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La guerra comercial desatada por el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene sus raíces en desequilibrios macroeconómicos que, según los expertos, no serán solucionados por los aranceles.
Donald Trump ha vuelto a sacudir el tablero político internacional. El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo un consenso internacional para reducir progresivamente las barreras comerciales. Ocho décadas más tarde, las decisiones tomadas avanzan en la dirección contraria.
El 7 de agosto entraron en vigor aranceles de entre el 10 y el 50% en decenas de países. Con algunos de ellos se han firmado acuerdos que reducen la tarifa a cambio de un compromiso de adquirir más productos y a invertir en los Estados Unidos. En el Programa Especial de RFI nos hemos preguntado cómo la mayor economía del mundo ha llegado a un déficit comercial con el conjunto del comercio exterior y cómo ha pagado por ello. ¿Ha salido ganando Trump con su estrategia desde su retorno a la Casa Blanca?
No es el comercio, es la macroeconomía
El déficit de la balanza comercial estadounidense no es un problema comercial, sino macroeconómico: en la base del desequilibrio hay una relación inadecuada entre ahorro y consumo. Esta es la idea principal que defiende el economista italiano Paolo Guerrieri, autor del libro Sovereign Europe (2024) y profesor visitante en Sciences Po París.
“Hace casi tres décadas que Estados Unidos registra un déficit en su balanza comercial. Los estadounidenses producen mucho menos de lo que gastan y han podido financiar este déficit de largo plazo gracias al dólar como moneda internacional: otros países invierten en activos denominados en dólares, en negocios estadounidenses o compran su deuda”, explica Guerrieri.
Mientras tanto, China se encuentra en una posición diametralmente opuesta. “El mercado chino produce mucho más de lo que puede consumir, con una demanda interna muy débil”, continúa el economista. Es decir, Pekín necesita exportar sus productos al exterior para sostener su crecimiento y reforzar el poder de su moneda.
También Europa —y en particular las potencias exportadoras del centro y el norte del continente— se encuentra en una situación similar, con un consumo doméstico europeo insuficiente. Su modelo de crecimiento se ha basado en la exportación industrial, que se beneficiaba de un dólar fuerte que encarecía los productos estadounidenses —mucho menos competitivos—, y que ahora se enfrenta a la amenaza del cierre de mercados.
El déficit en bienes se compensa en servicios y con el dólar
“Esta es la peor manera de solucionar el déficit comercial”, afirma Fernando Guirao, profesor de historia económica y catedrático Jean Monnet en la Universitat Pompeu Fabra.
Guirao explica que Trump podría haber mantenido la apuesta estadounidense por los servicios de alto valor añadido y las nuevas tecnologías, sectores en los que sus empresas siguen siendo más innovadoras y permiten que el país registre una balanza comercial en servicios mucho más favorable. “El déficit comercial se compensa con un superávit en la balanza de pagos”, afirma. “¿Prefieres fabricar zapatillas deportivas o dominar el mundo tecnológico?”.
Además, el dólar mantiene su poder omnipresente, lo que permite seguir financiando un déficit que crece año tras año. “El dólar es una moneda con la que puedes endeudarte prácticamente de manera indefinida. Es la divisa de confianza generalizada del sistema”, concluye el profesor.
Trump cumple los objetivos estratégicos
Ante la pregunta de si Trump ya ha ganado la guerra comercial, la respuesta de nuestros invitados coincide. Ha conseguido condicionar la política comercial a sus intereses geopolíticos, pero solo hemos visto el primer asalto. La cuestión es si los consumidores norteamericanos podrán sostener el incremento de precios que prevén que traigan los aranceles.
“Que está consiguiendo lo que él quiere conseguir es posible, pero eso no es una victoria, es el fracaso más grande para los norteamericanos”, dice Guirao, que cree que Washington se sabotea a sí mismo. “La principal economía del mundo tendría que garantizarse el acceso a los mercados y no hacer lo contrario, como está haciendo.”
“No hay duda de que los elevados aranceles de Trump se reflejarán parcialmente en el precio de los productos estadounidenses y, por lo tanto, en el bolsillo del consumidor estadounidense. Es sólo cuestión de tiempo”, dice Guerrieri.
Si bien es cierto que Trump ha conseguido firmar acuerdos aparentemente beneficiosos con la Unión Europea, Reino Unido, Corea del Sur y Japón, que le prometen inversiones y la compra de determinados productos, la duda permanece en su ejecución.
De momento, en Europa el centro de estudios Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) ya ha levantado la sospecha del compromiso europeo de gastar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, lo que consideran “poco realista” e “improbable”.
Europa, incapaz de liderar
El problema fundamental es que el resto del mundo ha cedido ante las débiles relaciones bilaterales propuestas por Trump, defiende el profesor Guirao. “Aquí es donde la Unión Europea tenía una responsabilidad, que lleva mucho tiempo arrastrando los pies y debería haber anticipado este fenómeno”.
“El mercado europeo debería ser el mecanismo de compensación frente a la arbitrariedad norteamericana. El acuerdo con Mercosur ya debería estar ratificado, pero no es así. Este es el gran fracaso europeo”, añade.
Por su parte, Guerrieri coincide en señalar la necesidad de mantener los mercados abiertos para evitar una recesión global. “El superávit comercial de China representará un desafío para muchos otros países. Es evidente que Pekín ya no encontrará una forma fácil de acceder al mercado estadounidense. Por lo tanto, buscará nuevos mercados en Latinoamérica, Asia y Europa, lo que podría ser la fuente de la expansión de políticas proteccionistas fuera de Estados Unidos”, afirma el economista italiano.
El multilateralismo está roto
Si algo queda claro es que no existen mecanismos de cooperación para afrontar las amenazas que llegan desde Washington. Un imponente edificio delante del lago Leman, en Ginebra, representa mejor que ningún otro sitio ese fin de época del que nos hablan Guirao y Guerrieri. Con 1.300 ventanas y más de 2 kilómetros de pasillos, esta es –desde hace treinta años– la sede de la Organización Mundial del Comercio.
En esta fortaleza del comercio internacional trabajan 600 personas de 90 estados distintos. Su principal misión es mediar disputas comerciales entre países de acuerdo al derecho internacional. Sin embargo, en el año 2019 la primera administración Trump bloqueó la renovación del Órgano de Apelación, responsable de emitir fallos vinculantes y decidir sanciones en caso de incumplimientos del derecho comercial. Desde entonces, la organización no puede resolver la decena de disputas que le llegan cada año de los países miembros.
El gobierno de Estados Unidos acusa a la organización -ya desde la época Obama- de favorecer a los países en desarrollo, a quienes el acuerdo alcanzado hace treinta años daba un trato preferencial. Pero nunca se había ido tan lejos. Biden mantuvo el bloqueo de la primera administración Trump y, en su segundo mandato, el actual presidente ha desatado de nuevo una guerra comercial contraria a los acuerdos de los que aún son parte, sin apelar a unas condiciones de excepcionalidad ni proporcionar excusas a Ginebra.
La complejidad de la reforma
El embajador de Noruega ante la OMC, Petter Ølberg, es uno de los hombres responsables de la reforma de esta entidad. Ølberg reconoce ante los micrófonos de RFI la dificultad de cambiar el rumbo en Ginebra.
“Dos tercios de nuestros miembros son países en desarrollo, pero los más grandes en términos comerciales son países desarrollados. Lograr el consenso no es fácil. Nos hemos embarcado en este proceso porque la gente está comprendiendo que la forma en que la organización ha estado trabajando no funciona”, afirma quien fuera presidente del Consejo General de este organismo hasta el pasado febrero.
“No hemos podido tomar decisiones importantes en los últimos años. Siendo honestos, muy pocas en los últimos 20 años”, continúa Ølberg. Una situación crítica desde el fracaso de las negociaciones de Doha, pero que ahora se agrava. “Desde que Trump asumió el cargo, ha cambiado las reglas del juego. Ahora dicen que el sistema que teníamos, la OMC y las normas multilaterales, ya no funciona. Los aranceles contradicen la idea misma de la OMC”.
Conclusiones del “primer asalto”
Los expertos consultados para este reportaje coinciden en señalar que las consecuencias serán negativas para la economía estadounidense y la global. Según ellos es aún poco claro si los aranceles permanecerán en el tiempo o la Casa Blanca hará marcha atrás y volverá a la política exterior que ha defendido en los últimos ochenta años.
Lo cierto es que -sin embargo- Trump ya ha dado un vuelco a los ingresos ante un déficit en el presupuesto de los Estados Unidos que no para de crecer. Mientras ha aprobado una reducción histórica de impuestos, los ingresos arancelarios del Gobierno estadounidense se han disparado. En junio de este año ascendieron a 28.000 millones de dólares, el triple que en el mismo periodo del 2024, según datos oficiales del Tesoro estadounidense.
