
Sign up to save your podcasts
Or


A tan solo tres meses de las elecciones europeas donde los sondeos anticipan el crecimiento de los nacionalismos, el Salón de la Agricultura de París se convirtió en un auténtico escenario de la tensión que se vive en Francia. RFI en español recorrió los pasillos de la Puerte de Versalles para hablar con los actores de un sector económico en plena crisis.
La cantidad de extranjeros que vienen a estudiar en Francia aumentó un 8% en 2022, es decir, un total de unos 400.000 estudiantes internacionales. Pero en el caso de los latinoamericanos, su llegada ha crecido un 18% en los últimos años. Para muchos de ellos, Europa es la puerta hacia una mejor formación, pero al llegar al país galo muchos se encuentran con un sinnúmero de obstáculos que van desde una burocracia kafkiana hasta el abuso de trabajos precarios.
Más de 27 millones de jóvenes dejan atrás sus países cada año en busca de mejores oportunidades, según la ONU, pero no todos lo hacen de la misma manera ni enfrentándose a las mismas dificultades. Para muchos jóvenes migrantes latinoamericanos, Europa es el destino en el que podrán acceder a una buena educación y a un futuro mejor, pero al llegar muchos se encuentran con otra realidad; burocracia, trabajos precarios, estafas...
"Decidí venir a Francia por la vía de au pair. La vida de au pair es bastante complicada. Pensé que sería un intercambio cultural con la familia francesa y yo también mostrar un poco mi cultura, pero no fue nada así. Entre mis amigas lo catalogamos con una “esclavitud moderna”, nos cuenta para RFI, María, una estudiante colombiana residente en París.
No es la única. Miles de jóvenes llegan a Europa por esta vía; ser niñera a cambio de un pequeño salario, un techo y un supuesto intercambio cultural. Una manera más fácil de llegar a Europa, que les permite compaginarlo con los estudios pero para muchas jóvenes acaba convirtiéndose en un infierno: jornadas interminables, trabajos extra que nada tienen que ver con el de niñera, malos tratos...
La aventura empieza antes de tocar suelo europeoEn el caso de Francia, antes de llegar, los estudiantes extracomunitarios, es decir, aquellos no europeos deberán presentar una serie de documentos y cumplir una serie de requisitos para poder obtener una visa de estudiante. “Uno de los requisitos básicos es tener unos 615€ mensuales, aproximadamente, en tu cuenta bancaria o mostrar la cantidad total que son entre 7.000 y 10.000€ para demostrar al gobierno que puedes mantenerte sin problema al llegar a Francia”, nos cuenta María e insiste: “a esto hay que sumarle los costos de la institución en la que estudies, los vuelos y los gastos extra, ¡es demasiado!”. Unos 15.000 y 20.000 euros para conseguir esta visa.
Un primer filtro que acaba siendo la criba decisiva para muchos estudiantes, que se les hace imposible reunir el dinero. A esto, se suman las trabas burocráticas y su lentitud de la que ni siquiera los estudiantes se libran. "En junio tuve problemas con la prefectura para renovar mi visa. Me faltaba un documento que yo no lo podía tener. Tenía que dármelo en la Universidad pero estaban en vacaciones. Estuve viviendo en Francia sin papeles dos meses, con los problemas que eso conlleva”.
Europa endurece sus leyes migratorias2023 fue el año en el que Europa ajustó más la puerta de entrada para los inmigrantes: más burocracia y menos ayudas. Alemania, Italia, Polonia... cada vez son más los países que endurecen sus leyes, y también Francia se suma a esta lista. El pasado mes de diciembre, el país aprobó su nueva ley de migración con el apoyo de la ultraderecha. Una reforma que ha causado una importante crisis en el gobierno, a pesar de que el presidente, Emmanuel Macron, la defiende como “un escudo necesario”.
Se calcula que el número de estudiantes extranjeros en Francia aumentó un 8% en 2022, es decir, un total de unos 400.000 estudiantes internacionales. En el caso de los estudiantes latinoamericanos, su llegada al país galo ha crecido un 18%, en los últimos años. “Las políticas públicas actuales se formulan para frenar estos flujos migratorios, pero ¿qué tal si nosotros abordamos el tema desde el origen? ¿Cuáles son esos factores adversos que obligan a las personas a abandonar sus países de origen? Por ejemplo, aumentar las vías de migración regular, tratar de destinar estas ayudas de la Unión Europea, no para esos países que son receptores de migrantes, sino para desarrollar programas de formación de mano de obra calificada, acuerdos de Cooperación Internacional sobre educación para los países que emiten migrantes", explica Diana Cristancho, fundadora de FARO para migrantes en Francia.
Leer tambiénFrancia se alinea con la Unión Europea con una nueva ley migratoria
No solo Francia, si abrimos el espectro encontramos otros países europeos que han endurecido sus políticas migratorias, como Hungría, con una de las leyes europeas más duras y sancionado por la Unión Europea por estas. También, Eslovaquia y Polonia, quienes se mostraron en desacuerdo con las nuevas políticas europeas de migración aprobadas a finales de 2023 por ser demasiado laxas.
En Italia, el Gobierno de Georgia Meloni dio luz verde a una normativa que permitía retener en centros migratorios a las personas irregulares hasta 18 meses. Además de firmar un acuerdo con Albania para construir allí centros de recepción de migrantes con la intención de enviarlos fuera del territorio italiano. También Suecia, donde en estos momentos, el gobierno tramita una reforma que incluye, entre otras cosas, la obligación de los funcionarios -médicos incluídos-, a denunciar a los migrantes irregulares.
Desmotando el idilio europeo“Antes de venir pensaba que Europa era más tranquilo, sin inseguridad ni robos, ¡cómo de color de rosas!. Luego llegas aquí y es una cachetada. Aquí también hay problemas. Ningún país es perfecto. Francia también tiene sus dificultades”, nos insiste María.
El aumento de la inseguridad, la inflación y el endurecimiento de las leyes migratorias están provocando en Europa, un efecto contrario: europeos que migran a Latinoamérica. Un fenómeno que ya vivió un repunte en 2012, cuando 181,166 europeos optaron por emigrar a Latinoamérica, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones.
La mayoría de europeos escogen México como destino. Aunque, algunas asociaciones empiezan a levantar la mano ante el aumento del fenómeno “nómada digital”, es decir, jóvenes que viven en México, pero que teletrabajan para empresas europeas o americanas, pero que fiscalmente, según asociaciones contrarias a este nuevo movimiento, no aportan lo mismo que un local y además contribuyen a la gentrificación. Debido a la demanda de extranjeros, el precio de alquiler en la colonia Condesa, uno de los barrios de Ciudad de México más de moda, pasó de 17,851 a 28,542 pesos al mes.
Aunque las cosas en Francia para María mejoran, ella lo tiene claro, si este tercer intento no funciona: "me volveré a Colombia y buscaré otra cosa allí", nos dice.
A finales de enero los agricultores franceses alzaron su voz, montados en sus tractores, para denunciar difíciles condiciones de vida, sus bajos salarios y un cúmulo de normativas largas y a veces incomprensibles. Para entender mejor su situación, conversamos con Laurence Marandola, portavoz del sindicato Confederación Campesina.
Laurence Marandola, portavoz del sindicato Confederación Campesina.
Usted es criadora de llamas en el suroeste de Francia, cerca de la frontera con España. Aunque su sector es muy específico, usted habla en nombre de los agricultores de su sindicato. ¿A qué se debe el malestar?”.
El malestar es diverso, tiene expresiones diversas, pero todos compartimos estas dificultades profundas para ejercer nuestro trabajo. Lo que todos tenemos en común es el tema de nuestros ingresos, de nuestra remuneración como productores y que no tenemos precios que permitan cubrir los costos de producción. Los que recibimos no cubren los costos que tenemos, que a veces aumentan con el precio de la energía y peor, no permiten cubrir la remuneración de nuestro trabajo.
No todos, porque es muy diverso en Francia. Algunos agricultores seguimos trabajando gratis, es decir, que no logramos sacar una remuneración mínima al final del mes o del año. Es una situación que no es nueva, pero que se acrecienta cada vez desde hace varios años.
