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El ciclista estadounidense Sepp Kuss, una de las piezas clave del equipo Visma Lease a Bike en la montaña, se detuvo a conversar sobre los inminentes desafíos del Tour de Francia. A las puertas de la mítica ascensión al Mont Ventoux y la decisiva llegada a los Alpes, Kuss comparte sus impresiones, expectativas y la estrategia del equipo.
Sepp Kuss del Team Visma Lease a Bike tiene estudiadas las rampas del Mont Ventoux, “Monte pelado” en español. En la última visita del Tour al “Gigante de Provenza”, fue en 2021, Jonas Vingengard, líder del equipo neerlandés, empezó a construir el duelo de la década. Ese año, su ritmo asfixiante dejó sin aliento a Tadej Pogacar.
En 2025, antes del inicio de la décima sexta etapa, el Vingengard va segundo en la general, a 4 minutos 13 segundos de Pogacar. ¿Podrá de rivalizar en el Mont Ventoux en 2025?
Este martes será la etapa del Mont Ventoux, un puerto legendario. Como escalador, ¿Cómo nos puedes describir esta etapa?
Sepp Kuss: "Es un puerto muy duro. Empieza con porcentajes muy duros y luego entras en una zona más desierta, más expuesta. Es una ascensión realmente dura. La décima sexta etapa será un poco diferente porque es más o menos llano antes del final, pero será, bueno, una etapa muy explosiva".
El "Gigante de la Provenza" es famoso por su meteorología. ¿Hay temor por el viento, que suele ser un factor determinante en esa zona?
"Sí, depende de las condiciones. Si hay viento de cara o a favor... pero, es verdad, es un puerto que depende mucho del viento y también del ritmo que se imponga en la subida".
Esta etapa es la antesala de los Alpes. ¿Qué podemos esperar de ti y del equipo en esta cadena montañosa decisiva?
"Seguiremos intentando entrar en la escapada para buscar otra etapa. Y mientras tanto, ayudar a Jonas (Vingegaard). Ahora mismo la general no está decidida, pero hay mucho margen entre Pogacar y Jonas. Intentaremos ayudarle lo máximo posible, mientras buscamos el premio por equipos".
Vingengard vs Pogacar en 2021, Froome corriendo en 2016…
El Tour de France ha pasado en 18 ocasiones por el Mont Ventoux, 10 de ellas ha sido meta, la primera vez en 1951. Cada vez hay una anécdota que contar, pero una de las imágenes más recordadas es la Chris Froome corriendo en medio de la multitud en 2016.
El belga Thomas De Gendt ganó en esa ocasión. Froome conservo su maillot amarillo después del análisis del reglamento y lo llevó hasta Paris para conquistar su tercer Tour de France
En el ciclismo profesional, mientras las cámaras se centran en el esfuerzo de los corredores, una figura clave opera desde el auto del equipo: el director deportivo. Es el estratega, el encargado de la logística, el consejero. Pero ¿en qué consiste realmente su labor? RFI conversó con Vicente “Chente” García quien cumple este rol fundamental en el Movistar Team.
Desde la ruta del Tour de France, Ana María Ospina.
Para muchos aficionados, el trabajo del director deportivo es un misterio. “Chente” García Acosta, uno de los directores del Movistar Team, explica que la dirección es un trabajo en equipo. "Aquí estamos tres", comenta, refiriéndose a su colaboración con José Joaquín Rojas y Pablo Lastras en el Tour de Francia 2025.
Este equipo dentro del equipo tiene tareas fundamentales para asegurar el buen desempeño de los pedalistas, a los que solo les queda concentrarse en competir.
Una parte fundamental del trabajo es la planificación y la gestión de la compleja logística que rodea a un equipo ciclista. Una vez en competencia, da las orientaciones a seguir durante una etapa, por ejemplo, la estrategia a adoptar según las exigencias del terreno.