Una de las preguntas que quedan para responder es si el nuevo orden presupuestario será adicto a esos ingresos para rebajar la deuda. También si los compromisos alcanzados con la Unión Europea llegarán a buen puerto y si los consumidores estadounidenses asumirán el incremento de precios que predicen los economistas.
Los expertos coinciden. De permanecer en el tiempo, los aranceles podrían implicar un cambio de época definitivo en el sistema económico internacional. El orden multilateral que ha reinado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se tambalea una vez más. Ahora, en la Casa Blanca, se hacen negocios país a país.
Fue la imagen de portada del New York Times el 4 de agosto pasado, una imagen aérea de la Franja de Gaza en la que no se ve nada más que escombros. Esta foto de desolación la tomó el fotoperiodista español Diego Ibarra Sánchez desde un avión que lanzaba víveres sobre el enclave palestino.
RFI: Diego Ibarra Sánchez, usted trabaja en el Líbano. ¿Cómo surgió la oportunidad de fotografiar Gaza por los aires desde un avión del ejército jordano encargado de arrojar suministros humanitarios?
Diego Ibarra Sánchez: Vino a través del New York Times. Colaboro con ellos desde 2012, desde que vivía en Pakistán, y mis editoras me llamaron para ver si podía saltar desde Jordania. No era la primera vez que hacía esta misión. Ya la hice el año pasado. Tuve que organizar el viaje, alquilar una óptica larga para poder sacar las fotografías. Me fui directo para Jordania porque al día siguiente tenía la misión a las 10:00 de la mañana.
Lo importante de la misión era mostrar que, después de que se hubiera paralizado este tipo de ayudas, volvían otra vez a partir del 27 de julio. La intención de retomarlas era a raíz de estas fotografías de hambruna que habían mostrado las condiciones infrahumanas. De repente se volvieron a activar estas ayudas humanitarias a cuentagotas.
Incluso el ejército jordano decía que esos envíos no son muy viables en términos de proveer con ayuda humanitaria. Realmente lo único que es efectivo son las rutas terrestres. Éstas están casi cortadas y no se permiten.
RFI: Es una de las pocas soluciones humanitarias que autoriza Israel. ¿Cómo ocurren estos vuelos de descargue?¿Sabía, por ejemplo, a dónde iban a parar esos paquetes?
Diego Ibarra Sánchez: Exactamente no se sabe muy bien. La misión consiste en estar varias horas en la base, esperar a que se termine de cargar la carga de ítems básicos de comida, como arroz o aceites. Una vez que estás en el vuelo cuesta como unas dos horas ida y vuelta.
El gran reto es que en un minuto se abre la compuerta y se distribuye esta ayuda que cae en una especie de descampado. Durante uno minuto somos capaces de poder mostrar lo que está pasando.
Nos dijeron las fuentes del ejército jordano que fue en el sur de Gaza, pero no pudieron especificar en qué barrios caía. Yo apenas sentí que estaba volando por Gaza, tenía la frustración de de no poder estar ahí. Es una acción muy, muy limitada, muy corta y la verdad es que sigue habiendo un bloqueo de periodistas extranjeros que nos impiden cubrir Gaza.
Esta misión recae en los fotógrafos palestinos. Al día de hoy ha habido casi 200 muertos. A nosotros nos han dejado un minuto exacto para intentar arañar esas pequeñas pinceladas de esta realidad tan sangrante.
RFI: La imagen que usted llevó a la portada del New York Times durante ese minuto. Es una vista panorámica de la devastación a gran escala. ¿Al abrirse esa compuerta, se imaginaba usted semejante paisaje?
Diego Ibarra Sánchez: No, me lo esperaba y mira que había visto imágenes satelitales. Había visto el trabajo de otros compañeros sobre el terreno, compañeros palestinos. Pero no me imaginaba ver el nivel de destrucción que iban a captar mi cámaras. Para mí fue un momento, donde el corazón se te se te estruja como un puño.
Durante años me he especializado en documentar cómo afecta la guerra a la población civil, a los más indefensos. En ningún momento esperaba esta sensación, este sentimiento. Es la punta del iceberg.
Tienes un minuto para centrarte, enfocar e intentar sacar la mejor imagen que despierte conciencias y que lleve al espectador a hacerse preguntas acerca de lo que está viendo. Al final ese es nuestro objetivo: no dar respuestas estereotipadas, sino hacer preguntas.
La imagen que pude intentar rescatar muestra un vecindario completamente aplanado, destrozado, desolado. Llevo ya más de 10 años trabajando en zonas conflictivas. He visto barrios desolados, sin agua, sin luz, vacíos, abandonados. Pero aquí son kilómetros de destrucción, donde no quedan un pequeño atisbo para esperanza. Te das cuenta del impacto real de una guerra sobre una población civil.
RFI: El reportaje inicialmente era documentar el lanzamiento de los paquetes de suministros. ¿En qué momento se decide que editorialmente las fotos de la devastación son la noticia?
Diego Ibarra Sánchez: Desde el primer momento. Datos avalados por expertos demuestran que la única forma viable de entregar ayuda humanitaria es a través de vía terrestre a través de camiones. Por el tema de logística, de combustible, de gasto: es lo único que funciona.
Entonces, desde el primer momento la idea era intentar conseguir una imagen que mostrase esa deflagración, las consecuencias de la guerra sobre la población civil. Porque ahí estás mostrando la destrucción, no estás mostrando otra cosa, no estás posicionándote.
RFI: Se han reportado numerosos casos de gazatíes que han fallecido o han resultado heridos al intentar recuperar esos envíos aéreos. ¿Usted pudo presenciar lo que ocurría cuando esos paracaídas de víveres tocaban el suelo?
Diego Ibarra Sánchez: No, la acción es de un minuto, no tienes margen para para pensar y no da tiempo para ver que la ayuda llegue al suelo. Han habido muchas críticas respecto a que han muerto personas intentándolo recoger. También esa ayuda se vende al mejor postor, se hace uso y abuso de ella.
Pero nosotros como informadores, tomamos ese minuto que te dan. Me di cuenta que había personas esperando debajo de unas palmeras, en la carretera o en el descampado, esperando para ir a buscarla, refugiándose en las palmeras porque hace mucho calor. Eso lo vi después, una vez que lo hice en el ordenador, editando las imágenes.
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RFI: Como periodista de imágenes, ¿qué relato, qué visión de esta guerra se está proyectando cuando, como usted lo decía, hay un bloqueo de la prensa internacional e independiente en Gaza y solo se puede contar con las imágenes de periodistas atrapados en el enclave o con fotos aéreas como la suya?
Diego Ibarra Sánchez: El trabajo de un informador es contar. Es crear memoria a través de las imágenes e intentar documentar la realidad desde un punto de vista personal, porque la fotografía es personal.
Tenemos que intentar que hacer historias en profundidad, respetando a los protagonistas para despertar preguntas. Cuanto más cercano y más hemos profundizado la historia, más vamos a lograr que el espectador se plantee lo que está consumiendo.
Estamos en un momento en el que nuevas tecnologías, redes sociales, canales, influencers, youtubers y flujo de información no nos dan tiempo de pensar, ni siquiera en la primera imagen que hemos consumido.
La fotografía se convierte en esa pequeña ventana personal en la que se traslada al espectador de una forma más pausada, donde se da tiempo un poco para que piense, para que reflexione.
Informar desde Gaza se ha convertido en una misión imposible, en una guerra que en octubre cumplirá dos años. Radio Francia Internacional da voz a los periodistas que, en medio de los bombardeos, siguieron reportando en el corazón del conflicto, arriesgando su vida a diario. Algunos han logrado salir, otros permanecen en el enclave, donde han fallecido 229 reporteros, según el Sindicato de Periodistas Palestinos.
Rami Al Meghari es periodista gazatí. En los últimos 22 meses, ha tenido que desplazarse varias veces a distintos campos de refugiados. A diario comunica con el equipo de RFI en Jerusalén para proponer audios que recoge trasladándose por todo el enclave, a menudo a lugares que acaban de ser bombardeados.
Los testimonios que graba son historias valiosas, sin las cuales nuestro medio no puede informar sobre los efectos de la guerra.
Como todos los gazatíes, Rami Al Meghari vive bajo las bombas y hace unos meses estuvo en medio de un tiroteo. Cuenta que se sobrevivió de milagro. Ahora, como está ocurriendo en toda Gaza, el hambre está acechando a su familia.
“Veo gente desmayarse en la calle”, asegura. Él mismo, aún con el salario de medios europeos, no alcanza a vivir con los precios de los alimentos: “el kilo de harina llega a los 45 dólares”.
En un mensaje de audio, en el que se escucha la omnipresencia de los drones sobre el enclave, recalca que está “determinado” a sacar a su familia de Gaza, para que sus hijos “puedan vivir mejor vida”. “Nada en el terreno indica que puedan tener un futuro aquí”, agrega.