También hay un tema administrativo, un montón de papeles. Hay que simplificar el lado administrativo, pero eso no quiere decir que hay que deshacernos de las reglas que nos protegen. Al contrario.
¿Cuáles son las diferencias entre los grandes exportadores y los pequeños campesinos en Francia?
Hay un sector al que le va muy bien, mientras que hay productores en esta época de porcinos o de cereales a los que les va muy mal. Tenemos casi el 18% al 20% de los campesinos en Francia que viven por debajo del nivel de pobreza y tenemos más de la mitad que están más o menos, apenas llegando a obtener el ingreso mínimo francés.
Estas desigualdades son las consecuencia de políticas antiguas que perduran hasta hoy, es decir, de políticas de ultra liberalización de la economía que ponen en competencia a los unos con los otros. Entonces por eso salen adelante los que tienen mercado sostenido, con buenos precios. Y además las políticas públicas, los subsidios públicos a la agricultura están también en Francia dirigidos a estas mismas personas.
Hay toda una parte de producciones que están totalmente abandonadas por las ayudas públicas. Es el ejemplo de las frutas, de las verduras, de la miel, de la pequeña ganadería… Entonces acumulamos crisis ecológica, crisis económica y abandono de políticas públicas.
Por qué el tema de “recibir buenos precios”, “el precio justo”, es recurrente. ¿Cuál es el problema con las márgenes de ganancia de ustedes los campesinos franceses?
El promedio varía según los productos, pero cuando alguien va a un supermercado o a un mercado a comprar un producto, de lo pagan, solamente el 10% vuelve al productor. Entonces vemos que un 90% del valor se le escapa al productor, porque va a la agroindustria, la distribución, la gran distribución y en otras partes de la cadena. Esta cifra es un promedio de todos los productos. Esa cifra muestra que los campesinos son los que menos reciben por su trabajo.
Lo otro que sabemos es que desde un poco antes de la pandemia de COVID, ha habido un incremento sensacional de las márgenes de la gran distribución, y más que todo de la agroindustria. Hay grandes firmas, algunas nacionales, otras internacionales, que aún siguen en esta lógica de cada vez intentar aumentar cada vez más los márgenes, y así aumentar los ingresos para sus dirigentes, para sus accionistas. Y no se preocupan de redistribuir, de valorar, de pagar al final el precio al productor.
Los campesinos somos víctimas de ese sistema.
¿Francia tiene que repensar su modelo agrícola?
Sí, claramente. Francia tiene que repensar su modelo agrícola, que no es un modelo al final, que hay varios modelos, varias agriculturas en nuestro país. Y que hay una parte de la agroindustria que realmente se come a las demás formas de producción porque son más frágiles y menos apoyadas, menos reconocidas.
Creemos que este es un momento muy excepcional para el mundo agrícola. Para nosotros debe ser un momento de refundar muchas cosas, de poner en la mesa cuál es la agricultura queremos, cómo la acompañamos. Es lo que esperamos de este momento para poder salir de la crisis que vivimos ahorita.
Hoy se exige una respuesta y no una respuesta de corto tiempo, de respuestas rápidas. Y para la Confederación Campesina esto no significa salir de Europa, al contrario. Es decir, dentro de Europa podemos refundar nuestro modelo y contribuir a que en todo Europa vayamos un poco en el mismo sentido de proteger a los campesinos, sus ingresos y su salud. Esta es la visión de Europa que tenemos.
Leer también¿Es el comercio internacional la sentencia de muerte de los agricultores franceses?
>>> Escuche la entrevista completa.
Una chocolatería artesanal francesa, Comptoir de Cacao, ha logrado imponerse frente a los grandes grupos y se asoció para sus embalajes con un artista que se inspira de la naturaleza, Michaël Cailloux. La última colección es un homenaje a Bambi, publicado hace cien años por Felix Salten.
Por Ivonne Sánchez
Comptoir de Cacao es la historia de una empresa familiar en el departamento de Loiret, en la región del Loira. Una fábrica de chocolates artesanales, fundada hace 20 años y que ha logrado hacerse un lugar en el vasto mundo del chocolate.
Comptoir du Cacao que podía traducirse como la “Tienda del Cacao”, se encuentra en un pueblo pequeño, Bazoches sur le Betz, ubicado en el antiguo condado del “Gâtinais”, un vasto territorio entre el Sena y el Loira y que se extiende sobre varios departamentos incluyendo una parte de la Borgoña.
Sus chocolates, en tabletas o presentados en embalajes de madera, llegan a lugares tan remotos como Japón y han ganado varios premios.
Un maître chocolatier anónimo
Benjamin Desmartins, es el “maître chocolatier” maestro chocolatero que confecciona las diferentes recetas, pero al contrario de las marcas conocidas de chocolatería fina, su nombre se funde con toda la familia Desmartins, ya que los integrantes de esta empresa familiar consideran que es un trabajo colectivo.
Michaël Cailloux y Bambi
Con motivo de las fiestas navideñas, Comptoir de Cacao renovó su alianza con el conocido artista francés Michaël Cailloux para el diseño de sus embalajes.
Michaël Cailloux, que se le reconoce por su diseño barroco, ya había colaborado el año pasado con la chocolatería en una colección que llamaron “Las cuatro estaciones”.
Un homenaje a la historia original de Bambi
Michaël Cailloux es un artista multidisciplinar que se inspira de los bodegones del siglo XVII pero también del naturalismo propio del Art Nouveau.
Para estas navidades, Cailloux propone la colección “Las delicias de Bambi”. Una colección que busca celebrar el centenario de la obra emblemática de Felix Salten "Bambi, una vida en el bosque", publicada por primera vez en 1923 y que inspirara la película de Disney en 1942.
De modo paralelo, Editions Delachaux et niestlé publicó el cuento de Felix Salten en una edición especial “La verdadera historia de Bambi”, con ilustraciones de Cailloux. Sus ilustraciones son una oda a la naturaleza con una profusión de plantas, flores, árboles, pero también de animales sin olvidar a los insectos.
Las obras de Michaël Cailloux han sido expuestas en la galería Nathalie Béreau, en París.
Entrevistada: Graciela Rodríguez Poupon, responsable de exportaciones de la chocolatería artesanal Comptoir de Cacao.
Lea también:
El café especial, un concepto en boga
Cursos de cocina con tendencia sana y vegetariana en el Cordon Bleu
Desde mediados del siglo XX, París fue un faro para la música andina. Ponchos, quenas, zampoñas, bombos y charangos inundaban las plazas y los pasillos de los metros de la capital. Desde toda Sudamérica desembarcó ese folclore junto a las historias de lucha por los derechos y el anhelo de fortalecer la identidad de sus músicos. Durante décadas llegaron a formar parte de la tarjeta postal parisina, sin embargo, tras la pandemia, el gran apogeo de los ritmos de los Andes va cediendo espacio a otros ritmos latinos.
Por Lorena Ankuash Kaekat, estudiante de periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad Politécnica Salesiana de Cuenca, Ecuador, y ganadora del noveno Premio RFI de reportaje radiofónico en español.
En el pintoresco interior del bar restaurante Mouffetard, se encuentra el “búnker latino”. Al compás de guitarras, charangos y tambores, el grupo Alaya celebra el aniversario de dos de sus miembros. Su director, Miguel Puña, es oriundo de Bolivia, donde fue galardonado con el premio Zampoña de Oro y donde fundó el conjunto antes de viajar hace un cuarto siglo a París, al que considera "su hogar".
Junto a él, Rosa Rosales, vicepresidenta de la asociaciónAyllu, dedicada a difundir las culturas andinas en París, comparte una evocadora historia. Rememora que hace años, “el músico peruano Huáscar Amaru producía en París canciones con una interpretación en la lengua quechua, con instrumentos que reflejaban netamente la cultura andina, como los instrumentos de viento y percusión.”