Una vez que Christian Prudhomme, director del Tour de Francia, ondea a la bandera desde un auto para iniciar la etapa, los directores deportivos se suben a los autos de cada equipo que siguen al pelotón durante el recorrido. Los deben asistir dándoles agua, comida y por supuesto, información y apoyo a través del pinganillo: un auricular inalámbrico poco visible que los ciclistas llevan durante la cerrera. Por allí escuchan a "la voz cantante", en el caso de este año es Rojas, mientras que Chente conduce. Lastras va en otro coche para ofrecer soporte adicional.
Aunque las responsabilidades están repartidas, el objetivo es común. "Todos somos como uno. O sea, al final estamos todos juntos, pero cada uno tiene una labor dentro de la dirección", subraya Chente.
La perspectiva del corredor: el trabajo invisible que marca la diferencia
Desde la bicicleta, la figura del director es aún más crucial. El ciclista español Iván García Cortina confirma la inmensidad de su labor, gran parte de la cual ocurre lejos del asfalto. "Uf, hay mucho trabajo ahí. Yo creo que no somos conscientes del trabajo que hay", admite.
Este "trabajo invisible" incluye el análisis de recorridos. Estudiar cada etapa para identificar puntos peligrosos, zonas de viento y los tramos clave para posicionarse. Así como la planificación total como coordinar horarios, autobuses y coches para que todo funcione a la perfección.
Durante la carrera, el director se convierte en los ojos y oídos del corredor. Su función es "avisarnos cuando viene algún giro peligroso, lo que queda de puerto o a meta, cuándo se puede hacer la fuga o cuándo hay que ir más relajados para economizar fuerzas", explica el rodador, especializado en clásicas. Esta comunicación es especialmente vital "en los momentos de máxima tensión, es donde más se nota".
La ventaja de la experiencia cuando el director fue ciclista
Los tres directores deportivos de Movistar en esta edición 112 de “La Grande Boucle” directores del equipo español son antiguos corredores. Esta experiencia es un valor añadido incalculable para los ciclistas.
El corredor García Cortina lo confirma: tener exciclistas al mando les da una perspectiva única. "La experiencia que tienen ellos como corredores, la visión de carrera luego es diferente y eso al final te ayuda". Esta comprensión innata de la competición permite una conexión más profunda y consejos que van más allá de una simple relación entre jefe y empleado.
El ciclista argentino Eduardo Sepúlveda, del equipo Lotto Dstny, comparte sus impresiones tras su regreso al Tour de Francia después de ocho años. Analiza la primera semana de competición, sus expectativas para las etapas de montaña y la estrategia de su equipo en una edición marcada por el dominio de Tadej Pogačar.
RFI: ¿Cómo te has sentido en esta primera semana del Tour de Francia tras tu regreso después de ocho años?
Eduardo Sepúlveda: Bien, aunque los primeros días fueron un poco caóticos en el pelotón. En estas etapas más llanas se juntan los intereses de los equipos de los velocistas y los de la clasificación general, lo que genera tensión. Pero poco a poco las cosas se van calmando. Ahora tenemos un fin de semana con dos esprints a la vista y buscaremos apoyar a nuestro candidato.
¿Cómo llegas a las etapas de montaña, con los Pirineos ya en el horizonte?
Espero que bien. El lunes, aunque no es alta montaña, será un día muy duro para todos por el desnivel. De momento estoy recuperándome; tuve una especie de sinusitis por el aire acondicionado del hotel. Espero que para cuando llegue la verdadera montaña ya esté recuperado para, junto a Lennert Van Eetvelt, ser protagonistas en las fugas.
¿Cuál es la estrategia del equipo ante la ultra dominación de ciertos corredores?
Lennert Van Eetvelt ya perdió su oportunidad en la clasificación general por una caída, así que la estrategia es intentar ser protagonistas en las fugas en las etapas de montaña. Apostar por Arnaud De Lie para el esprint, esperamos que las cosas salgan bien.
Hablando de esa dominación, ¿cómo se vive desde el pelotón el nivel de Tadej Pogačar?