RFI ha acudido a la cancillería francesa para solicitar su evacuación. “Nuestros colaboradores pueden morir. Queremos que Rami pueda venir a Francia. Para eso necesitamos el acuerdo de Francia, de Israel y de Francia. Es muy difícil", declara el director de la cadena, Jean-Marc Four. El camino para hacerlo es por vía diplomática. Así fue como Kayed Hammad logró ser extraído a finales de junio.
De Gaza a MálagaHammad trabajaba para muchos medios en español, incluido RFI. Su exfiltración la facilitó la cancillería española y travesía lo llevó hasta Málaga, una operación que se mantuvo secreta hasta el último momento.
El cónsul español coordinó con las autoridades israelíes que solo autorizan el paso por el puesto fronterizo de Kerem Shalom, en el sur del enclave, los días miércoles. Hammad y su familia aguardaron en la ciudad de Deir Al Balah y a las 4 de la madrugada del 25 de junio se dirigieron a la frontera.
“Cruzamos 25 kilómetros en cuatro horas, en vez de media hora, porque lo único que había en el camino eran escombros y tanques”, cuenta a RFI.
Del lado israelí lo recibió el cónsul, “con comida que no habíamos visto desde hacía dos años”. Un bus con evacuados de otras nacionalidades partió hacia la frontera con Jordania, escoltado por el ejército de Israel. Tras tres días en Amman, la familia Hammad pudo volar hacia Málaga.
Un mes después, este jueves 24 de julio, nuevamente varios medios internacionales publicaron un comunicado reclamando, como lo ha hecho RFI, que se abra el acceso a la prensa extranjera y que se le permita a los colaboradores y trabajadores ejercer su trabajo en Gaza de forma segura.
Entre los medios firmantes está la Agencia France-Presse. “Hace un año, los periodistas de plantilla de nuestro medio salieron de Gaza”, asegura Toni Cerdà, miembro de la Sociedad de Periodistas de la AFP. “Ahora los compañeros que quedan son los que vivían allá. Nos preocupa la realidad de su situación: viven en ruinas y hoy no tienen casi fuerzas para contarlo. Lo que nuestra agencia hace como fuente internacional de información verificada es mostrar lo factual. Y eso es muy importante en estos momentos en la era de la desinformación.”
Informar de forma independienteActualmente nadie entra o sale de Gaza sin un permiso especial. Nuestro corresponsal en Jerusalén Sami Boukhelifa logró entrar una sola vez a la ciudad de Jabalia, en el norte de la franja, que está totalmente destruida. Lo hizo bajo estricta vigilancia del ejército israelí por unas horas, sin mucha posibilidad de moverse por sí solo o hablar libremente con la población.
De resto, lo que sale de Gaza es solo material enviado por periodistas palestinos. El canciller francés Jean-Noël Barrot por primera vez hace unos días exigió a Israel que autorice la entrada de la prensa extranjera.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha monitoreado el trabajo de la prensa en el enclave y realizado un historial del deterioro de las condiciones de trabajo allí. “Hay más de 200 periodistas que han muerto en Gaza, entre ellos al menos 46 asesinados en el ejercicio de sus funciones, identificados como un blanco por el ejército israelí. Israel además establece un blocus mediático para impedir que se cubra la guerra de manera independiente”, dice a RFI Elena García, vocera de RSF.
El trabajo periodístico también se ha vuelto más difícil en Cisjordania, el otro territorio palestino ocupado, donde la violencia se ha incrementado desde el 7 de octubre de 2023, con enfrentamientos entre población local, colonos israelíes y el ejército de Israel. Los equipos de RFI han presenciado ataques contra colegas y vehículos y tienen la consigna de extraerse tan pronto interviene el ejército israelí, que puede disparar incluso cuando están frente a individuos con chalecos de prensa.
En la Cumbre de la ONU sobre la salud de los océanos en la ciudad francesa de Niza (sur), líderes políticos, ambientalistas y científicos discutirán sobre desafíos como el calentamiento de las aguas, la pérdida de la biodiversidad, la sobrepesca, la acidificación de las aguas y la contaminación plástica, entre otros. Programa Especial de RFI en Niza con Raphaël Moran, periodista de RFI.
La Tercera Cumbre de la ONU sobre los Océanos abrió sus puertas este lunes en el puerto francés de Niza. Más de cincuenta líderes del mundo están reunidos por invitación de Francia y Costa Rica para tomar acciones concretas en materia de protección de los océanos, un espacio fuertemente degradado por las actividades humanas.
Según datos de los científicos reunidos en vísperas de la cumbre, el 10% de las especies marinas están en vía de extinción, la sobrepesca amenaza el 37% de las poblaciones de peces y los mares se calientan bajo el efecto del exceso de CO2, poniendo en peligro numerosas especies como los corales.
Escuche el programa especial de RFI en la cumbre de los océanos de Niza, con Randall Arauz, ambientalista costarricense, Premio Goldman 2010 y Sergio Cambronero, científico del laboratorio oceanográfico de Villefranche sur Mer, especialista en observación del océano.La cumbre arrancó el 9 de junio y durará cinco días bajo la égida de Naciones Unidas. El presidente francés Emmanuel Macron hizo un llamado a que más países ratifiquen el Tratado de Alta Mar.
Para entrar en vigor, al menos de 60 naciones tienen que ratificar este acuerdo clave, firmado en 2023, cuyo propósito es crear áreas marinas protegidas en las aguas internacionales. Por ejemplo, la creación de áreas marinas protegidas es clave para evitar la extinción de especies amenazadas, según los ambientalistas.
El especialista en protección marina Randall Arauz aboga por ejemplo por la creación de un corredor protegido entre la costa pacífica de Costa Rica y las islas Galápagos de Ecuador, para proteger ciertas especies de tiburones amenazadas:
Otro desafío que mencionó el presidente Macron en la apertura de la cumbre de los océanos en Niza esta mañana fue la protección de los fondos marinos a 1000, 2000 o 3000 metros de profundidad, espacios remotos pero que despiertan los apetitos del sector minero interesado en extraer grandes cantidades de metales como níquel, cobalto y manganeso, indispensables para fabricar las baterías de autos eléctricos.
La comunidad internacional lleva más de 10 años buscando un consenso sobre si se debe autorizar o no la minería submarina en grandes profundidades oceánicas en aguas internacionales, una actividad que no cuenta con ningún marco legal de momento.
Una coalición de más de 30 países entre los cuales están varias naciones europeas y latinoamericanas piden una moratoria sobre la minería oceánica, pero Donald Trump dio luz verde a esta actividad, sin esperar la conclusión de las negociaciones multilaterales.
Desde IPOS, la plataforma internacional para la sostenibilidad de los océanos, el científico Sergio Cambronero, investigador doctorante en el centro oceanográfico de Villefranche-sur-mer en Francia, advierte sobre los peligros de dicha actividad para la biodiversidad marina.
"En el fondo del mar hay una gran biodiversidad que no se conoce. Se estima que solamente el 10% de la biodiversidad del océano profundo se ha descrito. El problema con esta posible industria de la minería de los fondos marinos es el impacto extractivista, con sedimentos, ruidos y luz que podrían generar esas máquinas", advierte Cambronero.
"Estamos ante el peligro de perder especies que ni siquiera conocemos y que tienen por si solas el derecho de vivir en un océano sano, y que podrían representar avances para la ciencia y la medicina", apunta el científico, citando el ejemplo de las pruebas de PCR del Covid que se concibieron gracias a una bacteria que se descubrió en el océano profundo.
¿Qué lugar ocupa la radio en la era de las redes sociales y los algoritmos? 'Nunca se va a poder prescindir de la radio por más IA que haya', 'medio indestructible', 'enfermedad de la que no se sana', respondieron Alejandra Balleza Casillas (México), Carolina Torres (Argentina) y Beto Cruz (Panamá), participantes en el Encuentro de Radios de América Latina y el Caribe, organizado por RFI en París. También reflexionaron en este Programa Especial sobre los desafíos de la desinformación y la irrupción de la inteligencia artificial.
"Soy un enfermo de la radio", dice el profesor Beto Cruz, director de Radio Estéreo Universidad 107.7 FM, emisora de la Universidad de Panamá. "La escucho las 24 horas del día", agrega. "La radio es un universo de posibilidades", dice por su parte Alejandra Balleza, conductora del programa Voces mexicanas desde Europa, de la emisora de la Universidad de Colima, Universo 94.9 FM. Para esta mexicana radicada en Berlín, la radio está ahí para "informarte, acompañarte, apapacharte, enojarte". Radicada en Valencia, Carolina Torres destaca justamente su versatilidad: "Se adapta a lo que sea, y si un medio es sabio y versátil, es indestructible", apunta.