Asimismo, en un café en las afueras de París, nos encontramos con Carlos Quezada, exmiembro del emblemático grupo Quilapayún y figura destacada del folklore chileno. Dice que desde el inicio “la música nuestra fue acogida sin ningún problema en Francia. A la gente le interesó mucho lo que nosotros hacíamos porque a la música tradicional con aire andino o latinoamericano, nosotros le agregábamos un contenido social”
De las calles y los metros a los escenarios europeos
Rosa Rosales señala que la presencia de artistas andinos en metros y plazas ya no se ve con mucha frecuencia. “Yo me paseo, he estado en los metros, voy cotidianamente y no los he visto, tengo la impresión de que ya no es así como ellos trabajan.” Y es ahí donde Miguel Puña nos explica que, efectivamente, ahora buscan nuevos escenarios para llegar al público europeo al mismo tiempo que reconoce la pérdida de popularidad de la música andina en París, atribuida al auge de otros ritmos latinos, como la salsa, y a los desafíos impuestos por la pandemia. “El grupo ya no toca en la calle, dice Puña. Siempre ha estado tratando de buscar los conciertos, tratando de llegar a la gente europea, desgraciadamente esto de la pandemia nos bajó a todos.”
Otro integrante de Alaya es Claudio Chacha, originario de Ecuador. Para él París ya no es el lugar donde se pueda vivir exclusivamente de la música, ya que la popularidad ha disminuido. “Hoy día tienes que tener otro trabajo, admite, independientemente de lo que haya. Porque si no, sin actividad, aquí te mueres de hambre y sobre todo, te deprimes sin hacer nada.”
¿Pero a pesar de todo, cuál es la fuente de su fortaleza y el mensaje que desean transmitir a la ciudad? Para Rosales, el mundo andino sigue mereciendo ser conocido por los franceses. “Comunicar al mundo occidental, a París, que existe otro mundo vibrante. Mostrar cómo el mundo latino manifiesta sus deseos, responde a los problemas sociales y cómo alza su voz. Por ejemplo, agrega, tras los últimos sucesos en Perú donde se ha visto un racismo extremo hacia el hombre andino,” dice Rosa.
A lo largo de este recorrido musical, nos encontramos con una diversidad de artistas y ritmos latinos que al igual que Miguel, Rosa y Carlos, han decidido compartir su identidad asentándose en París. Clara Torres y su esposo, provenientes de Colombia, llegaron hace un año a la capital donde formaron un grupo musical y ofrecen talleres de bullarengue, un ritmo caribeño que despierta el interés de los parisinos. “Quisimos reunirnos, dice Clara, para ejercitarnos en la ejecución de los instrumentos y para dejar también una huella de la música folclórica costeña. Estamos realizando talleres en una asociación y las primeras personas que se inscribieron y se entusiasmaron fueron franceses.”
A pesar de los desafíos actuales, los músicos andinos sostienen que Francia sigue siendo un lugar propicio para disfrutar de la diversidad de los ritmos latinoamericanos. Sigue siendo un faro de esperanza y oportunidades para los músicos latinos porque, como nos decía Carlos Quezada, “Francia es una cultura que se alimenta de otras culturas, y te da cabida para hacer tu música”.
Pueden escuchar este y todos los reportajes relacionados al Premio RFI en español, aquí.
Marsella es la metrópolis favorita de los más ricos de Francia para vivir. Pero, la milenaria ciudad portuaria también alberga los barrios más pobres de Europa. En Frais-Vallon, una “cité” de la periferia norte sin vista al mar, la precariedad y el tráfico de drogas se conjuran con estrategias de emancipación ciudadana que buscan liberar a los jóvenes de las violencias múltiples generadas por la miseria. "50 muertes en ajustes de cuentas en 2023", reportó el procurador de Marsella este viernes.
A solo quince minutos en metro del centro de la ciudad, el viejo puerto de Marsella parece estar del otro lado del mundo. En Frais-Vallon no hay yates, ni restaurantes con terrazas. Es una colmena de edificios descuidados y sin vista al mar en los que prevalece la pobreza de sus habitantes y el tráfico de droga.
"Estamos en el corazón de Frais-Vallon, una barriada de 6.000 habitantes, con una tasa de desempleo entre el 50% y el 60%, y un porcentaje de pobreza que alcanza la misma cifra. Pero no es por ser pobres que no tienen riqueza. Su riqueza es la diversidad”, dice Olivier Florens, educador especializado de la calle que trabaja en este suburbio del distrito XIII en el norte de Marsella, el gran olvidado del Estado francés.
“Se habla de la violencia de los jóvenes de estas barriadas. Pero, desde que se levantan, estos niños y niñas reciben violencia. Salen de su casa y encuentran cemento, tráfico, ruido. Todo eso es violento. Y estamos en Marsella con vista al mar, se supone”, lamenta con ironía Olivier Florens.
El “carbón”
A pocos metros de Addap13, reconocida asociación de educadores de la calle especializados en jóvenes de entre 11 y 20 años, hay un expendio callejero de drogas. En un muro exterior cuelga, con cierta discreción, la lista de precios de las sustancias ilícitas. Dos adolescentes están al frente del negocio. “Esos jóvenes dicen ‘este es el lugar en el que yo trabajo'. Lo llaman el carbón”, comenta François Souret, director de prevención en Addap13.
Como si fueran a la mina, estos menores de edad trabajan de sol a sol para las mafias del narcotráfico. “Son explotados por ese particular sistema capitalista llevado al extremo. Ellos sí cuentan con un saber y una experiencia. Y lo que adquieren en estas redes se puede canalizar para hacer otras cosas. Basta con mirar la cantidad de jóvenes involucrados que hemos acompañado y que, después de tres o cuatro años, lograron salirse. Algunos se quedan atrapados en esas redes mafiosas. Pero, son más los que salen adelante”, asegura el educador especializado.
En la mirada sombría e intimidante de unos de estos niños se asoma el precio en vida que pagan por ser el proletariado de las grandes empresas del crimen.
Souret explica por qué los jóvenes traficantes arman barricadas con botes de basura para preservar su existencia. “En la asociación creíamos que lo hacían para alejar a la policía. Pero, los chicos me aclararon que se parapetan con estas canecas para protegerse de otros grupos que pueden dispararles desde un carro con ametralladoras y kalachnikovs. Esto genera una terrible angustia en estos niños”.
¿Ajuste de cuentas?
Marsella, famosa por su delincuencia desde finales de los años 20, ha padecido brotes de violencia debido a la reconfiguración del entorno mafioso. Pero también debido a las crisis económicas porque con la miseria todas las formas de violencia se agravan.
“No es tanto que los actos de delincuencia hayan aumentado. Esas cifras no dicen nada. Lo que ocurre es que la violencia se ha vuelto constitutiva de la vida en el territorio. Es omnipresente, aunque no siempre sea muy fuerte. Los habitantes se acomodan a esa situación. Y, cuando digo los habitantes, estoy hablando de los jóvenes”, precisa Souret.
Cada vez son más frecuentes los tiroteos a cielo abierto entre bandas criminales de Marsella que acaban con la vida de ciudadanos ajenos a las guerras de la mafia. Según el reporte del procurador de la ciudad, 50 muertos dejaron en 2023 los “ajustes de cuentas” ligados al narcotráfico. Un apelativo que las madres de las víctimas cuestionan. Ellas hablan de "control territorial" de parte de la delincuencia organizada.
La jueza de menores Laurence Bellon explica por qué: “El término ajuste de cuentas no es correcto porque se refiere a arreglos de negocios entre dos bandas. Aquí se trata de asesinatos. Una banda llega disparar contra la gente del barrio para mostrar que tiene el poder del territorio”.
Trata de menores
El juez de menores en Francia tiene como misión proteger a los menores de edad en peligro y establecer medidas punitivas a aquellos que caen en la delincuencia. Es una especie de magistrado-docente que educa y castiga. Para la jueza de menores Laurence Bellon ha sido mucho más difícil este ejercicio en Marsella que en otras ciudades del país.
“Aquí, los adolescentes se topan con organizaciones criminales que ellos no manejan. Y yo tampoco. Los jueces nos volvemos locos porque nos encontramos a cargo de adolescentes inteligentes, con familias que los cuidan y hacen lo mejor que pueden. Pero el adolescente es llevado a los tribunales un lunes; horas después es puesto en libertad; y el miércoles, vuelve a ser detenido. Y así sucesivamente".
