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El museo Jeu de Paume de París presenta a partir de este viernes una exposición dedicada al fotógrafo Martin Parr. La muestra reúne casi 200 imágenes coloridas que cuentan lo absurdo de nuestras sociedades modernas, pero con mucho humor.
El cambio climático, el turismo de masas o el consumismo a ultranza... esos problemas de hoy fueron explorados desde los años 60 y 70 por Martin Parr. El fotógrafo británico, es el protagonista de la nueva exposición en el museo Jeu de Paume de París, que ha reunido unas 180 imágenes de Parr tomadas en el mundo entero.
"Alerta global" (Global Warning) es el título de esta muestra dividida en cinco partes, pero con un hilo conductor.
“Si tuviéramos que resumir su trabajo podríamos decir que el consumismo es un tema presente en toda su obra. El turismo masivo, que exploró en sus fotos, es otra forma de consumo a ultranza en los países del primer mundo. Parr puso su objetivo no solo en los turistas americanos o europeos, sino en cómo China o Rusia se unieron a la economía de mercado a partir de los 80. Nuestras sociedades de consumo fueron un tema esencial, no solo porque se dedicó a fotografiarlas sino porque fue el primer en poner el foco en esas temáticas”, declaró el comisario de la muestra Quentin Bajac.
El impertinente Martin Parr revolucionó la fotografía documental con imágenes surrealistas: personas achicharrándose en una playa, hordas de celulares delante de la Mona Lisa, un cochecito en un casino… los colores chillones y saturados formaban parte de su estética, así como el humor.
“El humor era su forma de captar la atención del espectador en una fracción de segundo. Era su manera de seducir para luego tratar de transmitir no un mensaje sino un contenido diferente. La ironía formaba parte de la personalidad de Parr. Pero si observamos bien, a veces es un humor discreto, otras veces cruel o feroz… En todo caso, la mayoría de sus imágenes tienen una dosis de humor, asociada a su visión crítica del mundo”, agregó Bajac.
La exposición presenta muchas imágenes tomadas en playas, en distintos puntos del planeta. Según Bajac, a Parr le encantaban las playas, lugares donde la gente está relajada, lo que es propicio para la fotografía.
“A partir de los años 2000, Parr comenzó a fotografiar las multitudes. Es el caso de la foto en Mar del Plata, donde utilizó un teleobjetivo que aplasta completamente la perspectiva. Parece un collage, pero no, son cientos de personas amontonadas, rodeadas de logos de marcas. Es una imagen que contradice la visión idílica del turismo y de la playa como lugar de escape o de comunión con la naturaleza”, dijo el especialista.
“Global warning” en el Jeu de Paume de París es de las últimas exposiciones concebidas en colaboración con Martin Parr, quien falleció en diciembre de 2025.
Los críticos y corresponsales de la prensa internacional en Francia entregaron sus premios al cine francés. Sin sorpresas, la cinta “El Extranjero” de François se alzó con el Lumière a la Mejor película. Fue una noche donde dominaron los discursos políticos, en especial, en apoyo al pueblo iraní.
La Academia Lumière de la prensa internacional entregó sus premios al cine francés que son el equivalente de los Globos de Oro pero en Francia. El máximo galardón, el Lumière a la Mejor película fue para El Extranjero de François Ozon. Impresionante adaptación en blanco y negro de la novela de Albert Camus, publicada en 1942.
“Cuando lo volví a leer me di cuenta de que 'El Extranjero' es un libro sigue siendo potente y actual. Nos hace reflexionar sobre lo que sucede hoy en el mundo. Así que quise retomar esta historia, que no es una adaptación clásica, sino una relectura”, declaró el director francés François Ozon.
“El Extranjero” también se llevó el premio el Mejor actor para el joven Benjamin Voisin, quien deslumbró con su interpretación del impávido Marsault. De su lado la reconocida actriz Léa Drucker subió al escenario para recibir la estatuilla a la mejor interpretación femenina por “Dossier 137” del director Dominik Moll.
El premio a la Mejor coproducción internacional para la cinta brasileña El agente secreto, que ha arrasado desde su estreno mundial en el Festival de Cannes y ahora se perfila como una candidata seria a los Oscar. Este largometraje ambientado en la época de la dictadura militar ganó dos Globos de oro en Los Ángeles, al Mejor director y al Mejor actor, para Kleber Mendonça Filho y Wagner Moura, respectivamente.