La radio también es un arma contra la desinformación, por ejemplo, en el ámbito de la educación ambiental. Carolina Torres, quien participó en el encuentro en representación de ARUNA, la Asociación de Radios Universitarias de Argentina, impulsa desde España un proyecto singular: una Agencia Internacional Universitaria de Noticias sobre comunicación ambiental. El objetivo es generar información veraz desde lo local, apoyándose en la producción científica de las universidades. Un proyecto respaldado, entre otros, por la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la UNESCO.
Beto Cruz, cuyo país ha sido blanco de los discursos de Donald Trump sobre una eventual recuperación del Canal de Panamá, desmiente una información que califica de "falsa de toda falsedad": la muerte de 33.000 estadounidenses durante la construcción del canal. "Los muertos los pusieron sobre todo los antillanos", afirma, en referencia a trabajadores de Martinica, Guadalupe, Barbados, Jamaica y Haití.
IA, aliada del periodistaSobre la irrupción de la inteligencia artificial, Carolina Torres explicó que es "una gran aliada si sabemos utilizarla con ética profesional". Los medios "no deben resistirse a adoptarla, sino aprender a ordenarla y dirigirla, porque la inteligencia artificial, en lugar de reemplazar recursos, los optimiza", señala.
Alejandra Balleza también subraya el aspecto ético, aunque advierte sobre los riesgos de que la máquina sustituya la conciencia humana. A este respecto, relató la historia de un terremoto ocurrido en Colima: "Fuimos la única estación de radio que siguió al aire porque teníamos una planta. Tres colegas estuvieron transmitiendo ininterrumpidamente. Hay que quitarse el sombrero. Ellos dijeron: 'Bueno, vamos a morir por la radio'. Salieron al aire un técnico, la directora y una productora. Era la única estación de radio funcionando. Por eso te dicen que, en caso de temblor, tienes que tener una radio normal con pilas. Lo digo con vehemencia: la radio no está muerta. La sociedad nunca va a poder prescindir de la radio, por mucha radio digital, por mucha inteligencia artificial', concluye.
Fue la ultima entrevista que le dio a RFI. Corría el mes de junio del 2023 y estaban por cumplirse los 50 años del golpe de Estado en Uruguay, en 1973. Aquella ruptura democrática fue el inicio de una dictadura cívico-militar que duró 12 años y marcó a fuego la vida de José “Pepe” Mujica. Y medio siglo después, el fallecido expresidente uruguayo analizaba con su habitual lucidez esa parte sombría de la historia. En audio y video.
RFI: Presidente José Mujica, gracias por hablar para Radio Francia Internacional. Primero, me gustaría que nos hablara de los años previos a la dictadura, marcados por una fuerte crisis económica y social. ¿De qué manera esta situación llevó al golpe de Estado?
José Mujica: Mi pequeño país, como el Río de la Plata, vivió una "siesta" interesante. Éramos el país más igualitario de América Latina. Nos llamaban la Suiza de América en la década del 40. En realidad, estábamos relativamente bien en el contexto de la época, pero pasada la Segunda Guerra Mundial, cuando Europa se entra a recomponer y se cierra, hubo un cambio abrupto de los términos de intercambio y empezamos cada vez a vender más barato y a comprar más caro. Inevitablemente, esto golpeó de tal forma al Uruguay y a la Argentina, que produjo un cataclismo que se llevó el peronismo desde la Argentina, y en mi país se impuso un cambio político fenomenal. Había una fuerza política, el Partido Colorado, que había gobernado 90 años consecutivos y perdió todo, el gobierno y las intendencias locales. Ese cataclismo político está fogoneado por lo que estaba pasando en la economía. Cada vez los gobiernos fueron más autocráticos y más cerrados, y fue quedando por el camino nuestra experiencia un tanto socialdemócrata que nos había permitido la bonanza de la economía. Empezaron a menudear medidas de seguridad, y cambios abruptos, en un proceso donde tuvimos que aprender esto: una sociedad que está relativamente bien y baja abruptamente, sufre mucho más que las sociedades que están acostumbradas a estar sumergidas.
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Eso produjo una serie de cambios en la conducta de los gobiernos y en las respuestas sociales. Hasta ahí teníamos tres o cuatro centrales de trabajadores que se fueron concentrando en una única central. Y en aquella época en América Latina, porque era el tiempo de la Guerra Fría, menudeaban los golpes de Estado por todas partes. Nuestra juventud estaba empapada y estaba convencida que con esa involución íbamos a un golpe de Estado. No sabíamos cuándo. A tal punto que, fundada la central de trabajadores, la CNT, se educaba a los trabajadores que al golpe de Estado se le contestaba con una huelga general. Y ahí va a surgir una gran discrepancia entre nosotros. Sabíamos que la huelga general podía ser un arma formidable, pero que para parar un golpe de Estado había que hacerla desembocar en una insurrección. Esto dividió las aguas y algunos fuimos a una preparación militar, pero es imposible sostener una preparación militar de volumen clandestinamente, por lo que entramos en un proceso difícil y duro, que entró a cuestionar a su vez la metodología y la forma de nuestra democracia, que cada vez se hacía crecientemente autoritaria.
RFI: Justamente, en los años 60 surge el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), una guerrilla urbana que busca responder a esa crisis y derrotar el imperialismo. Usted fue tupamaro. ¿Qué tipo de acciones llevó a cabo? Y retrospectivamente, ¿era justificada la violencia?
José Mujica: En realidad, los tupamaros no fueron una guerrilla, aunque usaron prácticas de la guerrilla. Esto sería muy largo de explicar. Hay un autor, Real de Azúa, de la época, que lo define claramente. La acción más espectacular nuestra fue una denuncia financiera de lo que estaba haciendo el sistema financiero, que no costó ningún tiro ni nada por el estilo, sino que un asalto a una financiera clandestina de un banco, por ejemplo. Tuvimos una larga etapa de propaganda armada, pero después se fue complicando porque teníamos demasiada gente. No se puede tener una organización clandestina de demasiado volumen. Cometimos el error de la saturación. Debimos de haber cambiado de estrategia y no lo hicimos. Tal vez quedamos prisioneros de un "accionismo" militar y perdimos nuestra perspectiva política. Pero bueno, con tupamaros o sin tupamaros, habría habido golpe de Estado, porque el motor que creó a los tupamaros fue el mismo que creó la central de trabajadores como respuesta, y que va a desembocar en la fundación del Frente Amplio. Es decir, nuestra sociedad dejó de ser socialdemócrata y se fue polarizando entre una corriente popular y una derecha, con ciertas intervenciones de afuera de la región. No nos olvidemos que en un país tan importante como Brasil para nosotros, hacía rato que cundía un régimen militar en el gobierno y que pasaban cosas parecidas en el resto de América Latina.
RFI: Tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, el régimen se pone más duro, los opositores son detenidos, torturados, los sindicatos y los partidos son silenciados. Pero a diferencia de las otras dictaduras de la región, la uruguaya quiere convencer de su legalidad. El Ejército designa a presidentes civiles y tiene un discurso de falso apego a la democracia. ¿A qué se debe esta particularidad de Uruguay?
José Mujica: Justamente acá influye la historia. Si se compara la violencia del Uruguay con el resto de lo que pasó en otras partes, diríamos: es poco significativa, porque en el Uruguay la vida humana costaba mucho del punto de vista político. Había mucha sensibilidad por nuestra historia, por nuestro modo de ser, por la cultura. No hay que olvidarse que nosotros en la década del 20, del 30, teníamos un PBI similar a lo que puede ser Bélgica, que los consejos de salarios para nosotros son de la década del 40, que tuvimos gobernantes que decían en 1910 que “el sindicato es el abogado de los pobres”, que tuvimos un país que le dio el voto a la mujer muy temprano, que estableció el divorcio por la voluntad de la mujer en 1912, que separó la Iglesia del Estado, que tenía la enseñanza gratuita desde 100 y pico de años, que se dio cuenta que el Estado tenía que cumplir un papel fundacional en un montón de aspectos... Eso no lo hicimos, lo heredamos de nuestros abuelos. Hay cosas que hasta hoy se mantienen, como ésta: la energía pública está en manos de una empresa pública, el combustible de la energía eléctrica está en manos de una empresa pública que se fundó en esa época, etcétera, etcétera. Bueno, es un país raro. Los principales bancos son del Estado. Ese país amortiguador se encontró con otra realidad abruptamente y sufrió enormemente.
RFI: Señor Mujica, durante todos estos años de la dictadura usted estaba preso y formó parte de los llamados “rehenes de la dictadura”, retenidos bajo amenaza de ser ejecutados si los Tupamaros cometían alguna acción. ¿En qué condiciones los tenían presos?