¿Qué motiva a estos adolescentes a vivir en ese círculo vicioso entre el expendio de droga y el centro de detención?
“Ellos dicen que lo hacen porque necesitan dinero ‘para comprar ropa de marca'. Uno puede pensar que es una completa idiotez meterse a traficar para comprarse un par de tenis con brillantes. Me tomó tiempo entender que funciona como la prostitución de niñas. Estos jóvenes entran por la tentación de la ropa de marca porque en nuestra sociedad de consumo, la identidad la da un par de Nike. Pero, luego, estas organizaciones de delincuencia los atrapan y los chicos caen en la trampa de lo que, en realidad, se denomina trata de seres humanos”.
Pronto, el lazo de protección que el explotador crea con estos jóvenes se trasforma en una soga que los agrede y subordina. En su comportamiento se resume el cuadro de una víctima de violencia física y sexual: “Tienen miedo. Viven en el secreto. Siempre están súper vigilantes observando todo. Un día un niño que cojeaba me explicó que había terminado sus 10 horas de trabajo y que cuando reclamó la paga, el jefe le dijo que debía continuar. El joven se negó. Y el hombre dio la orden de golpearlo con un bate de béisbol. Vi a otro adolescente con la espalda completamente lacerada con cicatrices del grosor de un dedo. Me dijo que lo golpearon con un cable de hierro. Podían ser cortadas de cuchillo. Les disparan en las piernas. Han quemado jóvenes dentro de automóviles.Pero, ellos creen que merecen esa violencia”.
La jueza de menores narra también que estos menores son víctimas de secuestro porque tiene deudas, porque sospechan que han delatado o simplemente para aterrorizarlos y someterlos a trabajar. “Cuando los encierran o secuestran, son víctimas de violencia sexual. Siempre te dicen: 'yo no me voy a dejar atrapar de la policía'. O 'yo no le tengo miedo a morir'. Un día le dije a uno ‘pero, tú conoces los riesgos'. 'Sí', me dijo, 'es la muerte o la muerte' ”.
Traspasar la muralla invisible
Las cifras de los jóvenes de los distritos XIII y XIV en el norte de Marsella que caen en estas redes del narcotráfico no son exactas. Seguramente, no son anodinas. Sin embargo, existen Quijotes que inventan estrategias para que estos chicos sobrevivan a la ausencia del Estado.
A esta suerte de emancipación para conjurar la fatalidad del 'no futuro' se han sumado los docentes del colegio público de secundaria Jaques Prévert. Su director es Rodrigue Coutouly.
"Es cierto que el colegio tiene mala fama de puertas para afuera. Cuando digo que trabajo aquí, la gente me pregunta si las cosas van bien. Y sí, van muy bien porque los estudiantes son muy pobres, pero que sean muy pobres no significa que sean violentos. Los jóvenes y sus familias tienen problemas. Pero aquí contamos con profesores muy motivados y muy comprometidos. Hacemos un enorme trabajo para ayudarles a salir adelante. Vamos a hacer todo lo posible para que siga siendo así", dice a RFI.
Al interior del colegio Jacques Prévert están las construcciones que Oliver Florens, educador especializado de la calle en la asociación Addap13, ha realizado con aquellos alumnos que presentan problemas de adaptación y corren el riesgo de abandonar los estudios y quedar a merced de lo que les ofrece la calle.
“Lo interesante de esta escuela es que los profesores han integrado el método propuesto por nosotros. Así que, en cuanto un alumno no va bien, me lo mandan. Así evitamos las expulsiones. Se libran de la clase, pero también del castigo. Y pueden venir a expresarse en un taller”, explica Florens.
Cuando se les pregunta a estos bachilleres por la profesión que desean elegir cuando terminen la secundaria, la mayoría responde que quiere ser electricista, albañil, bombero o policía. “No tenemos muchos estudiantes con la ambición de ser médico o abogado. Por eso, uno de nuestros proyectos fue enseñarles a los jóvenes a patinar para que llevaran a personas en silla de ruedas a hacer paseos y caminatas”, relata.
El educador de la calle explica que el acierto del proyecto fue no solo que permitió a los muchachos volcar su lado humanista hacia otras personas, sino que se convirtió en la vía para que conocieran las profesiones ligadas a ese universo: “Un día, al salir del centro de discapacitados, uno de los alumnos me dijo: "¿Qué trabajo tengo que hacer para cuidar a estas personas? ¡Ahí sentí que yo había ganado! ¡Eso era lo que queríamos!”
Esta noche, Olivier Florens irá con un grupo de estudiantes a acampar a las afueras de la ciudad para escuchar el bramido del ciervo, el grito que lanza el animal macho en la época de apareamiento para seducir a la hembra.
“Para jóvenes que ni siquiera conocen el centro de la ciudad en Marsella, creo esta salida a las montañas, a una hora en coche de aquí, va a ser fantástica. Yo veo a estos barrios como especies de islotes cercados. De ahí es de donde tenemos que sacar a adolescentes”, afirma.
Semillas olvidadas
Cada año, los educadores especializados de Addap13 y los del colegio organizan una "semana de cohesión" que consiste en llevar a los alumnos del primer año de secundaria al Centro de Deportes Náuticos de Frioul, una isla situada a cuatro kilómetros de la costa de Marsella. Van allí a jugar, nadar con los profesores y el personal de disciplina y a descubrir el mundo submarino y el Parque Nacional de Calanques con sus normas de respeto al medio ambiente.
“El director nos ha dicho que, desde que empezamos con esta actividad, se han acabado las peleas que podrían haber surgido dentro de la escuela al comienzo de las clases, como ocurría en otros años. Es que cuando tienes los medios y los recursos, todo funciona. Estos chicos no son animales salvajes como los pintan en ciertos medios o en ciertos reportajes. Son semillas olvidadas que hay que regar para que crezcan”, asegura Florens.
Ese es uno de los secretos para conjurar la fatalidad del "no futuro": romper la muralla invisible que separa a los jóvenes que habitan las barriadas empobrecidas del norte de la ciudad y dejar que vuelen hacia esa Marsella de ensueño que el resto de sus habitantes, y miles de turistas, sí tienen derecho a disfrutar.
Este 27 de diciembre se cumplen 100 años de la muerte del ingeniero francés más universal. La obra más emblemática de Gustavo Eiffel es sin duda la torre Eiffel de París, pero hizo obras en todo el mundo, desde Asia hasta América Latina. Les proponemos ir tras las huellas de Gustavo Eiffel en Chile, más concretamente en Arica, donde el francés no sólo fue arquitecto o ingeniero, sino urbanista.
Arica en el norte de Chile, muy cerca de la frontera con Perú, es una ciudad costera de 230.000 habitantes. Su historia está ligada a la del ingeniero Gustavo Eiffel cuyos talleres fueron contratados para reconstruir la ciudad tras el terremoto y maremoto de 1868 que arrasó con todo.
En ese entonces, Arica era peruana y no pasó a dominio chileno hasta la guerra del Pacífico en 1884.
El increíble destino de la Catedral San Marcos, monumento nacional
Esta Catedral tiene una historia muy singular porque nació siendo Iglesia, no subió de rango hasta 1959, y en un principio no era chilena sino peruana, además su destino no era Arica, sino Ancón.
Su ubicación en Arica posible gracias a dos hitos. La audacia de un hombre, el entonces presidente peruano José Balta y el terremoto y maremoto que en 1868 destruyó la ciudad portuaria.
“Balta tuvo la sensibilidad de potenciar todo lo que significaba el gran boom arquitectónico que se estaba viviendo en Europa. Fue un precursor, por ejemplo, del ferrocarril en Perú”, asegura el sacerdote Mauricio Cáceres Tapia, guardián de la Catedral San Marcos.
En 1871 se solicitó la construcción de una nueva iglesia, en 1875 llegaron las piezas, “una especie de mecano gigante”, explica el sacerdote. En 1876, aprovechando las fundaciones de la iglesia matriz, destruida por el terremoto, se inauguró el templo San Marcos. “Aquel templo que cae renace con la obra de Eiffel”, nos explica Mauricio Cáceres Tapia.