Es difícil saber qué pensar. Vemos que es superior, pero a veces creo que la gente en casa puede pensar que nosotros no nos entrenamos. Es dominante en todos los terrenos. Creo que somos privilegiados de compartir pelotón con alguien que está haciendo historia en el ciclismo.
¿Crees que la gente subestima al resto del pelotón en lugar de reconocer su superioridad?
Llega un punto en que quizás deben pensar eso porque es tan superior... Pero sinceramente, es un talento de esta década y creo que toda la gente disfruta de su manera agresiva de competir.
El ciclismo moderno ha evolucionado, con corredores menos especializados y más completos como él. ¿Estás de acuerdo?
Sí, porque este año tomó la salida en la París-Roubaix y quedó segundo. Es un gran talento.
¿Qué diferencias notas en el Tour de Francia en comparación con tus participaciones anteriores (2015-2017)? ¿Se va más rápido?
Sí, se va más rápido. Ayer, por ejemplo, no era un día plano y con muchas ciudades, donde hay que frenar casi por completo y volver a arrancar, la media fue de 48 km/h. Ha evolucionado mucho, no solo en el Tour, sino en el ciclismo en general. Las reuniones de equipo son más precisas, los directores tienen más datos.
¿Queda espacio para la iniciativa del corredor o todo está más formateado desde la reunión de equipo?
Yo creo que mucho viene desde la reunión. Ayer, por ejemplo, muchos querían probar en la fuga, pero desde la reunión ya se sabía que dos equipos iban a controlar y colaboraron entre ellos. Hay gente que lo intenta, pero los grandes equipos tienen el poder para controlar.
A pesar de los problemas respiratorios que mencionaste, ¿cómo sientes las piernas para las etapas de montaña?
De piernas me siento bien y también de motivación. Pero dependerá de lo que decidan equipos como Visma o UAE. Si deciden poner un tren rápido en la montaña, son menos los corredores que pueden intentar sorprender al pelotón.
Para finalizar, como conocedor del ciclismo, ¿te sorprende no ver brillar tanto a corredores como Primož Roglič o Wout van Aert?
Sí y no. Sí, porque Roglič ganó la Vuelta a España el año pasado. Pero no, porque cuando ves las formaciones de equipos como Visma o UAE, sus gregarios podrían ser líderes en otros equipos. Son equipos con grandes presupuestos que pueden permitirse tener esa categoría de corredores trabajando para sus líderes.
El esloveno Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) demostró una vez más su poderío al imponerse en la cima del Muro de Bretaña, adjudicándose la séptima etapa del Tour de Francia 2025 y recuperando el maillot amarillo de líder. La victoria fue el resultado de una estrategia de equipo ejecutada a la perfección, aunque se vio empañada por una aparatosa caída en los kilómetros finales que afectó a varios corredores, incluyendo a su compañero de equipo Joao Almeida y al líder del Bahrain Victorious, el colombiano Santiago Buitrago.
Desde la ruta del Tour de France, Ana Maria Ospina
Pogacar se apoyó en el trabajo de sus compañeros para neutralizar a sus principales rivales. El belga Tim Wellens fue fundamental al acelerar el ritmo en la aproximación al repecho final, preparando el terreno para el ataque.Ya en la ascensión, el ecuatoriano Jonathan Narváez tomó el relevo, marcando un paso demoledor que descolgó a varios favoritos y dejó a su líder en una posición inmejorable a falta de 200 metros para la meta. La potencia del esloveno fue incontestable para Remco Evenepoel (Soudal Quick-Step) y su eterno rival, Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike), quienes no pudieron seguir su rueda en un sprint final.
"Hoy hemos hecho un trabajo increíble. Todos los compañeros de equipo han estado perfectos", declaró un exultante Pogacar tras la etapa. "Era un día caluroso. Fue súper rápido y un día duro para el que teníamos un plan. Nos ceñimos a ese plan que era que el equipo me llevara hasta el final de la subida. Normalmente, Joao debería estar ahí, pero se cayó. Y luego Johnny [Narváez] llegó en el último kilómetro e hizo un excelente trabajo para mantener todo bajo control hasta el último sprint. Y fue perfecto para mí".
