“Es mejor estar aproximadamente correcto que precisamente equivocado” – John Maynard Keynes En biología, como en la vida, debemos aprender a diferenciar entre causas próximas y causas últimas. Las causas próximas explican el qué y el cómo, las causas últimas aclaran el por qué. Los mensajes oficiales para controlar el peso siguen centrados en la causa próxima: desequilibrio energético. La obesidad está causada por ingerir más calorías de las que se gastan y la solución, nos dicen, es evidente: comer menos y moverse más. Para ello deben registrarse las calorías de entrada y las calorías de salida, asegurando el equilibrio adecuado. La causa última real no es tan trivial. La obesidad es al final el resultado de una incoherencia evolutiva entre lo que nuestros genes esperan y el entorno en el que viven. El entorno moderno estropea nuestro ciclo hambre-saciedad, altera los ritmos circadianos, daña nuestra microbiota, elimina desafíos térmicos y físicos… Todos estos elementos contribuyen al desequilibrio energético. Centrándonos en los alimentos, la causa próxima sería que comemos mucha comida, la causa última que comemos mala comida. La solución en el primer caso es comer menos, en el segundo comer mejor. ¿Nos centramos entonces en las calorías o en los alimentos? Mi recomendación es siempre entender primero el […]