José Mujica: Nos cambiaban de cuartel cada seis, siete meses. Yo estuve siete años sin libros, sin poder leer. Los primeros meses de esa prisión los pasé atado con alambre. La noche que me ponían un colchón para dormir, me sentía contento. A veces pasé dos meses sin bañarme. Me bañaba con un vaso de agua y un trapito como la gente del desierto. Y en absoluta soledad, con alguna visita de mis familiares una vez por mes, de mi madre particularmente. Y a veces 10, 15 días sin una hora de patio, ni sol, ni nada por el estilo. Fue duro, pero a su vez, para mantenerme vivo tuve que entrar a rumiar lo mucho que había leído de joven y creo que no sería quien soy si no hubiera buceado tan adentro, en esas fuerzas ocultas que llevamos adentro y que no utilizamos. Curiosamente, visto en perspectiva, fueron los años donde aprendí más, en la soledad, porque entré a repensar lo mucho que había leído en mi temprana juventud y que seguramente no había asimilado. Y aprendí esto: no dejarse dominar por el odio y el fanatismo, y entender que hay cuentas que no se cobran y que hay que vivir para adelante.
RFI: Con otras dictaduras de la región. Uruguay formó parte del Plan Cóndor, un programa común de exterminio de opositores. ¿Diría usted que Uruguay fue una pieza clave de esta operación?
José Mujica: Fue una pieza que participó. En realidad, el nudo ideológico del Cóndor venía con los cursos que daban, en Panamá, a los militares y a la policía. Acá se menudeó en la tortura, se enseñó a dar respuesta, se estaba sembrando la simiente del Estado terrorista. Eso fue una disciplina en el marco de la Guerra Fría, que se difundió hacia las policías latinoamericanas y a la oficialidad de los ejércitos. El Cóndor es un producto intelectual de creación de afuera que fue implantado, asumido, de lucha clandestina del Estado, de cosas que legalmente no se podían hacer y que se hicieron en la Argentina, en el Uruguay, en Brasil, en Paraguay, en Chile, con una comunicación particular y con una colaboración clandestina entre esos resortes, para perseguir gente, para hacer trabajo de infiltración, para torturar, para asesinar, que costó la vida a insignes compatriotas, legisladores del Partido Nacional y del Partido Colorado [Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, nota del editor] y la persecución a muchos otros.
RFI: Tras la vuelta de la democracia en 1985, en 1986 el Parlamento vota la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, con la que se sella la impunidad de la dictadura. En 2009, el mismo día en que usted sale victorioso de la primera vuelta de las elecciones, el pueblo rechaza por referendo dejar sin efecto esta ley. ¿Cómo vivió usted este momento, una paradoja?
José Mujica:Había miedo en la sociedad por lo que vivió en la dictadura. No es que la sociedad olvidara, es que la sociedad no quería repetir. Había muchísima gente que tenía miedo, y es lógico, humanamente, hay que entenderlo. La gente mira para adelante, y el pasado, el pasado amargo, trata de sepultarlo. Desde luego, sabemos que jurídicamente, internacionalmente, hay delitos que no desaparecen nunca. Pero esa es una explicación jurídica, con mucho fundamento moral. No es el sentir de las sociedades. Las sociedades a veces no quieren ni recordar las amarguras que pasaron. Tienen miedo.
RFI: Justamente, tras años de inmovilismo en materia de derechos humanos y de justicia, en 2005, con Tabaré Vázquez, se empieza a buscar a los desaparecidos. En 2010, Bordaberry es sentenciado a 30 años de prisión. En 2012, usted reconoce la responsabilidad del Estado por crímenes de la dictadura. ¿Han sido suficientes los avances en materia de justicia?
José Mujica: No, es una mancha en nuestra democracia. Digo más: cuando pasan los años, cuando van desapareciendo los actores, la justicia es casi una reminiscencia histórica. Pero es incalificable que no hayamos podido encontrar los huesos de la gente desaparecida. Y no tuvimos la colaboración, por lo menos en eso, no para que asumieran la responsabilidad, sino para saber dónde estaban sepultados. Y tuvimos que andar haciendo acertijos porque la oficialidad superior de esa época no colaboró en lo más mínimo. Ni siquiera tuvo la delicadeza de utilizar mecanismos que podría haber utilizado, de comunicar dónde estaban sin asumir la responsabilidad. Ni eso. Por eso he dicho que me sentí frente a los desaparecidos como un palo vestido. Porque fue poco lo que pudimos hacer. La única colaboración vino por algún decir de algunos soldados rasos o algunos familiares. Pero jamás hubo una actitud de los oficiales superiores que naturalmente tenían que tener información que no volcaron.
RFI: Usted ha dicho varias veces que prefiere la verdad sobre la justicia.
José Mujica: Porque la verdad es la justicia. Porque cuando la gente se muere y se va, ¿para qué me sirve tener a ancianos presos, si es que algunos quedan? Tiene poco sentido. Pero es tiempo de cerrar el duelo. Es tiempo para los familiares que se están yendo y que quedan, que se puedan juntar con las reliquias de sus antepasados. Porque esto es una cuestión de sentimiento. Y hoy tenemos una marcha y un recuerdo, que es la manifestación más grande que hay anualmente en el Uruguay [la Marcha del Silencio, cada 20 de mayo, nota del editor], pero ya está compuesta por gente joven y es fundamentalmente una reeducación hacia las nuevas generaciones. Para dejar claro que nunca más, que hay cosas que no deben suceder. Pero como el único animal que tropieza varias veces con la misma piedra es el humano, hay que insistir con esto, para que las nuevas generaciones que no lo vivieron tengan con claridad las consecuencias. Es lo mismo que hace el pueblo judío recordando sus cosas, lo mismo que hacen los armenios, recordando sus angustias. Los pueblos necesitan mantener ciertas cosas para tener despiertos sus deberes.
RFI: Hablando de las nuevas generaciones, en Chile, la movilización de la juventud logró dar un impulso democrático al país, aunque fue de corta duración y acabó hace poco con una nueva victoria de la extrema derecha. ¿Qué piensa usted de la juventud uruguaya? ¿Qué esperanzas tiene para el futuro de Uruguay?
José Mujica: Estoy metido en una lucha porque soy consciente que estamos en una época fenomenal de cambio, una época de un tiempo que se muere y otro que nace, pero ni está muerto el tiempo antiguo, ni terminó de nacer el tiempo nuevo. Y por eso [la juventud] es tan crítica, tan llena de promesas y tan flanqueada por problemas de dimensiones colosales, como el cambio climático, como las tendencias migratorias sin respuesta. Cosas que no reconocen fronteras, porque ya no somos un conjunto de tribus peleando por su territorio, sino que somos una humanidad de 8 mil millones que se ha transformado en un fenómeno geológico. Pero el éxito y el crecimiento de la economía no tiene piedad, y va más allá de lo posible, y despilfarra. Y tenemos contradicciones que son colosales. Habrá cambios hacia el futuro, pero van a doler mucho. Y quiero que la juventud se haga cargo de su tiempo.
Acá en nuestra América, tenemos que darnos cuenta de que pertenecemos a una comunidad y de que tenemos que unirnos cada vez más para defendernos en un mundo incierto. No pesamos en el mundo. Somos el 6%, 7% de la población mundial y pusimos el 30% de los muertos del COVID. Y aunque tenemos cinco países que estaban en condiciones de fabricar vacunas, no pudimos arrancar a las compañías sus patentes, sus secretos, porque no nos manifestamos como continente y fue más fuerte la economía que la vida. Y eso no puede ser. Tenemos que darnos cuenta que tenemos que pesar en este mundo, y tenemos que juntarnos mucho más como comunidad, desde el Río Bravo a al Estrecho de Magallanes. Y sin embargo andamos cada cual por su lado y no pesamos en el mundo. Y ahora vienen por el litio y van a quedar otra vez los agujeros…
Tenemos que juntarnos más, y quiero transmitirle eso a los jóvenes antes de morirme. Estoy luchando por eso. El 26 tengo una conferencia que se va a retransmitir a 40 y pico de universidades de América Latina, pidiéndole a los jóvenes que por favor hagan políticas de integración. Que tenemos que tener fuerza para defender la Amazonía, de la cual dependemos, pero atomizados no incidimos. Que tenemos muchísimos recursos: somos el 28% de las tierras arables del mundo, el 30% del agua dulce del mundo. Tenemos muchísimos recursos. Tenemos comida y esperanza. Y bueno, que las nuevas generaciones no tienen que cometer los errores de las viejas. Tienen que tener el coraje de cometer sus propios errores. Confío en los jóvenes. Si no confiara en los jóvenes, no tendría esperanza.
RFI: Una última pregunta, señor presidente. Este aniversario clave llega con una coalición de derechas en el poder y con un presidente que preferiría dar vuelta la página. ¿Cómo se van a conmemorar los 50 años en Uruguay?