“'El agente secreto' es un fenómeno mundial. La gente en Brasil esta feliz. Para nosotros es una victoria, no solo de la película, sino del cine brasileño y de nuestra cultura. Es una cinta que suscita mucha discusión y debate, que tiene humor, sobre las consecuencias para un pueblo entero de haber vivido en dictadura”, aseguró la actriz Maria Fernanda Cândido, quien recibió la estatuilla en nombre del equipo de la película.
Apoyo al pueblo iraníLa situación en Irán estuvo muy presente en esta ceremonia. Francois Ozon dedicó su premio a los iraníes en pie de lucha. También lo hizo la directora iraní Sepideh Farsi, galardonada con el premio al mejor documental por “Put your hand on your soul and walk”, una desgarradora cinta que reúne las conversaciones telefónicas entre Farsi y una joven fotógrafa asesinada en un bombardeo en Gaza.
“Estoy muy honrada y feliz de recibir este premio. Y al mismo tiempo, destrozada por lo que sucede en Irán. Mi pueblo está muriendo en las calles o en las prisiones. Así que dedico este premio a los iraníes que en este momento están luchando por su libertad”, expresó emocionada Farsi.
El premio a la Mejor cinta de animación para "Arco", de Ugo Bienvenu, una fábula futurista en 2D que habla de la importancia de preservar el medioambiente en la actualidad.
La ceremonia de los Lumière inauguró la temporada 2026 de premios al cine francés.
La casa natal del poeta francés, autor de las mundialmente conocidas fábulas, abre al público este viernes luego de una renovación total.
Para los franceses, Jean de La Fontaine es el autor por excelencia asociado a la infancia gracias a sus 240 fábulas en verso, escritas hace casi cuatro siglos. Algunas como “La liebre y la tortuga” o “La cigarra y la hormiga”, han estado en los programas escolares franceses desde la muerte de su autor, en 1695.
Pero a partir de este viernes su memoria se preservará también en su casa natal de Château-Thierry, a unos 100km de París. El pequeño palacio ha sido completamente renovado luego de varios años de obras, lo que ha permitido no solo su rescate sino también la instalación de numerosos elementos interactivos para chicos y grandes.
"El punto de partida fue lo que todos los franceses, sin excepción, conocen de Jean de La Fontaine, es decir, sus fábulas. Muchas de ellas se aprenden en la escuela primaria. Así que partimos de esas historias para explorar la personalidad de Jean de La Fontaine, y el resto de su obra literaria. La Fontaine produjo piezas de teatro, un libreto de ópera, una abundante correspondencia y poesía religiosa. Aunque, es verdad, lo que más ha trascendido han sido son las fábulas y los cuentos, que son los dos monumentos de su carrera literaria”, explicó a RFI la directora del museo", Marion Lavaux.
Jean e la Fontaine vivió en casa durante 55 años. Se trata de un pequeño palacio construido en el siglo XVI y comprado por sus padres. En la época este “hôtel particulier” estaba rodeado de naturaleza, lo que fue fundamental en la producción del escritor.
“Jean de La Fontaine no habría llegado a ser el poeta que todos conocemos, si no hubiera vivido en Château-Thierry. Fue una ciudad y un territorio que amó y que recorrió por todos sus rincones, los bosques, la vegetación, los ríos. Además, su familia poseía haciendas en esta zona. Esto hizo que tuviera una relación muy especial con la naturaleza y los animales, que se refleja, por supuesto, en las fábulas”, agregó Lavaux.
El museo expone numerosas pinturas, grabados, dibujos, esculturas que dan cuentan de la influencia en todas las artes que tuvo La Fontaine en vida y después de su muerte Su casa, sin embargo, no estaba a la altura de la gran popularidad del autor.
“La Casa de Jean de La Fontaine estaba en muy mal estado. Hace algunos años se había renovado la fachada, pero el resto de la casa era vetusta, e incluso tuvimos que retirar algunas obras porque las condiciones de conservación no eran óptimas. Esta vez pudimos renovar todo el edificio, hacer una extensión y duplicar el espacio de exposiciones. El resultado es un museo renovado y moderno”, aseguró el alcalde de Chateau-Thierry, Sébastien Eugene.
El Museo Jean de La Fontaine recibirá al público a partir de este en Château-Thierry, y espera atraer a los turistas del mundo que visitan París y sus alrededores.
El museo más visitado del mundo aumentará 45% el precio de su entrada. Una medida que se aplicará solo a los visitantes no europeos a partir de 2026.
El aumento fue aprobado el jueves por el consejo de administración del gran museo parisino. Según se informó, el precio de la entrada para visitar las colecciones permanentes pasará de 22 a 32 euros, lo que constituye un alza del 45%.