El esloveno no olvidó a sus compañeros y dedicó la victoria a Almeida, quien se fue al suelo en una caída a unos seis kilómetros de la meta. "Espero que Joao esté bien, si lo está, es un día perfecto, y si no lo está, entonces esta victoria es para él", afirmó, mostrando su preocupación.
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La caída afecta BuitragoLa jornada estuvo marcada por una caída masiva a falta de aproximadamente seis kilómetros. En el incidente se vieron implicados varios corredores, entre ellos el francés Ewen Costiou (Arkéa-B&B Hotels), quien había sido protagonista de la fuga del día.
"Nos caímos en una bajada rápida a unos seis kilómetros de llegada. En mi caso fue más el susto que el dolor. Tengo algunos raspones, pero fue más grave para otros corredores", comentó Costiou, quien a pesar del percance pudo terminar la etapa y recibir el premio al corredor más combativo de la etapa.
La peor parte se la llevaron el australiano Jack Haig (Bahrain Victorious), quien se vio obligado a abandonar la carrera, y su compañero de equipo y líder, el colombiano Santiago Buitrago. Aunque Buitrago, con el maillot visiblemente rasgado, logró volver a subir a su bicicleta y finalizar la etapa a 13’13” del ganador, sus aspiraciones en la clasificación general se han visto seriamente comprometidas.
El boletín médico oficial del Tour de Francia encendió las alarmas sobre el estado del colombiano, al reportar un "traumatismo craneoencefálico" y la activación del "protocolo de conmoción cerebral". Su continuidad en la carrera, donde aspiraba a un puesto en el Top 10, es ahora incierta y dependerá de su evolución en las próximas horas. El portugués Joao Almeida también perdió más de diez minutos, despidiéndose de sus opciones en la general.
"Bienvenidos a la caravana del Tour de France". Con estas palabras el conductor Damien Conseil abre la puerta a la fiesta popular de la Grande Boucle. Antes del paso del pelotón, miles de personas se amontonan a lo largo de la carretera para cazar los regalos de las 37 marcas e instituciones patrocinadoras del evento deportivo.
Desde la ruta del Tour de Francia 2025, Ana Maria Ospina
La caravana publicitaria es un espectáculo en sí mismo con 150 vehículos que rivalizan en originalidad decorativa para poner en evidencia las marcas que representan, un paso digno de un carnaval. Cafeteras gigantes, habitaciones de hotel rodantes, carros con forma de frutas y legumbres…
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10 kilómetros de procesión de la que hace parte el francés Damien Conseil. Desde hace dos décadas conduce uno los autos más reconocidos de la Caravana, un Citroën 2CV de finales del siglo pasado vestido con el estampado de cuadros rojos y blanco al estilo vichy. Hace alusión al mantel de pique nique, y al mantel utilizado en una época en los restaurantes de la campiña francesa. Es nostálgico.
Estratégicamente ubicada en el centro del convoy publicitario, la marca de embutidos por la que Damien trabaja es sobre todo esperada por un regalo singular: un sombrero pescador con el motivo vichy. Su colega, Mailys Loubet, es una de las encargadas de distribuirlos.
De la pizarra a la carretera
"Yo soy animadora. Distribuyo salchichones y sonrío, mucho", explica con entusiasmo Mailys desde otro Citroën descapotable.
Bajo el sol, contra el viento y con el coche en movimiento, ella lanza los productos de la marca que representa, conectando directamente con el público. "Es increíble. La gente nos espera, nos acoge y cuando pasamos, gritan, sonríen… ¡están como locos!", describe.
"El gorro es muy conocido, todo el mundo lo quiere, pero no tenemos gorro para todo el mundo", confirma Mailys. La fiebre es tal que muchos aficionados preparan carteles para llamar su atención. "Hay gente también que tienen pancartas con ‘quiero un gorro’, entonces, bueno, lo distribuimos".
Cada año, durante tres semanas, la nativa de los Pirineos y más de 500 personas dejan sus trabajos habituales para sumergirse en esta aventura. Se convierten en la cara visible de la vitrina más importante para los patrocinadores de la carrera.