José Mujica: Bueno, el presidente me invitó. Va a haber muchas cosas, pero va a haber una pequeña intervención entre los viejos presidentes que quedamos vivos y el actual, para demostrarle al país que seguimos teniendo nuestra forma de pensar y nuestras diferencias. Algunas de las diferencias podemos discutirlas una semana y no nos vamos a entender, pero a pesar de todo, tenemos que respetarnos y simbolizar ese respeto para aprender a convivir en una sociedad democrática. La democracia tiene muchísimos defectos. El mayor defecto, las enormes desigualdades que se cobijan. Pero hasta ahora no hemos encontrado un sistema mejor, y entonces lo tenemos que defender y pelear para mejorarlo.
Programa especial sobre la elección del cardenal Francis Prevost como nuevo Papa de la Iglesia bajo el nombre de León XIV.
El jueves 8 de mayo de 2025, a las 18h07 hora del Vaticano, la chimenea hizo salir humo blanco, anunciando la elección de un nuevo Papa.
Poco después el cardenal Robert Prevost salió al balcón que da a la plaza de San Pedro, ya como nuevo Papa bajo el nombre de León XIV.
En esta emisión especial les contamos los emocionantes momentos de su anuncio y repasamos todos los detalles del nuevo Papa, nacido en Chicago pero con nacionalidad igualmente peruana.
Presentado por Marcos García Herrera, producido por Paula Estañol, con Ásbel López en la redacción y conexiones con Manu Terradillos desde Roma; Carlos Noriega desde Lima y Cristobal Vásquez desde Washington.
El padre Sadiel Eugarrios forma parte del grupo de sacerdotes detenidos, condenados y expulsados de Nicaragua en la guerra que el Gobierno de Daniel Ortega mantiene contra la Iglesia. Durante su encarcelación fue torturado, hasta que hace dos años fue enviado a Estados Unidos, privado de su nacionalidad, y posteriormente se instaló en Roma. RFI habló con él durante la celebración del pasado Cónclave sobre su arresto, la situación en Nicaragua y sus esperanzas en el nuevo Papado.
De nuestro enviado especial a Ciudad del Vaticano, Manu Terradillos.
RFI – Manu Terradillos: Usted forma parte de un grupo de sacerdotes que fueron expulsados de Nicaragua. Está ahora en Roma actualmente, donde se celebra este cónclave. ¿Cómo se siente viviendo este momento histórico tan lejos de casa?
Padre Sadiel Eugarrios: En primer lugar, como un hombre de fe, como cristiano, siento una bendición de Dios, el poder experimentar, el poder verlo, porque recuerdo que al menos el cónclave en el que fue elegido el papa Benedicto XVI y el del papa Francisco estaba en Nicaragua y lo mirábamos a través de la televisión y era emocionante.
El estar aquí presente, yendo, viniendo a cada rato a la plaza de San Pedro, viendo este acontecimiento histórico milenario, para mí es una bendición de Dios.
RFI: ¿Qué sensaciones tiene ahora que está en Roma? ¿Mantiene contacto con gente de su país natal?
Padre Sadiel Eugarrios: Pues sí, tengo contacto con algunas personas. Casi no me gusta llamarles a ellos por la situación que se vive en Nicaragua. Algunas personas tienen temor. Cuando a veces uno les llama, a veces les da temor contestar a alguna llamada o hay personas que lamentablemente ya perdiste contacto con ellos. Yo les entiendo por seguridad, verdad, por la situación que se vive allá.
De vez en cuando, uno se comunica con la familia, al menos para saber cómo están. Las redes sociales han sido de mucha ayuda, porque cuando uno ve los estados de las personas, de los familiares, entonces uno ve que todo está bien. Sí he tenido algunos contactos con alguno de nuestros laicos, que fueron personas muy cercanas a uno el tiempo que yo estuve allá en Nicaragua como sacerdote.
RFI: ¿Piensa mucho en esos momentos en los que tuvo que abandonar Nicaragua? ¿Cómo se sintió?
Padre Sadiel Eugarrios: Esa es una pregunta que todavía hoy resuena en mí, porque cuando nosotros fuimos expulsados hacia los Estados Unidos, cuando el avión iba despegando y vi la capital, yo sabía que dejaba un pedacito de mi corazón ahí. Mi patria Nicaragua, mi diócesis, mi pueblo, la gente que uno tanto quiere y que también son gente que a uno lo quiere.
Gente bondadosa que le llaman y le mandan un mensaje a uno diciéndole: ‘Lo extrañamos, padre’. Siento eso, ese deseo y, todavía, obviamente por supuesto, como todo nicaragüense, siento y tengo la fe en el Señor de que vamos a regresar a nuestra patria. Vamos a regresar con nuestra familia. Vamos a regresar con nuestro pueblo.
RFI: Tiene que ser difícil no pensar en esos momentos. Estuvo detenido, le obligaron a irse, perdió su nacionalidad.
Padre Sadiel Eugarrios: Sí, son momentos difíciles, pero con el paso del tiempo uno va reflexionando y uno va viendo la mano de Dios, que Dios es el que va guiando. Como hombres de fe, te puedo decir que uno puede ver todo, cómo Dios va poniendo en orden todas las cosas.
Había una persona que la vez pasada, hace como un par de meses, me decía: ‘¿Cómo se siente? Lo noto bien, lo veo bien’. Sí, porque cuando Dios está en tu corazón y todo se lo dejas a él, nosotros como cristianos, sabemos que es el Señor el que va escribiendo nuestra historia y el mismo Señor el que te va a ir dando las pautas, también la tranquilidad y la paz, para poder ver estas cosas, que humanamente se ven tan oscuras, con una luz allá que es la luz de Cristo, el que nos va a ir guiando y hacia donde todos nosotros vamos a llegar.
RFI: Supongo que fue difícil ver esa luz cuando estuvo detenido.
Padre Sadiel Eugarrios: Sí, es un lugar, porque todos los que han estado en el Chipote, que es la cárcel de máxima seguridad en la que estuvimos nosotros, podrán comprender esto que yo voy a decir. Es difícil estar ahí, no es un lugar que se lo deseo a nadie.
Sin embargo, Dios siempre estuvo ahí, Dios y la Virgen nos estuvieron cuidando siempre, porque la gente, el pueblo Santo de Dios, no dejó de orar por nosotros y nosotros decíamos: ‘¿De dónde agarramos esta fuerza?’ Pues la fuerza era de todo el pueblo que estaba fuera orando y pidiéndole al Señor... Y al señor le sacan el milagro, le sacó el milagro el pueblo Santo de Dios. Yo siempre lo veo así, como un milagro de Dios.
RFI: Habla con mucha serenidad para alguien que estuvo detenido, que fue torturado también como se ha sabido.
Padre Sadiel Eugarrios: Sí, las torturas psicológicas siempre estuvieron. Te repito, siempre ha sido Dios, pero obviamente ha sido un proceso psicológico, la ayuda psicológica. Recuerdo cuando estuvimos en Estados Unidos, a mí me ayudó mucho un psicólogo. Estuvimos trabajando esta parte del exilio, estuvimos trabajando la parte de la situación en la cárcel, toda la tortura psicológica.
Y, obviamente, por supuesto, el haber venido aquí a Roma el estar ocupada la mente en la Universidad, los estudios, la pastoral en el hospital, porque ahora yo estoy colaborando como capellán en un hospital, entonces todo eso te hace ordenar también tus ideas y también pensar que la pastoral, por la cual vos entraste a un seminario para ordenarte, también la Iglesia es universal y en cualquiera de los aspectos, los lugares que Dios te tenga, pues ahí va uno sembrando en primer lugar la semilla del Evangelio.
RFI: ¿Hablaba con sus captores de su fe?
Padre Sadiel Eugarrios: Sí, hablábamos de nuestra fe, rezábamos el rosario, aunque muchas veces nos callaban, porque no le gustaba que rezáramos. No podíamos leer nada del libro. Inclusive solicitamos la Biblia para leer la Biblia y nunca nos la dieron. Sin embargo, como nos sabíamos las oraciones de memoria, entonces nosotros ahí rezábamos, hacíamos rosarios con algún papel, con algún plastiquito, con alguna servilleta. Con alguna cosita hacíamos un rosario para rezar.
La fe siempre la tuvimos presente y había unos cuantos policías que siempre nos decían que nosotros éramos personas buenas, que no deberíamos estar ahí. En todos los lugares siempre te encuentras con gente buena.
RFI: Fueron tiempos difíciles para usted y son tiempos difíciles en la actualidad para la iglesia en Nicaragua.
Padre Sadiel Eugarrios: Sí, la iglesia nicaragüense es una Iglesia que ha sufrido mucho. La Iglesia nicaragüense, diría un sacerdote de aquí, un obispo aquí en Roma, es la Iglesia del martirio, una iglesia martirial, la que está ahí, en Nicaragua. Es una iglesia que ha sufrido a lo largo del siglo pasado, a finales del siglo pasado, en los 80, y hoy actualmente sigue sufriendo.
