Ignorar las recomendaciones oficiales y reducir los carbohidratos en la dieta es una manera efectiva de perder grasa. En la mayoría de estudios las dietas bajas en carbohidrato funcionan mejor que las bajas en grasa para perder peso (estudio, estudio, estudio, estudio, estudio). No sólo eso, también logran mejoras en hipertensión, control de glucosa (estudio, estudio), síndrome metabólico (estudio), colesterol HDL y triglicéridos (estudio) y un largo etcétera. Por desgracia muchos profesionales de la salud siguen predicando con la única “verdad” que conocen, la pirámide oficial, fracasando miserablemente en la mayoría de casos. En resumen, las dietas bajas en carbohidrato son una gran herramienta, pero como toda herramienta, puede ser mal utilizada. Cuando sólo tienes un martillo, todo te parecen clavos. Para empezar, no existe una definición consensuada de “dieta baja en carbohidratos”. Para algunos, cualquier cosa por debajo de la recomendación oficial (50-60%) es bajo en carbohidrato. Para otros, implica comer únicamente vegetales y una fruta de vez en cuando. O no superar algún número arbitrario, como 100g de carbohidrato al día. Muchos creen que si incorporan alimentos como boniato, patata o arroz dejarán de quemar grasa. En la mayoría de casos, esto es equivocado, y una restricción excesiva y prolongada de carbohidratos puede ser problemática. Hoy […]