Fuera del Tour, su es muy diferente. "Soy profe de español en Francia", revela. Esta doble vida le añade un toque de humor a su experiencia. Cuando se le pregunta si sus alumnos saben de su trabajo de verano, responde entre risas: "Una parte, pero mejor si no lo saben. ¡Si no me piden un gorro!".
El irlandés Ben Healy se llevó la victoria de la sexta etapa del Tour de Francia tras cabalgar en solitario durante 42 kilómetros. El colombiano Harold Tejada integró la fuga del día y le contó a RFI como lo vivió al lado de, entre otros, Mathieu van der Poel que de paso recuperó el maillot amarillo.
Ana Maria Ospina, desde la ruta del Tour de France
Ben Healy tan solo le dejó algunas migajas a sus compañeros de escapa en la sexta etapa. El corredor irlandés de la EF Education-EasyPost, levantó los brazos en la ciudad de Vire, en la Normandía francesa, tras cabalgar en solitario durante los últimos 42 kilómetros.
El ataque decisivo de Healy se produjo desde el grupo de fugados en el que se encontraba el colombiano Harold Tejada (Astana), quien fue uno de los grandes animadores de la jornada.
"Me faltaron piernas"
Harold Tejada, pieza clave en la fuga del día, compartió sus sensaciones tras cruzar la meta en la séptima posición, a 3’52’’ del ganador. El colombiano reconoció la dureza de la etapa y el esfuerzo realizado.
"Fue bastante duro para buscar la escapada. Estuvimos ahí, pero al final la verdad me faltaron piernas. Iba un poquito vacío", confesó Tejada. A pesar del desgaste, se mostró satisfecho con su actuación: "Feliz con el resultado y de haberlo intentado".
El ciclista oriundo de Huila, Colombia, explicó el momento clave en que Healy se marchó: "En el segundo puerto de montaña ya íbamos poquitos corredores". En los kilómetros finales, el esfuerzo le pasó factura. "En los últimos 40 kilómetros pasaba muy poquito porque venía con calambres", detalló. "No pasaba porque no quisiera quedar tercero o cuarto, sino porque estaba vacío. La verdad soy un corredor que cuando voy en la fuga me gusta gastarlo todo".
Van der Poel recuperó el maillot amarillo por un segundo
Mathieu van der Poel pasó la línea con llegada en alto, justo detrás de Tejada. Y de paso recuperó el maillot amarillo que el jueves le había arrebatado Tadej Pogacar en la contrarreloj. Ahora, el neerlandés aventaja al esloveno por tan solo un segundo, prometiendo un duelo apasionante en las próximas jornadas.
Leer también‘Creí que nunca más iba a volver’, Eduardo Sepúlveda y su emotivo regreso al Tour de Francia
Séptima Etapa, rumbo al muro de Bretaña.
Este jueves el pelotón afrontará la séptima etapa. Un recorrido de media montaña que representa una nueva oportunidad para Tejada y los 'puncheurs'. La etapa, que saldrá de Saint-Malo y llegará al Mûr-de-Bretagne, tendrá un aliciente especial.
Mathieu van der Poel lucirá la preciada túnica amarilla en un final que le trae buenos recuerdos: en 2021, ganó en este mismo lugar para conseguir su primera victoria de etapa en la competencia y vestirse de líder. El nieto de Raymond Pulidor pondrá a vibrar de nuevo al público francés.
Pasaron ocho veranos boreales sin los pedalazos de Eduardo Sepúlveda por las rutas francesas. El ciclista argentino volvió a la carrera ciclística más importante del mundo con un rol de experiencia en su equipo y la felicidad de tener una segunda oportunidad.
Ana Maria Ospina, desde la ruta del Tour de France
Eduardo Sepúlveda está de vuelta en el Tour de Francia. Tras ocho años de ausencia el ciclista argentino regresó a la competencia que por un tiempo creyó que ya no formaría parte de su futuro.
