El candidato Iván Cepeda reconoció la victoria de su rival Abelardo de la Espriella en las elecciones más reñidas de la historia de Colombia. Los tres días de conteo estuvieron salpicados por denuncias de presiones de grupos armados, impugnaciones de votos y otras irregularidades. RFI entrevistó a José Antonio de Gabriel, jefe adjunto de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia para conocer el desarrollo de estos comicios.
El candidato de la izquierda a la presidencia de Colombia, Iván Cepeda, reconoció el miércoles la victoria de su rival ultraderechista Abelardo de la Espriella, tres días después del conteo más reñido de la historia del país.
Los días poseriores a la votación fueron esceneario de denuncias por presiones de grupos violentos, reclamaciones de votos y otras presuntas irregularidades.
Radio Francia Internacional entrevistó a José Antonio de Gabriel, jefe adjunto de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, quien defiende que el proceso electoral fue completamente transparente y analizó las principales dudas, como el uso de deepfakes de Inteligencia Artificial, las mesas electorales sospechosas de haber sido influidas por grupos violentos o la actuación de los candidatos en una campaña muy polarizada.
RFI: Querría pedirle primero por una valoración de estas elecciones, que se han desarrollado tras una campaña un tanto polarizada. ¿Qué opinión le merece el proceso electoral?
José Antonio de Gabriel: Nosotros, la misión, estamos aquí presentes desde enero y no nos hemos ido en ningún momento. Hemos cubierto tanto las elecciones al Congreso como las dos vueltas de las elecciones presidenciales. La impresión es la misma en las tres: un proceso muy sólido, muy transparente y muy bien gestionado por parte de la Registraduría, que es la entidad en Colombia responsable de la organización de las elecciones.
Se han abierto puertas y ventanas, se ha puesto a disposición de los partidos políticos toda la información que han requerido y se les ha dado participación, como establece la ley, en todas y cada una de las fases: en las votaciones, en los escrutinios, que es cuando se van agregando los resultados oficiales en una estructura piramidal hasta llegar a los resultados nacionales consolidados, y se han publicado todos los documentos de disposición de los partidos, también de los ciudadanos. En este sentido, hemos visto una gran transparencia, una gran trazabilidad y una gran apertura general. Yo diría un proceso tremendamente garantista, que no nos extraña en absoluto, dada la fortaleza del Estado de Derecho en Colombia y de las instituciones independientes del Estado.
Un proceso muy sólido, muy transparente. Yo diría que es uno de los sistemas más garantistas que existen en el continente. Se han abierto puertas y ventanas, se ha puesto a disposición de los partidos políticos toda la información que han requerido
RFI: Se han disipado, por ejemplo, las dudas sobre el preconteo, que finalmente se asemeja bastante, por no decir casi totalmente, al resultado del conteo oficial. ¿Qué le parece el sistema electoral colombiano en sí, más allá de cómo se hayan desarrollado estas elecciones?
José Antonio de Gabriel: Yo diría que es uno de los sistemas más garantistas que existen en el continente, incluso más allá. Por si fuera poco, todo esto que comentaba antes sobre la transparencia y la trazabilidad tiene un elemento importante: los resultados oficiales son consolidados por organismos independientes, incluso la Registraduría. ¿Quiénes son? Son los jueces y los notarios de la República, encargados de validar las actas en los distintos niveles. Esto se hace de forma manual y siempre en presencia de los abogados de los partidos políticos.
Colombia es un país con una robusta cultura jurídica, una cultura de pleitear y de ir a tribunales. Cuando hay cualquier tipo de duda con un acta, es impugnada rápidamente o reclamada por los representantes de los partidos. Los jueces, independientes en más de 3000 comisiones escrutadoras, son quienes resuelven estas impugnaciones. Lo que nos arroja el escrutinio, es decir, el proceso de resultados oficiales, es una identidad total del 99,99 % con los resultados del preconteo.
¿Qué es el preconteo? Son los resultados provisionales que se divulgan muy rápidamente: en una hora o hora y media después del cierre de las mesas de votación, los ciudadanos colombianos ya saben qué han votado. Eso no es lo oficial, pero los resultados publicados en ambos casos son idénticos. Esto no quita que existan instancias en las que los partidos políticos y las candidaturas puedan seguir presentando reclamaciones, incluso a nivel judicial ante el Consejo de Estado.
RFI: Ha habido una participación muy alta en estas elecciones, por encima del 60 %. ¿Qué significado o importancia le da?
José Antonio de Gabriel: Hay dos elementos. Uno obvio es la polarización, inevitable en las segundas vueltas, pero que ha estado muy presente durante la campaña. Esta ha sido, por momentos, hosca, y se han utilizado de forma masiva y novedosa herramientas de inteligencia artificial, algo que ya vemos en otras campañas, pero que aquí han monopolizado las herramientas de campaña.
Por un lado, la polarización siempre excita la participación. Por otro, hay un elemento más de la solidez de esta democracia: los ciudadanos se sienten absolutamente comprometidos con su proceso político y participan.
El comportamiento de los dos candidatos, en lo que se refiere a la aceptación de los resultados y de los procedimientos, ha sido impecable.
RFI: Le preguntaré más tarde sobre el uso de la inteligencia artificial, pero antes: ¿cómo le ha parecido el comportamiento de los dos candidatos, dado el contexto de polarización?
José Antonio de Gabriel: El comportamiento de los dos candidatos, en lo que se refiere a la aceptación de los resultados y de los procedimientos, ha sido impecable. Tanto el candidato ganador como el perdedor se han manifestado en todo momento conforme a lo que establece la legislación, en normalidad democrática.
RFI: En cuanto al presidente saliente, Gustavo Petro, que llegó a cuestionar el preconteo y habló de irregularidades. ¿Cómo cataloga su comportamiento en estas elecciones?