La catedral es de estilo neoclásico, de tres plantas, la del medio es la más alta. Tiene una estructura metálica y recubiertas de madera. Ha sido amarilla, celeste y actualmente es de color rojizo tierra y blanca. La fachada es asimétrica y sus ventanas en forma de ojiva contienen unos vitrales multicolor. Todo ello le confiere un aspecto muy peculiar, que sobresale en el paisaje urbanístico de la ciudad.
Es uno de los principales atractivos turísticos de Arica, su emplazamiento es envidiable puesto que su explanada se abre hacia el puerto, el océano y hacia el Morro, la imponente colina frente al mar, símbolo de esta ciudad y de la victoria chilena en la guerra del Pacífico.
San Marcos está inscrita en la lista de monumentos nacionales de Chile como obra de los talleres Eiffel. Hay teorías que aseguran que este templo viene de una empresa de Nueva York. Así al menos lo expone en su investigación, Darci Gutiérrez de la Universidad Alas Peruanas de Arequipa. Una hipótesis que respalda el arquitecto ariqueño y también investigador, Esteban Balcarce.
“Hay elementos en el interior de la catedral que podemos ver replicados en obras de la empresa Grace, que es una empresa de Nueva York que mandaba estas obras para poder ser emplazadas en territorio latinoamericano. Por ejemplo, la estación de ferrocarril de Arequipa es muy similar”, afirma el investigador.
La manzana Eiffel, pieza fundadora de la nueva Arica
Balcarce ha estudiado el trazado urbano que Eiffel ideó para Arica. Se trata de una manzana situada en la primera línea de mar, a pocos metros de la catedral. Una manzana compuesta por la Casa del Gobernador, el edificio de la ex aduana y dos elementos que ya no existen: la casa del telégrafo y los galpones, que fueron desmontados durante la época de la dictadura militar.
El ingeniero francés se desempeñó ya no sólo como ingeniero y arquitecto, sino como urbanista en una ciudad que acaba de ser borrada del mapa por el terremoto y maremoto y cuyo puerto es de vital importancia para la exportación de metales y plata a Europa, tradición que viene del virreinato español.
“Hay una conjunción entre la arquitectura y el urbanismo en el proyecto de Eiffel porque traza el formato de la ciudad. Él traza la manzana y dentro de la manzana pone como componentes urbanos estas obras. No es una torre Eiffel, no es un puente de un ferrocarril, sino que son obras que están constituidas en la propia condición del cuerpo urbano”, analiza.
El edificio de la ex aduana, al igual que la Catedral San Marcos, forman parte de los monumentos nacionales históricos. “Esta manzana permitía el acceso a sus dos costados por las vías férreas de los ferrocarriles que ingresaban con las mercaderías a los galpones de acopio, y a la vez tenemos el muelle que conectaba con la otra máquina de vapor que eran los buques”, explica el arquitecto.
El edificio está hecho de ladrillos blancos y rojos. En la entrada, Eiffel ideó una marquesina paraboloide de estructura metálica y el techo de madera. En el interior se aprecian las formas jónicas del neoclásico en las columnas metálicas. Algunas de ellas en crucería están ensambladas y remachadas en caliente, muy típicas del estilo industrial de Eiffel.
Arica guarda más secretos de Eiffel
No todas las construcciones de Eiffel en Arica están a la vista. Algunas están enterradas como el trazado del puerto, actualmente bajo tierra. Otras están escondidas, como una de las estructuras de los galpones que fueron desmontados durante la dictadura. Algunos habitantes, recuperaron los ladrillos donde se puede leer: “Eiffel et cie. Paris”.
“Mi mamá tenía un local de impresiones que en el fondo del lugar donde estamos ahora, este lugar está en el centro de Arica, contiguo al barrio Eifel, en el año 80 demolieron el último módulo del barrio este fundacional que hizo Eiffel. Yo tenía siete años”, explica el arquitecto Balby Morán.
“En esa época estábamos en gobierno militar, el ejército se lo llevó porque era una estructura prefabricada en acero, con muros de albañilería de ladrillo, que son los ladrillos en el fondo estos que quedaron. Me tomé tres al tiro”, recuerda.
Uno de los proyectos de Balby Morán y Esteban Balcarce es recuperar la estructura que tienen los militares y que utilizan como bodega y devolverla al dominio público, aunque de momento no han tenido mucho éxito ante la administración.
La obra de Eiffel sobresale en la ciudad de Arica porque no se parece al resto de las construcciones. La mayoría son de tejados planos porque en esta zona prácticamente no llueve y los tejados de los edificios de Eiffel son a dos aguas. Para Balby Morán, es una especie de ovni. “Siempre me ha llamado la atención porque no creó moda, yo creo que se pensó esta cuestión como una especie de artefacto que se instaló como una industria”, asegura el arquitecto.
A pesar de que no creó tendencia, Balcarce subraya que la herencia de Eiffel se ha convertido en un elemento fundamental de la identidad ariqueña. “La decisión de los habitantes de Arica ha sido la de mantener estos edificios. Los considera parte de su identidad, parte de la identidad peruana también porque es parte de la historia de Perú”, concluye.
Entrevistados:
Mauricio Cáceres, sacerdote de la Catedral de Arica
Esteban Balcarce, arquitecto e investigador
Balby Morán, arquitecto
Hace diez años 369 migrantes perdieron la vida en un naufragio frente a las costas de Lampedusa, en Italia. Desde entonces, la política migratoria de la Unión Europea en el Mediterráneo ha estado marcada por decretos de bloqueos, criminalización de las ONG humanitarias, violaciones a los derechos humanos y el aumento sin precedentes de naufragios y muertes en el mar. “La década de la vergüenza” denuncia la ONG SOS Mediterranée.
Reportaje a bordo del Ocean Viking, atracado en el puerto de Marsella
El 3 de octubre de 2013, frente a la isla italiana de Lampedusa y las cámaras de televisión, 369 personas murieron al naufragar la embarcación en la que habían zarpado de Libia. En ese momento el mundo supo que el Mediterráneo se había transformado en un cementerio de migrantes.
"Estaba agarrado a una barra y dos personas me estaban quitando el cinturón por detrás. Se me rompió el cinturón y perdí los pantalones. Las personas se hundieron con mis pantalones en las manos", explica un superviviente de esa tragedia.
Tras el terrible naufragio, Italia puso en marcha ‘Mare Nostrum’, una operación de búsqueda y salvamento de personas en peligro en el mar. Se alcanzaron a salvar más de 150.000 vidas. Pero, solo un año después, ante la falta de apoyo de la UE, la operación fue remplazada por ‘Tritón’, ya no para salvar vidas, sino para controlar las fronteras. Y en estos diez últimos años, la multiplicación de naufragios ha convertido al Mare Nostrum en un ‘Mare Mortum’.
Ocean Viking es el barco de la ONG SOS Mediterranée cuyo equipo de profesionales humanitarios lleva a cabo rescates de masa de personas en peligro en aguas internacionales del Mediterráneo
“Las cifras de mortalidad nunca habían sido tan altas desde 2017, es decir que estamos a los niveles pico de la llamada ola migratoria. La Organización Internacional de las Migraciones reseña 2.569 muertos este año, más que la cifra de todo 2022, cuando hubo 1.417 muertos contabilizados”, explica Sophie Beau, fundadora y directora de SOS Mediterranée
“Este año, Túnez fue el principal punto de salida. Es algo nuevo pues hasta ahora era Libia. 2023 ha estado marcado por muchísimas travesías entre las costas libias, tunecinas e italianas. El eje migratorio más mortífero en el mundo”, precisa Beau.
"Pasamos hasta cinco días para llegar al puerto"
Otra novedad aciaga de este año es un decreto de las autoridades italianas que hace aún más difícil el trabajo de rescate de las organizaciones humanitarias. “Antes esperábamos días y días, hasta tres semanas, para poder desembarcar. Ahora nos asignan inmediatamente un puerto seguro, pero que está muy lejos del lugar del rescate. Hemos tenido que ir hasta Hong Kong, En fin, a puertos que quedan a 1.500 kilómetros del lugar del naufragio. Pasamos hasta cinco días para llegar al puerto. Y otro tanto en la vuelta. No hablo sólo del Ocean Viking. Sucede con todos los buques de salvamento. Así es imposible optimizar nuestra capacidad de rescate porque estamos en tránsito antes de desembarcar a los supervivientes. Además, el combustible resulta demasiado costoso. Y algunas ONG ya no pueden operar más por razones financieras”, denuncia.
