que ha desatado el fervor colectivo.
A pocos metros, en medio de la multitud, su vecino Delannoy lo disfruta con una sonrisa de satisfacción. "De costumbre, nos toca ir lejos para verlo", recuerda. "En el 94 tuve que ir a Lille, ¡y ahora están en mi puerta!". Para él, la magia del Tour es doble: primero, el espectáculo de la colorida caravana publicitaria, y después, el paso fugaz y potente de los ciclistas.
La jornada está llena de coincidencias felices. Para Corinne, la hija de Delannoy, este domingo es doblemente especial. El paso del pelotón coincide con la celebración de su 19º cumpleaños. "Es una fecha memorable", afirma con entusiasmo. "No sigo toda la carrera, pero me encanta verlos pasar".
Así, lo que normalmente sería una tranquila mañana de domingo se convirtió en una fiesta masiva. La pequeña localidad, que apenas supera los 1.600 habitantes, se vio desbordada por una marea humana de 20.000 visitantes. La localidad invirtió un poco más de 100.000 euros para recibir la salida del Tour, en esta ocasión la segunda etapa, etapa de media montaña.
209 kilómetros después de su inédita salida en Lauwin-Planque, el neerlandés Mathieu van der Poel se imponía delante del esloveno Tadej Pogacar en la meta de Boulogne-sur-Mer. El nieto del francés Raymond Pulidor, además se adueña del maillot amarillo en una ciudad también del norte francés, pero que, a diferencia de la salida, ha recibido la “Grande Bloucle” en cuatro ocasiones.
Desde la ruta del Tour de France, Ana María Ospina.

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

5 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

1 Listeners

7 Listeners

0 Listeners

1 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

1 Listeners

0 Listeners