"Estoy contento de poder volver al Tour. Por un tiempo, creí que nunca más iba a volver y hoy estar acá, la verdad, es una felicidad", confesó Sepúlveda con una mezcla de alivio y alegría. Su última vez en la Grande Boucle fue en 2017, y este regreso es, en sus propias palabras, "una recompensa al esfuerzo de cada día".
La noticia de su selección para la carrera más prestigiosa del ciclismo no fue inmediata. Aunque su nombre figuraba en la preselección del equipo desde hace meses, la experiencia le había enseñado a ser cauto.
"Desde abril me decían que estaba en la lista larga del equipo, pero también el año pasado había estado, y antes también” aseguró. La confirmación fue llegando poco a poco: "Con los días empezaron a decir 'bueno, tómate un poco en serio la preparación', y ya después se dio la noticia".
La cautela era tal que incluso evitaba mirar los detalles de la competencia para no ilusionarse en vano. "Te digo la verdad, tenemos la aplicación para ver las etapas y eso, y no miraba mucho porque digo 'falta que me emocione y luego no pase'. Pero bueno, al final sí se dio", relató.
Con 33 años, Sepúlveda vuelve al Tour con un rol diferente. Su principal objetivo es ser una pieza clave para su equipo, el Lotto Dstny, y aportar su veteranía para apoyar al líder.
"Tenemos tres corredores que pueden hacer cosas buenas, así que intentaremos apoyarlos de la mejor manera", afirmó. En particular, su misión será proteger al belga Lennert Van Eetvelt en su lucha por la clasificación general. "Intentaré apoyarlo, quizás los primeros días evitar percances y ya cuando vengan las etapas de montaña, ahí sí apoyarlo para que no tenga inconvenientes".
Su primera experiencia en el Tour terminó abruptamente por un "error de principiante", un recuerdo que le ha dejado valiosas lecciones sobre la gestión de la presión.
En 2015, cuando era el líder del equipo francés, Bretagne-Séché Environnement, fue excluido en Mende durante la 14ª etapa. Se le había roto la cadena y cometió el error de subirse al vehículo del equipo AG2R-La Mondiale para recorrer las pocas decenas de metros que le separaban de su coche.
"Quizás fue un error. Por ahí la presión, el estrés... era la primera vez y quizás no pensé demasiado", reflexionó. Hoy, su consejo para los más jóvenes es claro: "Pensar bien las cosas antes de hacerlas y, sobre todo, disfrutar. En su momento creía que iba a ser algo que iba a pasar muchas veces y después estuve muchos años fuera. Que la presión no te nuble la vista".
Finalmente, en este momento de felicidad, Sepúlveda no olvida a quienes lo han apoyado en el camino, especialmente su familia. "Es mucho tiempo fuera de casa y que no los veo. Pero bueno, espero que estén contentos de poder verme acá otra vez".
El campeón del mundo de la contrarreloj, Remco Evenepoel, demostró su poderío la quinta etapa de la Grand Boucle, mientras que un sólido Tadej Pogačar finalizó segundo y le arrebató el liderato de la clasificación general a Mathieu van der Poel.
Desde la ruta del Tour de France para RFI, Ana María Ospina
Remco Evenepoel (Soudal Quick-Step) hizo honor a su maillot arcoíris de campeón mundial del contrarreloj y se adjudicó la victoria en la contrarreloj de 33 kilómetros con salida y llegada en Caen. Con una postura aerodinámica impecable, el belga voló sobre el asfalto para detener el cronómetro en un impresionante tiempo de 36’42”.
“Sabía que tenía muchas opciones de ganar, pero necesitaba que las piernas respondieran. He procurado ser muy regular en el esfuerzo, yendo un poco más fuerte en las subidas que en las bajadas. He conseguido progresar en cada punto intermedio. La estrategia ha sido perfecta y todo ha salido bien, estoy muy contento”, declaró Evenepoel al confirmarse su victoria.