Pero hay una cosa, un detalle muy importante que recuerda que la Iglesia no solo somos nosotros sacerdotes obispos, no. La Iglesia, somos todos los bautizados y la fuerza que tiene el pueblo Santo de Dios, que a pesar de todo el dolor y el sufrimiento, no deja de acudir al encuentro del Señor a la eucaristía, a la celebración de la palabra, a tener viva su fe, aún en medio de todas las limitaciones que puedan tener.
RFI: Nicaragua, su país, está viendo cambios muy importantes con la pareja presidencial Ortega Murillo aglutinando cada vez más poder.
Padre Sadiel Eugarrios: Sí, he visto a través de las noticias que cada vez hay un declive, un estado de derecho fallido en Nicaragua. Hay muchas violaciones siempre a la Constitución. Como hombre de fe siempre, no dejo de orar y pedirle al señor el cambio, el cambio en nuestra patria, el cambio en Nicaragua, que todos lo esperamos.
Un cambio de todas las estructuras. Todos, de una u otra manera, estamos llamados a cambiar alguna cosa, todo nicaragüense, para no repetir las historias. ¿Por qué? Porque nosotros los nicaragüenses necesitamos cambiar muchas cosas en nuestro caminar como ciudadanos, para no repetir las mismas historias de finales del siglo pasado, que están viviendo ahorita a pleno.
RFI: ¿Qué le pediría al próximo papa para Nicaragua?
Padre Sadiel Eugarrios: Te soy sincero y honesto, he rezado mucho. Hace un par de horas he ofrecido la Santa Eucaristía, principalmente por el próximo papa. He pedido al Señor para que nos dé un papa, en primer lugar, de fe, un hombre de fe, porque la fe lo encierra todo, porque somos hombres de fe.
Un hombre de fe que sepa guiar a la Iglesia y allá tiene Nicaragua, ese pedacito, ese paisito tan pequeño, pero el nicaragüense tiene tres amores que nadie se los puede quitar: A Jesús sacramentado, a la Virgen Santísima y al Papa. El Papa en Nicaragua, el que sea, tiene ese pueblo que lo ama y el amor tiene que ser recíproco. El Papa que sea elegido, tengo la fe en el Señor de que va a poner sus ojos en Nicaragua siempre.
RFI: ¿Qué le gustaría que hiciese el nuevo Papa, que tendiese puentes de nuevo?
Padre Sadiel Eugarrios: Me gustaría que sea un hombre de diálogo, que abra el diálogo como lo hizo el Papa Francisco. Extraordinario el papa Francisco, que estuvo con el pueblo nicaragüense. El Papa Francisco siempre estuvo pensando en Nicaragua y me atrevería a decirte que hace poco que falleció el papa Francisco y se fue con el dolor que vio, el dolor y el sufrimiento de Nicaragua, de Ucrania, de todos estos países que están en guerra ahora. El Papa se fue con ese dolor.
Siento yo que va a interceder el papa Francisco y va a susurrarle al Espíritu Santo y va a estar el Espíritu Santo ahí y al próximo Papa le va a transmitir esa necesidad que hay en Nicaragua, que Nicaragua es un país tan bello que no merece lo que está pasando.
El Papa, la Iglesia siempre, te repito de una u otra manera, va a estar ahí siempre al pendiente de sus hijos, porque el Papa es un padre y un padre siempre está al pendiente de sus hijos.
El pueblo nicaragüense ama a la iglesia, ama al Papa y es un amor recíproco. Yo lo que te podría decir al final es que el próximo Papa no apartará su mirada de Nicaragua y vas a ver más adelante, como con el paso del tiempo te vas a dar cuenta de que el próximo Papa va a poner sus ojos en Nicaragua.
RFI: Y a nivel más general, ¿qué le pediría al próximo papa para toda Latinoamérica?
Padre Sadiel Eugarrios: Latinoamérica es... Hablamos de América, pero nosotros, los latinoamericanos, somos un poco diversos. Siempre Latinoamérica ha estado históricamente envuelta en tantas guerras, en tantos adoctrinamientos, pero el pueblo latinoamericano es un pueblo de fe, un pueblo de paz, de amor y de justicia.
Los mecanismos que ha utilizado la Iglesia, los programas de evangelización, ahí tenemos la quinta conferencia del Episcopado latinoamericano en Aparecida (Brasil). En Aparecida se encierra todo el proyecto que tiene llevar el pueblo latinoamericano y de hecho, el nuevo Papa trabajará con la Iglesia latinoamericana en pro de todas estas Conferencias del Episcopado latinoamericano que han ido dando las luces para el caminar de la Iglesia en toda Latinoamérica.
RFI: Padre Sadiel, muchas gracias por conceder esta entrevista a Radio Francia Internacional.
Padre Sadiel Eugarrios: A vososotrs os agradezco mucho por haberme pedido que conversáramos un poco acerca de toda esta experiencia que uno va viviendo, porque poco a poco uno va dándose cuenta de que van marcando la historia de uno, la historia de la Iglesia, la historia de cada uno de los nicaragüenses, de tanto los que están dentro como los que estamos en la diáspora, los que estamos fuera de nuestro pedacito de tierra. Pero donde esté cada nicaragüense en cualquier parte del mundo, ahí hay una esperanza y todos anhelamos estar en nuestro país.
Este miércoles 30 de abril se cumplieron los primeros cien días desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca, desencadenando una serie de eventos que sacudieron el frágil equilibrio mundial y la vida de millones de personas. En RFI analizamos este período crucial, marcado por una estrategia del caos, cuya onda de choque se siente tanto en el orden mundial como en el corazón de la nación estadounidense.
Cada nuevo día desde el 20 de enero pasado ha sido una oportunidad para Donald Trump de poner en marcha su estrategia del caos, que se ha manifiestado en múltiples frentes. Su guerra comercial, su política de expulsiones, su diplomacia agresiva y su pulso con la justicia han dejado al planeta boquiabierto.
Uno de los frentes donde esta estrategia se manifiesta con mayor crudeza es en la política migratoria y en la situación de la frontera sur. Nuestra enviada especial, Natalia Olivares, se encuentra en El Paso, Texas, una ciudad que teme un "efecto dominó" tras los recortes federales y los despidos decidios por el Departamento de Eficiencia - el DOGE - dirigido por Elon Musk.
Pero la ironía de esta situación es que estos recortes también afecten a los que trabajan en el sector de la lucha contra la inmigración, el "caballo de batalla" de la propia Casa Blanca.
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Pero la "estrategia del caos" no se limita a la migración. Otro de los ejes ha sido la guerra comercial, con los aranceles que hemos visto imponer a productos de México, Canadá, Europa. Particularmente llamativo es el aumento al 145% de los aranceles sobre productos chinos.
"La incertidumbre favorece a los inversores asiáticos" en fin de cuentas, comenta a RFI el director de la Cámara de Comercio de Ciudad Juárez, considerando que desde el inicio de su nuevo mandato ha sido "casi imposible planear un día para el otro".
La Casa Blanca ha citado a un economista en particular par dar base a esta política comercial. Estrevistamos también al catalán Pau Pujolas, profesor de la Universidad Mac Master, quien asegura que sus argumentos han sido como mínimo malinterpretados. El profesor Pujolas se mostraba sorprendido al ver que se utilizaba su trabajo de esta manera, cuando su artículo lo que hacía era poner una "alarma": que los déficits comerciales "pueden catalizar una guerra comercial", pero no justificaba en absoluto "unos aranceles enormes".
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El mundo académico también está en la mira de Donald Trump, en su batalla contra los movimientos progresistas en las universidades, incluyendo manifestaciones propalestinas o programas de diversidad.
Esto ha generado un clima de "autocensura" y una especie de "repliegue por temor", que afecta a estudiantes y académicos que además se sienten "acosados por su origen étnico o su activismo político". Un profesor de la Universidad de Dallas le comentaba a Natalia Olivares que la ley, incluso, "prohíbe a las universidades de ser inclusivas y de promover la diversidad", aunque todavía "no prohíbe hablar de esos temas".
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El Ejecutivo "no esconde su hostilidad hacia la rama judicial". Al convertirse en presidente, Trump se libró de sus numerosos juicios pendientes. Ahora ha llamado a destituir a los jueces que declaran ilegales sus políticas o intentan frenarlas.
Rafael Peñalver, abogado constitucionalista en Florida y Washington, describe esta situación como una "declaración de guerra total", una "imposición del ejecutivo" que busca "tratar de poner todo el poder del gobierno en manos de Donald Trump". Aunque cuenta con una "mayoría 'conservadora'", poniendo énfasis en las comillas, en la Corte Suprema, Peña Alvárez considera que el procedimiento es "totalmente totalitario" y amparado por la "inmunidad presidencial en todos sus actos oficiales".
Estos cien días han sido un verdadero "terremoto" para la democracia estadounidense. La administración Trump seguirá poniendo a prueba la solidez de sus instituciones.