En virtud de un acuerdo firmado en 2017 entre la UE y Libia, los guardacostas del país del norte africano deben impedir que los migrantes leven anclas rumbo a Europa.
“Todo el tiempo, los barcos están tan sobrecargados que hay que jugar constantemente con la estabilidad de la pequeña embarcación cuando se baja a una persona. El barco está siempre a punto de zozobrar”, afirma Jerome, del equipo de búsqueda y rescate de SOS Méditerranée. En los últimos meses, ha codirigido las misiones de salvamento de barcazas improvisadas que peligran a lo largo de las costas libias
"Los guardacostas libios nos pasan rozando para formar olas y crear el caos"
“Cuando los guardacostas libios llegan con extrema rapidez, hacen olas y uno puede ver el terror en los ojos de la gente. Y no importa cuánto les digamos que se queden sentados para mantener la gravedad. ¡Permanezcan, permanezcan sentados! Pero ellos no pueden evitar levantarse y querer saltar al agua. Y los guardacostas libios nos pasan rozando deliberadamente para formar olas, para crear el caos”, denuncia el rescatista.
Los guardacostas libios también disparan al aire para impedir al Ocean Viking salvar la vida de las personas migrantes que se están hundiendo en el océano. En el puente de operaciones, entre radares y cartas de navegación, Anita coordina tanto la ruta del Ocean Viking como los rescates de migrantes en aguas internacionales del Mediterráneo.
“Por lo general, nos enteramos a través de mensajes de mails. Mails que se mandan a las autoridades italianas y nos ponen en copia. Si tenemos la capacidad de asistir, entonces les decimos a las autoridades que nuestro barco está con la capacidad de asistir, con Cruz Roja a bordo, con hospital, con médicos y un equipo de rescate con tres lanchas rápidas. Otra de las formas de ver si hay gente en peligro es usando binoculares”, explica Anita que navega de forma profesional desde hace 15 años y en 2018 se ofreció como voluntaria.
Ella reconoce que lo más complicado es coordinar con las autoridades, a veces con varios países a la vez como con Italia, Malta o Libia. “A veces te dan respuestas distintas, otras directamente ignoran nuestros llamados. La autoridad competente depende del área de donde estemos. Nosotros podemos prestar asistencia, pero es su responsabilidad y lo que yo necesito es que coordinen. Entonces, para nosotros sentirnos ignorados y dejados en alta mar en las mismas condiciones con las que nos encontramos estas personas en peligro, te preguntas ¿aquí no hay nadie que no esté escuchando?”, denuncia Anita que además ha tenido que vivir cómo los guardacostas libios disparan “más veces de las que me gustaría y son impredecibles”, precisa.
Los guardacostas libios reciben formación y financiación de la UE. A través de una serie de acuerdos informales firmados por el bloque con Turquía, Libia y Túnez, puertos principales de partida de los migrantes, la UE delega en países terceros el control del flujo migratorio a través de la detección y la expulsión de los migrantes mas allá de las fronteras europeas.
Externalización del control migratorio: "La violación más grave de los derechos humanos se produce fuera de la vista"
“Esta política de externalización del control migratorio permite a la UE delegar gran parte del trabajo sucio en terceros países, así que la violación más grave de los derechos humanos se produce fuera de la vista en países donde además, la mayoría de las veces, ni la legislación, ni el sistema judicial cumplen con los criterios mínimos de un Estado de derecho”, afirma Giulia Gelot, jurista, defensora de DDHH y autora del libro ‘Quand la frontière devient une prison’ (Cuando la Frontera se convierte en prisión). (Editorial Croquant, 2023).
La pasarela elevada del Ocean Viking permite avistar embarcaciones en peligro en 360°. “Algunos de los barcos que encontramos tenían soldaduras que ya se estaban rompiendo”, explica el rescatista Jerome.
“Están prácticamente hundidos en el agua. Las personas están sentadas en el borde a flote de la barcaza de menos de un centímetro de grosor. Tienen el trasero en el agua. Se aguantan con las manos que están en el agua. Y en esta especie de bañera mal construida, entra agua todo el tiempo, hay gasolina mezclándose con el agua de mar. Y eso crea una mezcla muy, muy corrosiva para la piel”, explica Jerome.
Las personas están quemadas. Los rescatistas avisan inmediatamente al equipo de recepción y médico que espera en el Ocean Viking la llegada de los sobrevivientes.
“La sal del mar junto con la gasolina provoca quemaduras muy importantes. Entonces, la gente tiene que ir rápidamente a la ducha para bloquear la quemadura que se está produciendo. Hacemos una selección olfativa, los olemos uno por uno para detectar quien tiene que pasar antes a la ducha. También vienen enfermos por deshidratación, no han comido ni bebido durante días, también hay gente herida durante el curso migratorio, los que necesitan ir al hospital son evacuados por helicóptero”, explica Carla, directora de operaciones.
No sólo las mujeres son violadas en Libia
Tras pasar meses, incluso años, en Libia, las personas rescatadas en el mar suelen encontrarse en un delicado estado de salud debido a la extrema violencia que sufrieron allí y a las terribles condiciones de detención. El equipo médico a bordo se encuentra con numerosos casos de heridas de bala o cuchillo, fracturas múltiples, signos de tortura, enfermedades cutáneas e infecciones respiratorias.
“Muchas de las mujeres que pasan por Libia son violadas”, explica Carla por lo que también ofrecen un primer apoyo psicológico y detección de enfermedades sexualmente transmisibles. “También ofrecemos ayuda a los hombres porque a los hombres también los violan, pero eso se dice menos. Nunca se dice en público”, añade la directora de operaciones.
Huir hacia el desierto o el mar
“Quienes arriesgan su vida en el mar no invaden, buscan la vida”, afirmó el Papa Francisco recientemente en Marsella. “El Mediterráneo es el grito ahogado de los hermanos y hermanas migrantes", agregó Jorge Bergoglio. Migrantes que, a veces, Jerome logra rescatar de las garras de la muerte.
“Un náufrago que rescatamos nos contó que cuando zarpó de Túnez tuvo que zigzaguear entre cadáveres que flotaban. Era de Costa de Marfil y vivió cuatro años en Túnez, aprendió el árabe, trabajó hasta que un día el presidente tunecino dijo que personas como él representaban un peligro para la identidad nacional. Entonces, de la noche a la mañana se quedó en la calle con los días contados para huir. Tenía la opción del desierto –porque hay redadas en este momento, meten hasta 500 personas en un camión y las abandonan en pleno desierto, sin agua, ni alimento- o la opción del mar para poder huir”, cuenta el rescatista.
La visita del Papa al puerto de Marsella ha coincidido con los diez años de la tragedia en Lampedusa en donde también estuvo presente una vez ocurrió. En el puerto francés, ante purpurados, políticos y el presidente francés Emmanuel Macron, el Pontífice condenó la propaganda alarmista sobre el fenómeno migratorio y llamó a regularlo con responsabilidad europea. “El Mediterráneo, de cuna de la civilización a tumba de dignidad”, lamentó.
“No queda dignidad en la gente que rescatamos. Treinta o cuarenta personas metidas en una barcaza de seis metros por tres metros de ancho. Y pasan días en el mar. La gente a menudo me dice, ‘Oh, ¡qué duro lo que haces, puedes estar orgulloso de ti! Pero yo no estoy orgulloso. En realidad, me avergüenzo de todo. Toda la gente que no salvamos, toda la gente que no entra en las cuentas y que sigue ahí. Y son muchos más de los que rescatamos. Y mientras estamos hablando, hay gente allí. La emergencia es de todos los días, todas las noches. Y mientras estamos hablando, algunos de ellos se están ahogando”, concluye Jerome.