El esloveno Tadej Pogacar (UAE Team Emirates) finalizó en segunda posición a solo 16 segundos de Evenepoel, con un tiempo de 36’58”. Este resultado le permitió arrebatarle el maillot amarillo al neerlandés Mathieu van der Poel.
El podio de la etapa lo completó el italiano Edoardo Affini (Team Visma Lease a Bike). Antes del lanzamiento de los favoritos, estuvo sentado casi tres horas en la “silla caliente” El trono reservado para el corredor con el mejor tiempo provisional.
Hasta la llegada de Affini, el dueño fue el joven español Iván Romeo (Movistar Team), actual campeón del mundo de contrarreloj sub-23.
"Fue un día bueno, no perfecto, pero bueno. Mi primera crono en un WorldTour, así que es una experiencia nueva y estoy contento", comentó Romeo, quien disfrutó de su momento en el foco de atención. "Es algo especial. Siempre he visto el Tour desde pequeño en la tele, así que poder estar aquí es increíble. ¡Espero que no sea la última vez!", afirmó con una sonrisa.
Finalmente, el español se ubicó en una meritoria séptima posición, a 1’02” del ganador.Leer también¿Cómo se cronometra el Tour de Francia?
La 6ª etapa será “rompe piernas”
Etapa de 205.1 kilómetros entre Bayeux y Vire normandia. Con esa distancia así como el constante sube y baja que tendrá la carretera, será la etapa de media montaña más rompe piernas de la historia reciente del Tour, con más de 3.500 metros de desnivel acumulado.
Tadej Pogacar superó en el embalaje al maillot amarillo Mathieu van der Poel y a Jonas Vingegaard para sumar un hito histórico a su carrera, su victoria numero 100 como ciclista profesional. Su equipo, el UAE Team Emirates, fue clave para la victoria.
Desde la ruta del Tour de France para RFI, Ana María Ospina
El ciclismo tiene un nuevo centurión. Tadej Pogacar, el prodigio esloveno, alcanzó este martes su victoria número 100 como ciclista profesional. El corredor del UAE Team Emirates se impuso en un final explosivo tras 174 kilómetros desde la ciudad de Amiens, demostrando una vez más su increíble potencia.
La llegada se resolvió en un repecho final donde los grandes favoritos se jugaron el todo por el todo. En una demostración de fuerza, Pogacar pedaleó a una impresionante velocidad de 51 kilómetros por hora para dejar atrás a sus rivales directos. El neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin-Deceuninck) cruzó la meta en segundo lugar, logrando conservar el maillot de líder. El podio lo completó el danés Jonas Vingegaard (Jumbo-Visma), otro de los grandes aspirantes a la victoria final.
Tras cruzar la meta, un emocionado Pogacar no tardó en reconocer el esfuerzo colectivo que lo llevó al triunfo. "Estoy muy contento y orgulloso de mi equipo hoy. Feliz con esta victoria sensacional", declaró el esloveno.
Leer tambiénLa familia del ciclista español Iván Romeo lo acompaña a su primer Tour de Francia
La victoria de "Poggi" fue la culminación de una estrategia ejecutada por sus compañeros del UAE Team Emirates. En la subida a la Rampe de Saint-Hilare a unos 5 kilómetros de la llegada, el portugués Joao Almeida y el ecuatoriano Jhonatan Narváez se posicionaron adelante para preparar el ataque de su líder en esa colina (800m a 10,6%).
Mientras se recuperaban en el rodillo frente al autobús del equipo, ambos gregarios explicaron el plan. "Los dos teníamos que hacer una aceleración para Pogacar y pues Jonathan ha estado muy bien. Yo también. El plan ha ido perfecto", comentó Almeida.
Por su parte, Narváez añadió: "Era un final muy agresivo donde teníamos que estar adelante. Sabíamos que la carrera se iba a cortar por las curvas aquí en la ciudad, y hemos hecho un buen trabajo".
5ª etapa: La lucha contra el crono
Este miércoles, los ciclistas se enfrentarán a una contrarreloj individual de 33 kilómetros alrededor de la ciudad de Caen. El director de la carrera, Christian Prudhomme, advirtió que será un desafío exigente. "Gran parte del recorrido será por carreteras amplias que exigen mucha potencia de pedalada", señaló.