José Antonio de Gabriel: El presidente ha tenido grandes deferencias con la misión. Nos hemos podido reunir con él en dos ocasiones y hablar a fondo de todos los aspectos del proceso. Él ha mantenido su posición y se ha manifestado a través de sus redes sociales. Nosotros consideramos que es muy importante que cada cual plantee sus dudas, pues para eso existen los canales legales de resolución.
Colombia tiene una institucionalidad fuerte y transparente. Ni la Registraduría ni otros organismos del Estado vinculados con las elecciones han esquivado su obligación de explicar a la ciudadanía y al propio presidente cómo funciona el sistema y las medidas adoptadas. Los protagonistas de los procesos electorales son, por un lado, los ciudadanos y, por otro, los candidatos. Estos han demostrado en todo momento un seguimiento y una lealtad grande a los procesos legales que rigen las elecciones en este país.
RFI: Me mencionaba antes la inteligencia artificial, que ha tenido un uso bastante importante. Es algo novedoso. ¿Qué destacaría? ¿Qué elementos le han llamado la atención y si ha sido un desafío para su misión?
José Antonio de Gabriel: Yo creo que cambia muchísimo. Es prácticamente revolucionario en la manera de hacer campañas. No diremos si es malo o bueno, simplemente es una novedad, un cambio que sin duda determinará la forma de dirigirse a la ciudadanía en campañas electorales durante los próximos años.
Nosotros tenemos una unidad de monitoreo de redes sociales que ha estado trabajando a fondo este tema. ¿Qué hemos visto? Lo primero que sorprende es lo barato que es este instrumento: tanto la producción de spots como su distribución. Esto es positivo, pues tradicionalmente la creación y difusión de spots publicitarios implicaba un gran gasto. En este sentido, democratiza la manera de relacionarse con la ciudadanía.
Pero también hay riesgos, como las deepfakes: contenidos que, si están bien hechos, pueden confundir lo real con lo inventado y desinformar. La campaña colombiana, sobre todo la presidencial, ha sido quizá la primera en la que la mayoría de los mensajes se transmitieron a través de spots producidos con inteligencia artificial. Es algo que ha llegado para quedarse, pero tiene otro problema: la dificultad de rastrear los gastos en los que se incurre para difundir estas campañas.
Esto afecta a toda la campaña electoral en redes sociales, por su carácter transnacional. Las redes sociales suelen estar domiciliadas en Estados Unidos o China, y las autoridades electorales no tienen jurisdicción para exigirles detalles sobre quién y cuánto ha gastado en campañas. Lo que se gasta en esto debe considerarse gasto de campaña, y existen normas sobre equilibrio y límites. Es un tema que afecta a todas las democracias del planeta y sobre el que habrá que seguir trabajando.
RFI: ¿Le ha sorprendido el número de informaciones tipo deepfake que se haya intentado transmitir?
Sí, realmente es abrumador. Otra cosa que llama la atención es la agilidad: acciones y reacciones, mensajes y contramensajes se suceden a una velocidad incontrolable. Son muy rápidos de producir, y durante un mismo día se puede ver cómo una campaña varía el mensaje varias veces. En los medios tradicionales, se hacían unos pocos spots y se repetían durante semanas. Este carácter instantáneo, rápido y barato está cambiando el lenguaje de las campañas.
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RFI: Se han denunciado casos en zonas con alto nivel de pobreza o fuerte presencia de grupos armados, donde el 100 % de los votos en varias mesas ha ido para un candidato, como Cepeda. ¿Tiene alguna explicación para esta anomalía?
José Antonio de Gabriel: Los datos que hemos analizado, al igual que la Misión de Observación Electoral colombiana, una ONG nacional de gran prestigio, se refieren más a la primera vuelta. En ella, se vieron casos del 100 %, no solo para el candidato Cepeda. Lo que resaltaría es que, en total, estos casos sumaban una población que no llegaba a los 20 000 electores en todo el país.
Parte de ello es fácilmente explicable. En Colombia, las mesas de votación tienen un máximo de 360 votantes. En los grandes centros de votación, cuando queda un resto, este se convierte en una mesa residual con muy pocos votantes censados. Ahí es más fácil que se produzca una votación del 100 %, porque puede haber solo 3, 5 o 10 electores.
Otro ejemplo es el voto en algunos resguardos indígenas, donde existe una tradición de voto en bloque. La comunidad discute cómo votar y, una vez tomada la decisión, todos la respetan. Es un clásico no solo en Colombia, sino en otros países de la región. Luego hay otros casos donde se puede hacer más análisis.
RFI: Cuando dice que se puede hacer más análisis, ¿se refiere a la posibilidad de presiones de grupos armados?
José Antonio de Gabriel: Es muy difícil de constatar, naturalmente, tanto para nosotros como para cualquier otro. Insistiría en que estamos hablando de cifras muy marginales: poquísimos votos en cuestión.
RFI ¿Cuál es el estado de salud de la democracia en Colombia?
José Antonio de Gabriel: La democracia de Colombia, no solo ahora sino desde hace décadas, es una de las más sólidas del continente. No solo por sus instituciones, claramente modernizadas y reforzadas desde la Constitución del 91, que propulsó la democracia al siglo XXI, sino también porque este país apenas ha tenido paréntesis autoritarios en el siglo XX, solo uno que duró tres años en los años 50.
Colombia tiene una cultura jurídica que viene desde sus orígenes, con Santander, el padre de la patria. La democracia se ha vuelto parte de la identidad colombiana. No existen mejores anticuerpos contra cualquier tentación de debilitarla que el hecho de que los ciudadanos la sientan como suya y como parte de su identidad.