“En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario” – George Orwell Si eres amante del bacon o el jamón, estas han sido semanas difíciles: La OMS ha clasificado las carnes procesadas como cancerígenas. Los medios de comunicación, como de costumbre, han sesgado la información, sembrando alarma social. Para CNN por ejemplo, comer carne procesada es tan peligroso como fumar. Viva el rigor periodístico. Pero empecemos por lo evidente: si te sorprende que una dieta alta en salchichas, mortadela y jamón de York sea nociva para la salud, es que Campofrío ha hecho muy bien su trabajo (o sea, que te ha engañado). Estos productos son poco recomendables, pero debemos poner los riesgos en perspectiva, aclarar las diferencias entre carnes procesadas y carnes frescas y aplicar sentido común para minimizar cualquier riesgo. Empecemos entendiendo la ciencia que respalda las conclusiones de la OMS y sus limitaciones. Limitaciones de los estudios La calidad de las conclusiones depende de la calidad de los datos en los que se basan. En este caso, una gran mayoría son estudios observacionales, con sus conocidos problemas. Causalidad vs Correlación El miedo a la carne no es nuevo, empezó hace más de 40 años (estudio). Y los miedos a ciertos alimentos, incluso infundados, se […]