El papa Francisco falleció a las 07H35 de este lunes a los 88 años, anunció el Vaticano. Quien fuera arzobispo de Buenos Aires, antes de ser elegido papa número 266, dejó una huella en la Iglesia Católica, reformando la Curia romana e intentando acercar la milenaria institución a las realidades del mundo contemporáneo.
El 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, se convirtió en el papa Francisco. El primer pontífice latinoamericano y primer papa jesuita salió al balcón de la basílica del Vaticano, rogando por un mundo más solidario. "Rezamos por todo el mundo, para que sea una gran hermandad”, fueron sus primeras palabras públicas.
El planeta descubría cuán atípico era el nuevo Obispo de Roma, hijo de italianos inmigrantes del Piemonte, hincha ferviente del club San Lorenzo y aferrado al concepto de llevar Iglesia a "las periferias".
"El concepto era que la Iglesia Católica encerrada tenía que salir de sí misma", explica Francesca Ambrogetti, periodista y primera biógrafa de Bergoglio. "Su habitación en el arzobispado de Buenos Aires era despojada, sencilla, humilde. Cualidades que lo acompañaron en todo su recorrido eclesiástico y humano".
Jorge Mario Bergoglio vivió la dictadura de Videla. A partir de 1976, curas y monjas fueron víctimas de la represión. Conocidos y cercanos a Francisco fueron desaparecidos, algunos asesinados en los vuelos de la muerte. Tras su elección volvieron a surgir críticas sobre si hizo lo suficiente para proteger a los que acudieron a él.
El pontífice "ni con la familia hablaba de esto", asegura Ambrogetti. En su autobiografía, Francisco luego explicó haber ofrecido su hospitalidad a dos curas desaparecidos.
El papa tomó el nombre de Francisco de Asís, el santo fundador de la Orden Franciscana, quien vivió observando un estricto voto de pobreza. De hecho, lo apodaron el Papa de los curas villeros por su cercanía a ese movimiento de sacerdotes comprometidos en las villas miseria de Argentina.
"Para él era importante que el sacerdote vaya a atender los sectores más necesitados", recuerda el padre Pepe Di Paola, quien forma parte de lo que en Argentina llaman los sacerdotes de Villas y Barrios Populares, y amigo del papa. "Él mismo se hacía presente en las villas, mirando la realidad de Buenos Aires desde allá, desde los sectores más marginados y no desde su catedral".
En más de una década de pontificado, el papa Francisco jamás visitó a su tierra natal.
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Migración y corrupción
En 2013, la isla de Lampedusa fue el foco de una de las peores crisis humanitarias y migratorias, con cientas de personas atravesando el Mediterráneo en botes para alcanzar sus orillas y otras cientas falleciendo en el intento. Francisco escogió Lampedusa como primera visita pontifical. "La cultura del bienestar nos vuelve insensibles a los gritos ajenos", dijo a su llegada.
"Bergoglio llega al papado conociendo la realidad de la migración, que existía en las villas argentinas", apunta Ambrogetti.
Un año antes de tomar las riendas del Vaticano, se destapó el mayor escándalo de corrupción y tráfico de influencia. Esta fuga de documentos sobre su gestión financiera, conocida como Vatileaks, sacudió la Curia romana.
"Fue votado en un cónclave por una serie de cardenales de la periferia. Querían un papa con una trayectoria lejana al Vaticano, que no estuviera relacionada con los escándalo", explica Vicenç Lozano es autor de Intrigas y poder en el Vaticano.
Francisco creó en 2014 de un Secretariado para la Economía que aplicaría medidas anticorrupción. Cerró 5.000 cuentas del Banco del Vaticano. "Se consideraba un banco que realizaba blanqueo de dinero y el Vaticano era considerado un paraíso fiscal", asegura Lozano.
Abusos sexuales
La lucha contra la pedofilia en la Iglesia católica marcó el papado de Francisco de principio a fin. El papa puso en pie una comisión internacional de expertos, expulsó a un buen número de prelados y varias veces pidió disculpas pero sin jamás hablar de un problema sistémico y estructural, apoyando a veces a prelados encubridores.
El caso de la Iglesia de Chile fue emblemático, así como la decepción que conllevó el respaldo que Francisco otorgó al obispo Juan Barros, acusado de haber protegido al sacerdote Fernando Karadima.
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A Karadima, el Vaticano lo sentenció a una vida de penitencia y oración. Francisco no lo expulsó del sacerdocio sino hasta 2018. Ese mismo año, también nombró a Juan Barros obispo, rechazando las acusaciones contra él y desatando manifestaciones en Chile.
"Respaldó por la confianza que tenía en algunas personas. Pero como sea, esta Iglesia de hoy está mucho más comprometida con la lucha contra la pedofilia", dice Francesca Ambrogetti.
El papa "verde"
El mundo recordará a Jorge Mario Bergoglio como el papa de la ecología. Su encíclica de 2015, titulada Laudato Si, está dedicada al planeta, que el pontifice denominó "nuestra casa común", y a su conservación.
Francisco organizó en 2019 un sínodo de la Amazonía, denunciando "el neoextractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro y monocultivos agroindustriales".
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"Al interesarse en ese tema fue absolutamente novedoso", resalta su biógrafa. "Siempre volviendo a lo humano: dañar el medio ambiente agudiza las injusticias". Entre periodistas, se comentaba desde el inicio de su pontificado: "Va a seguir diciendo las cosas de siempre pero Dios le regaló un megáfono".
Esa reverberación alcanzó las nuevas generaciones, en una comunidad católica que nunca ha tenido tan pocos feligreses jóvenes. "Esa encíclica para mí fue revolucionaria, nunca había visto el tema del clima como un tema colectivo”, recuerda Susana Salguero, salvadoreña y vocera del Movimiento Laudato Si de acción climática, que reúne a miles de jóvenes entorno a la ecología. Explica que la encíclica la llevó a reconectar con su fe. “No basta con ser creyente y rezar, sino que hay que tomar acción”.
“Esto eco encontró oídos favorables y oídos desfavorables”, añade Francesca Ambrogetti, señalando las resistencias que han surgido en el ala más conservadora de la Iglesia, en especial en Estados Unidos. “Ahí hay una resistencia importante”.
Resistencias en el sector conservador
Francisco escribió en su autobiografía que imaginaba una Iglesia que “acogiera a personas homosexuales y transexuales” que buscaran a Dios. Autorizó la bendición de parejas de mismo sexo y que personas transgénero pudieran ser padrinos de bautismo, pero recordando a la vez su posición: que las cirugías de reasignación de género, el aborto y la eutanasia “violaban la dignidad humana”.
También rechazó la ordenación de mujeres diaconisas en momentos en que pedían ampliar su responsabilidad en la Iglesia.
“Dio pasos adelante pero no salió corriendo”, detalla Ambrogetti. “Hay cargos que históricamente no ocupaban mujeres” antes, como el de secretaria general del Governatorato, directora del Museo del Vaticano o prefecta del Dicasterio para la Vida Consagrada, un “ministerio” de la Curia. “Es la Iglesia que él quería”.
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El balance de Francisco se debate entre facciones progresistas y conservadoras de la curia, según explica en su libro Vaticangate, el periodista español Vicenç Lozano.
“Hay mucha reticencia en los sectores más tradicionalistas”, apunta. “De cara un próximo cónclave, Francisco ha nombrado al 60% del colegio de cardenales actual. Tienen un carácter similar al del papa Francisco, a favor de las reformas y del castigo ejemplar contra los que ejercen un abuso poder – de abusos sexuales y de corrupción’, dice.
Hasta la última hora
En sus últimos tiempos como papa, desde el hospital Jorge Mario Bergoglio destituyó a un obispo acusado de abusos y se comunicó con el Padre Romanelli de la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza.
Explica que en los últimos dos años en pontífice ha intentado acelerar sus reformas ante la creciente resistencia de parte del sector conservador, que Lozano acusa de fomentar una campaña de desprestigio contra Francisco y sus seguidores en la Curia.
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Jorge Mario Bergoglio ha sido criticado tanto en el bando conservador como en el ala progresista por ser autoritario y por centralizar el poder en la Curia.
Al inicio de su papado, había firmado su renuncia, prometiendo dimitir el día en que le fallaran las fuerzas, pero rápidamente dio marcha atrás a pesar de su frágil salud. Francisco ha siguió el camino de los papas anteriores a Benedicto XVI: permanecer como papa hasta su último aliento.
El domingo, pocas horas antes de su muerte, apareció en público en el Vaticano para desear una feliz Pascua a los católicos, y se reunió con el vicepresidente estadounidense, JD Vance.
El próximo cónclave sin duda servirá para confirmar si sigue válido el dicho: “los papas vienen y van, pero la Curia permanece”. Los que lo conocieron insisten en que su pontificado pasará a la historia.
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