En el corazón del Tour de Francia, entre la marea de aficionados y la tensión de la carrera, se encuentra el pilar fundamental de Iván Romeo, el corredor más joven de la edición: su familia. Su madre, Marta Abad, y su hermano, Sergio Romeo, no han querido perderse el debut soñado del ciclista español y comparten la emoción de verlo competir en la carrera más grande del mundo.
Desde la ruta del Tour de France, Ana Maria Ospina
"Nos hace mucha ilusión estar aquí y darle todos los ánimos que podamos", comenta su hermano Sergio, quien también compite en la categoría sub-23 y sueña con seguir sus pasos. "Ojalá poder estar algún día aquí con él, la verdad", confiesa con admiración.
La noticia de que Iván correría su primer Tour de Francia llegó como una explosión de alegría para la familia. Aunque las buenas sensaciones estaban ahí tras una temporada espectacular, con una victoria de etapa en la Dauphiné y el título de Campeón de España, la confirmación oficial desató la locura.
"Fue con muchísima alegría", recuerda su madre, Marta. "Una cosa es que te lo digan y otra cosa es que realmente ocurra, porque pueden pasar muchas cosas por el camino". ¿Y cómo se enteró? De la forma más cotidiana en el siglo XXI: "Creo que, por teléfono, por WhatsApp, nos comentó que ya estaba confirmado que ya estaban haciendo todo el tema de billetes y tal y pascual. ¡Una locura!".
De jugar con chapas a correr en el Tour
La pasión de los hermanos Romeo por el ciclismo no es nueva. Viene de lejos, inculcada por un padre gran seguidor de este deporte. Desde niños, el Tour de Francia formaba parte de sus vidas.
"Hemos venido muchos años desde que éramos pequeños a los Pirineos. Ellos subían los puertos en bici y nosotros como podíamos. Son súper seguidores, se conocen a todos los corredores del pasado, de hoy y a los que van a venir", explica Marta.
Esa afición se transformaba en juegos que hoy parecen una premonición. Su hermano Sergio lo cuenta con una sonrisa: "Jugábamos con las chapas de las botellas, les poníamos el nombre de los ciclistas”Un juego de niños que se ha convertido en la realidad de Iván, pasando de mover una chapa con el nombre de un ídolo a ser uno de los protagonistas en el asfalto.
El orgullo, el miedo y los objetivos claros
Para una madre, ver a su hijo cumplir un sueño es el mayor de los orgullos, especialmente cuando lo hace luciendo el maillot de campeón de España. Sin embargo, la preocupación es inevitable. "Sufro con las caídas, por supuesto. Es algo que es inevitable que te pase por la cabeza", admite Marta. " Luego me hago un poco la tonta porque si no, se pasa muy mal".
A sus 21 años (cumplirá 22 en agosto), el principal objetivo de Iván en este Tour “es sobre todo aprender. Hay mucho aprendizaje y el objetivo es intentar acabarlo", afirma Sergio. La primera semana, con su tensión y peligros, es la clave. "Esperamos que la pase sano y salvo, y luego seguro que va a disfrutar muchísimo de lo que queda".
El apoyo incondicional en la carretera
El apoyo familiar se siente en cada etapa. Aunque el contacto es breve y cronometrado, su presencia es un motor para Iván. "Normalmente le vamos a ver al autobús si se puede. Ayer fueron 30 segundos”, cuenta Marta. "Nos busca un poco y le gusta vernos, es muy familiar".
En casa, los apodos cariñosos demuestran esa cercanía: su madre le llama "Ivi" y su hermano simplemente, "Bro". Son los pequeños detalles que sustentan a un deportista de élite en el mayor desafío de su carrera. Un desafío que toda la familia vive como propio, etapa a etapa, kilómetro a kilómetro.
En octubre de 2022, el equipo español Movistar anunció la llegada de Romeo con un contrato de 2023 a 2025.
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