El realizador venezolano Edsel Sierralta acaba de volver del Festival de Cannes donde ha presentado ‘Gvantsa: el caso de la bailarina’ su primer largometraje que se estrenará el mes de agosto en Venezuela.
Pero antes ha estado con Jordi Batallé en El invitado de RFI.
Edsel Sierralta es un realizador, director, productor y guionista venezolano originario de Barquisimeto, estado Lara. Pertenece a una nueva generación de cineastas venezolanos que han impulsado proyectos audiovisuales independientes utilizando recursos tecnológicos accesibles, especialmente el cine realizado con teléfonos móviles y producciones de bajo presupuesto con enfoque autoral y experimental. Su trabajo comenzó a ganar notoriedad internacional a partir de 2018 gracias al cortometraje Pálida, obra que lo llevó a participar en espacios asociados al Festival de Cannes y al Mobile Film Festival de Francia.
Sierralta estudió Comunicación Social en la Universidad Fermín Toro y posteriormente realizó estudios especializados en cine en la escuela Cieca Escuela de Medios. Desde temprana edad mostró interés por el arte, la narrativa visual y la literatura, aunque no provenía de una familia vinculada directamente al medio cinematográfico.
Durante sus primeros años en el audiovisual desarrolló proyectos experimentales influenciados por el cine de acción, el thriller psicológico y el lenguaje visual contemporáneo. Él mismo ha señalado influencias provenientes del arte venezolano, mencionando referencias visuales asociadas a Armando Reverón, César Rengifo y Macario Colombo.
El gran impulso en la carrera de Sierralta ocurrió con el cortometraje Pálida (2018), filmado íntegramente con un teléfono celular Samsung Galaxy. La obra fue seleccionada entre más de 2.000 propuestas internacionales y quedó dentro de los 50 mejores trabajos del Mobile Film Festival de Francia.
Gracias a ese reconocimiento fue invitado al programa “Tres días en Cannes” del Festival de Cannes en 2019, convirtiéndose en uno de los jóvenes representantes del cine venezolano contemporáneo presentes en el prestigioso evento francés.
Pálida llamó la atención no solo por sus limitaciones técnicas convertidas en recurso artístico, sino también por demostrar que era posible realizar cine independiente en Venezuela en medio de dificultades económicas y tecnológicas. El corto narra una persecución vinculada al narcotráfico y utiliza un lenguaje visual dinámico y urbano.
Sierralta ha estado vinculado a un movimiento creativo denominado “Acción”, cuya propuesta consiste en explorar nuevas formas de hacer cine utilizando herramientas digitales accesibles y narrativas contemporáneas. Parte de su discurso creativo gira alrededor de democratizar la producción audiovisual y fomentar el talento emergente venezolano.
Su visión del cine está asociada al trabajo colectivo, la experimentación estética y la producción independiente. En entrevistas ha señalado que las limitaciones presupuestarias del cine venezolano obligan a los realizadores jóvenes a innovar técnicamente y replantear las formas tradicionales de producción cinematográfica.
Posteriormente fundó la productora “Sierralta Films”, orientada tanto a la realización cinematográfica como a la formación de nuevos actores, directores y técnicos audiovisuales. Desde Barquisimeto impulsó talleres y programas de formación intensiva para jóvenes interesados en el cine.
A través de esta iniciativa organizó cohortes de formación cinematográfica cuyos estudiantes desarrollaban cortometrajes que luego eran proyectados en salas comerciales venezolanas. Según declaraciones del propio director, el objetivo era profesionalizar talentos locales y construir una industria regional desde Lara hacia el resto del país.