Si 2022 fue un año marcado por un grave deterioro social en Francia, la situación en 2023 solo sigue empeorando. De cada cinco franceses encuestados, más de uno declara vivir con el saldo en rojo. Más de la mitad no puede pagar gastos médicos, de energía o comprar frutas y verduras. Un tercio se ve obligado a saltar una o hasta dos comidas diarias.
►►► escuche el reportaje haciendo click en el ícono play►►►
Las revelaciones del Barómetro de la pobreza 2023, llevado a cabo por la encuestadora Ipsos y la ONG Sécours Populaire, son escalofriantes: “Uno de cada dos franceses vive apretándose el cinturón porque no tiene los medios para vivir dignamente con los recursos de los que dispone, es decir un salario o una pensión”, deplora Thierry Robert, responsable nacional de la ONG francesa Sécours Populaire
La fuerte subida de los precios en 2022 llevó a la crisis a muchos hogares franceses. Con la inflación en 2023, las dificultades para cubrir los gastos de subsistencia alcanzan nuevos récords. Gente que, hasta hace poco, lograba llegar a fin de mes cubriendo sus gastos, ahora tiene que privarse de lo esencial.
"Hay personas que enfrentan una estrechez energética y alimentaria porque, no solo se privan de alguna comida diaria, sino que no pueden comprar frutas, legumbres, lácteos, alimentos que le aseguren un equilibrio nutricional a ellos y a sus hijos. Este fenómeno de precarización toca a la mitad de la población francesa y europea. Y eso es muy preocupante”, alerta el trabajador humanitario.
Los más afectados con la pobreza que marcha al galope en Francia son aquellos que cuentan con rentas bajas. 63% de personas con ingresos netos inferiores a 1.200 euros (cifra que roza el salario mínimo) tiene dificultades para pagar procedimientos médicos y para comer tres veces al día.
Para el responsable de Sécours Populaire "lo más preocupante es la espiral que se está instalando y para la que no se toman las medidas necesarias que frenen esta situación en la que peligran hombres, mujeres y niños y que, también, pone en peligro el futuro de nuestra sociedad”.
No se contempla subir salarios
La precariedad impacta en Francia, incluso, a quienes están en situación laboral activa. “Más del tercio de trabajdores, es decir, 35%, no consigue afrontar la totalidad de los gastos cotidianos elementales.
En la medida en que se multiplican los pobres, el Estado se va desdibujando como si la pobreza fuera un asunto que deben resolver organizaciones de beneficencia y no un Estado de bienestar que cobra impuestos para garantizar protección social y calidad de vida a sus ciudadanos.
“Hasta ahora, lo que hemos visto de parte del Gobierno son parches para tratar de cubrir situaciones puntuales”, afirma Federico Vacas, director del Departamento de Política de la encuestadora Ipsos, coautora del Barómetro.
Y puntualiza: “El tema principal es que la pérdida de poder adquisitivo del 60% de los franceses no está relacionada con situaciones particulares como, por ejemplo, una pérdida de ingresos o eventuales gastos suplementarios. El problema es la inflación, niveles de inflación inéditos en Francia”.
Si en algo coinciden los economistas, incluso de escuelas diferentes, y otros especialistas sociales, es que la inflación solo se puede combatir eficazmente con el aumento de los salarios. No obstante, esta acción de choque no está contemplada en el plan de lucha contra la pobreza del gobierno francés.
“El aumento de los salarios no es un tema de la agenda política, ni del gobierno, ni del conjunto de la clase política dirigente. En todo caso, parece que la situación no se va a arreglar a corto plazo”, subraya Vacas.
Miedo al desclasamiento social
Las capas más vulnerables de la población, sobre todo obreros y padres de familia, están cada vez más al borde de la pobreza. Según indica el Barómetro, más de un tercio de los padres con hijos menores de 18 años no pudieron cubrir este año las necesidades básicas de sus hijos.
Y a la pregunta de si conoce alguien cercano que considere estar viviendo actualmente en la pobreza, dos tercios respondió afirmativamente.
La psicóloga y trabajadora social Constanza Mariño explica que el sentimiento de bajar de estatus va a la par con el sentimiento de inseguridad: “De la misma manera que, en los últimos tiempos, es mas fuerte elsentimiento de inseguridad que la inseguridad misma, el desclasamiento es un miedo que crece y se engendra por esa sensación de inseguridad”.
Experta en trabajo con poblaciones en extrema vulnerabilidad, Mariño describe la fractura social del momento actual: “Hasta ahora, se pensaba que nuestros hijos iban a tener una mejor situación económica, mejor trabajo, un estatus social un poco más elevado que el nuestro. Pero, los últimos años han mostrado que no es así y que mucha gente, particularmente de las clases más bajas de la pirámide social, se encuentra estancada y sus hijos también”.
330 mil personas viviendo en las calles
Las medidas económicas aplicadas durante la pandemia contribuyeron al aumento de los llamados “sin abrigo”. Con la inflación de 2022, las cifras de “personas sin domicilio fijo” (como se les llama en Francia) puso en peligro a hogares modestos disparando el número de viviendas pérdidas.
Un reporte de febrero de 2023 de la Fundación Abbe Pierre (Abate Pierre) calcula en 330.000 las personas sin hogar, 30.000 más que el año anterior. Además, estima que el "halo" de la vivienda inadecuada, carente de servicios o con inquilinos morosos, se extiende a 12,1 millones de personas; es decir, a más de una sexta parte de la población.
La Fundación humanitaria critica al Gobierno por "un año casi en blanco en la lucha contra la vivienda precaria".
“Hay mucha más gente en la calle que hace algunos años. Y los medios de comunicación, que últimamente se ha vuelto muy sensacionalistas, contribuyen a aumentar esta sensación de inseguridad” agrega la especialista Constanza Marino que durante anos ha trabahjado en accion social y psicológica con habitantes de la calle.
La desmaterialización del Estado
Los temores de la gente se vuelven realidades en la medida en que el Estado se vuelve digital. Los funcionarios se descorporizan y la gente queda a merced de un Estado de Providencia desmaterializado, cuyas ayudas se encuentran hoy en un laberinto virtual para muchas personas impenetrable.
“ElEstado, cada vez más liberal, ha abandonado muchos servicios públicos y ha creado una fractura digital. Mucha gente carece del conocimiento, o siente temor o tiene dificultades para acceder a Internet. Esas persoans consultaban antes a trabajadores del servicio público. Pero, ahora no tienen un interlocutor”, dice.
La situación que describe Mariño no solo priva del acceso a ayudas estatales a muchas personas, sino que profundiza sus miedos a un futuro aún más sombrío.
Por primera vez hay hambre
La pobreza no es solo asunto de percepción o de sentimientos. Hay hambre en Francia. La cifra es escandalosa: 16%, es decir una de cada seis personas, no come lo que necesita. Une proporción que ha aumentado en menos de seis meses, según el resultado de un estudio publicado en mayo por el Centro de Investigación y Observación de las Condiciones de Vida (CREDOC).
“Hasta ahora las diferentes asociaciones lograban suplir a las necesidades alimentarias de la gente con comidas. Ahora, el número de personas que acuden a estas distribuciones alimentarias ha incrementado tanto que ya no dan abasto”, advierte la especialista Constanza Marino.
Tal es el caso de Los Restos du cœur (Restaurantes del Corazón), que proporcionan el 35% de la ayuda alimentaria en Francia y están apunto de infartar. La asociación ya no puede hacer frente a la inflación y al creciente número de personas necesitadas, advirtió su presidente, Patrice Douret, a comienzos de septiembre y llamó a las fuerzas políticas y económicas del país a "lanzar un plan alimentario de urgencia".
La asociación ya ha acogido a 1,3 millones de personas en 2023, frente a los 1,1 millones de todo el año pasado. Y en los últimos meses, su presupuesto para la compra de alimentos, que luego se redistribuyen gratuitamente entre los beneficiarios, "se ha duplicado".
Ante las dificultades financieras, la asociación se ha resignado a reducir el número de beneficiarios de su ayuda alimentaria. Dentro de poco, en leno invierno, 150.000 personas dejarán de recibir alimentos de los Restos du cœur.
A nivel europeo, los resultados del Barómetro de la pobreza 2023 son igualmente desoladores. La gran mayoría de los encuestados afirma no poder ahorrar dinero y más de uno de cada cinco europeos dijo ser incapaz de llegar a fin de mes sin estar con el saldo en rojo. Más de un tercio de los europeos encuestados restringen regularmente la cantidad de comida que ingiere.
El objetivo es que el sector aeronáutico emita cero CO2 para el 2050. A nivel tecnológico se pueden ya fabricar aviones limpios que funcionan con hidrógeno o electricidad para sustituir a la flota existente. También las aeronaves convencionales pueden sustituir el keroseno por los SAF (Sustainable Aviation Fuel), combustibles sostenibles. RFI estuvo en el salón aeronáutico y espacial de la ciudad de Le Bourget, en las afueras de París, para ver cómo se prepara la industria para esta transición.
La industria aeronáutica y espacial mundial se acaba de reunir en el gran salón de Le Bourget que se ha vuelto a celebrar en París tras una pausa por los años Covid. Este año marcado por la necesidad de acelerar la transición ecológica para luchar contra el cambio climático. Y es que al sector se le imputa el 3% de las emisiones de CO2.
La idea es encontrar la fórmula entre rentabilidad y descarbonización. Seguir creciendo, pero sin contaminar, una cuadratura del círculo que algunos anuncian casi imposible.
El sector se recupera con contratos millonarios
El SIAE (Salon International de l'Aéronautique et de l'Espace) es una cita ineludible para los actores de la industria aeroespacial de todo el mundo. Aquí se cierran contratos multimillonarios tanto en la rama civil como militar, los principales rivales, Boeing y Airbus, muestran sus músculos y las empresas presentan las últimas novedades.
Los curiosos y amantes de los aviones pueden también asistir a las acrobacias y las demostraciones de vuelos que ensordecen a los 320.000 visitantes repartidos en los 125.000 m2, unas 18 canchas de fútbol, durante una semana.
Las empresas vienen de todo el mundo, incluida Latinoamérica con una importante delegación mexicana, 200 personas, empresas, ocho estados e instituciones. México es la industria aeroespacial más importante de la región, después de Brasil con un crecimiento anual del 20%, emplea a cerca de 60.000 personas con fábricas de suministros para empresas internacionales. Además, en el primer trimestre del año, México se convirtió en el mayor mercado de pasajeros aéreos de Latinoamérica, con 29 millones, superando por primera vez en la historia a Brasil, que había mantenido la mayor cuota de mercado en la región.
“El sector exporta alrededor de 9.000 millones de dólares, México trabaja todos los sistemas de un avión. La biónica, los interiores, estructuras, propulsión o trenes de aterrizaje”, explica Luis Lizcano, presidente ejecutivo de la Federación mexicana de la Industria Aeroespacial, conocida como FEMIA.
Con una mano de obra más barata que en Estados Unidos o Europa, una media de edad de 27 años de la población activa, así como a la inversión en la formación de ingenieros, México se ha convertido en un polo muy atractivo para las empresas internacionales. Entre los estados que concentra una buena parte de la industria está Querétaro, al norte de la Ciudad de México. Justamente en esta edición de Le Bourget se anunciaron nuevas inversiones por parte de la francesa Safran por 80 millones de dólares en el sector del mantenimiento y la reparación con 500 empleos más y una nueva plataforma de pruebas de motores.
Quéretaro, polo de investigación para aviones sustentables
Querétaro tiene además la Universidad que ofrece cuatro ingenierías, capacitación e investigación en innovación justamente para desarrollar aeronaves que funcionen con energía limpia.
“Trabajamos en innovación con General Electrics con un laboratorio en nuestro campus de tecnología de aviones sustentables y estamos construyendo el segundo para testear el uso de combustibles sustentables”, nos dice Enrique Sosa es el rector de la Universidad Aeronáutica de Querétaro. Una alianza estratégica con General Electrics que emplea a 1.800 ingenieros en la zona.
Justamente también está en el salón de Le Bourget, Verónica Méndez, presidenta del Aerocluster de Querétaro, asociación que reúne a 45 empresas, y también trabaja con General Electrics Aerospace, el principal suministrador mundial de reactores. Ella se muestra bastante optimista con los avances que están llevando a cabo en cuanto a los componentes eléctricos y también los SAF.
“Es un positivismo fundamentado porque hemos logrado las compañías, GE ya tiene vuelos 100% con SAF de prueba”, afirma Méndez.
Los profesionales coinciden en que la transición no tiene marcha atrás. “Es una necesidad y la normatividad forzará a las empresas, quien no haga el cambio tecnológico que requiere en la próxima década quedará fuera del mercado“, dice Enrique Sosa. Pero ¿será suficiente?
Se acabó la época de los vuelos baratos
Efectivamente, muchas empresas están invirtiendo ya en aparatos eléctricos o de hidrógeno, como el taxi volador Volocopter que está previsto que esté oficialmente en servicio para los Juegos Olímpicos de París en 2024. Los prototipos que se presentan pretenden revolucionar la movilidad aérea con un salto tecnológico hacia aviones eléctricos y de hidrógeno.
La empresa de Barcelona Dovetail Electric Aviation también presentes en el salón, se ha especializado en la transformación de los aviones convencionales que usan queroseno en aviones limpios, remplazando los motores de combustible por unos eléctricos, baterías o hidrógeno, para hacer el producto más sostenible. Se trata de vuelos de corta distancia, regionales de hasta 500 kilómetros y ya tiene clientes en España y Australia.
“Es más fácil desarrollar la tecnología y certificarla para un sistema pequeño que para uno grande. Lo que cuenta sobre todo es cuánto puedes volar y por eso los aviones pequeños se suelen usar en muchos mercados para distancias cortas. Si queremos volar miles de kilómetros, da igual si el avión es grande o pequeño, con hidrógeno o baterías eso no va a ocurrir en décadas, pero si quieres volar de 100 a 400 km, esto está a nuestro alcance en los próximos años. Además, volar será más caro porque los combustibles sostenibles van a ser más caros que el convencional”, explica David Doral cofundador de Dovetail Electric Aviation.
A día de hoy, el 1% de los viajeros mundiales genera el 50% de las emisiones de CO2 del sector de la aviación. Se trata de los viajeros frecuentes por negocios o por placer. ¿Volar se convertirá todavía más en un lujo? ¿Sólo las personas ricas podrán hacerlo?
“Mientras un conductor de automóvil paga unos 50 céntimos por litro de carburante, las aerolíneas pagan cero céntimos. Esto quiere decir que estamos subvencionando de manera indirecta un medio de transporte que es muy contaminante. Volar va a ser más caro, pero lo que tenemos que hacer es que las opciones limpias sean más competitivas que las contaminantes”, analiza Carlos López de la Osa, manager de aviación en Transport & Environment que promueve la movilidad de emisiones cero y para todos.
Cómo luchar contra la contaminación si el sector no para de crecer
Otro de los problemas que se plantean para la transición en el sector es el crecimiento y es lo que denuncian las ONG. Es imposible luchar contra el cambio climático, dicen, si el sector no para de crecer. Es por ello que, coincidiendo con el Salón, las organizaciones ecologistas lanzaron una petición con el eslogan: “Quédense en tierra”.
Para el experto López de la Osa, efectivamente si el sector sigue expandiéndose, el problema se va a agravar. “Las tecnologías no serán suficientes si la industria sigue creciendo al ritmo que lo está haciendo ahora mismo. Es una cuestión de matemáticas. Si quieres resolver un problema, lo primero que hay que hacer es no empeorarlo”, afirma.
La tendencia, sin embargo, no es a limitar el tráfico aéreo mundial, es más, según las previsiones, en los próximos 25 años éste se va a duplicar. Es entonces un reto de alto vuelo en términos climáticos tanto para la tecnología como para los gobiernos.
From the publisher's feed
El magacín semanal "Francia hoy" presenta temas de sociedad o política francesa. Profundizamos en cada tema con el análisis de expertos y numerosos testimonios.

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

4 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

1 Listeners

7 Listeners

0 Listeners

1 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

0 Listeners

1 Listeners

0 Listeners