Este aumento se aplicará solamente a los visitantes de fuera del Espacio Económico Europeo, que incluye la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein y Noruega. Según cifras oficiales, el Louvre recibe casi 9 millones de personas cada año, de las cuales el 69% son extranjeras.
“Lo considero casi como una estafa. Cuando uno viene a París, es un lugar que hay que visitar, y aumentarle el precio sería como muy injusto. No deberían aumentarle solo a los extranjeros. Todos venimos a ver lo mismo, que sean parisinos o no”, opinó Valeria, quien vino desde Chicago con su familia para ver el Louvre.
Este aumento se aplicará a los estadounidenses, que constituyen el primer contingente de visitantes extraeuropeos, así como a los turistas chinos, japoneses, rusos o latinoamericanos, entre otros.
El aumento de las tarifas del Louvre permitirá financiar la renovación del obsoleto sistema de seguridad, evidenciado en octubre pasado con el hurto de las joyas de la corona francesa. Pero algunos consideran injusto que sean los turistas quienes paguen los platos rotos. En todo caso, el Louvre abandonará su política de tarifa universal, algo que ya se implemente en otros países.
“Se me hace excesivo. Los turistas ahorramos bastante para poder venir y conocer este tipo de sitios”, dijo Diana, una turista mexicana.
“Hasta cierto punto lo entiendo. En algunas partes de México hacen lo mismo. Al turista extranjero le cobran más. Obviamente, 32 euros es una cantidad elevada. Espero que los valga”, dijo Itzel, otra mexicana que se aprestaba a visitar el Louvre por primera vez.
El aumento para los no europeos entrará en vigor el 14 de enero. El Louvre espera recolectar entre 15 y 20 millones de euros por año.
Por las calles de París, donde la piedra murmura historias y el otoño tiñe de nostalgia los jardines, el Museo Rodin prepara una noche singular. No es una velada cualquiera: es una travesía por el inframundo, una celebración del Día de Muertos que entrelaza arte, mito y memoria.
¿Qué hay después de la vida? La pregunta, tan antigua como la humanidad, es nuevamente hacha este 31 de octubre en el Museo Rodin de París. Durante una noche especial, donde el arte, la música y la literatura se entrelazaron para guiar a los visitantes a través de un viaje simbólico al infierno y de regreso a la luz.
Diego Londoño, turista colombiano, se adentra en el universo de Dante Alighieri, pero no a través de las páginas de La Divina Comedia, sino mediante la imponente interpretación que el escultor francés Auguste Rodin hace de esta obra maestra. La Puerta del Infierno, una monumental pieza de bronce de seis metros por cuatro, se alza ante él como un altorrelieve poblado por más de 200 figuras que parecen emerger del mismo abismo. “Genera en el otro una inquietud en el más allá, en lo que puede haber después de la vida”, dice Diego.
La puerta no se abre, pero su presencia es suficiente para transportar al espectador a otro plano. “Es un poco la obra más importante de esta noche, porque está en eco perfecto con Todos los Santos”, explica Clara Marzal, encargada de acciones culturales en el servicio de públicos del museo. La música coral a capella, que llena el espacio con voces etéreas, es el hilo que une el arte con la emoción, el presente con lo eterno e invita a continuar la visita por el jardín, tres hectáreas de sombras y esculturas.
Los visitantes, guiados por la narrativa dantesca, emprenden un viaje simbólico: atraviesan un bosque oscuro, evocando el primer canto de La Divina Comedia, para llegar a un estanque que representa el río Aqueronte, donde Caronte, el barquero mitológico, espera a las almas para cobrarles su tributo.
“Sería como si emprendiéramos este viaje que Dante emprende al infierno”, comenta Marzal. “Y quién mejor para guiarnos de regreso que Orfeo, quien bajó al infierno para rescatar a su amada Eurídice”. El jardín de Orfeo, iluminado por la luna, es el escenario final, donde los visitantes, como el propio Orfeo, deben resistir la tentación de girarse, so pena de perder para siempre lo que más aman.
La experiencia anual, más que una visita, es una inmersión en la concepción espiritual del más allá, donde cada escultura de Rodin, cada nota musical, cada sombra, parece susurrar preguntas sobre la vida, la muerte y lo que puede haber después.
Así, entre alegoría medieval, el Museo Rodin se convierte por una noche en un umbral: entre la vida y la muerte, entre el arte y el alma.
Dentro del Museo la aventura continúa
Al caer la noche, lo primero que ven los visitantes es la fachada iluminada del Hotel Biron sede del museo abierto al público en 1919. Ya en el recinto, los visitantes pueden recorrer la colección permanente del artista Auguste Rodin (1940 - 1917) Una vasta colección que alberga 6.778 esculturas y 9.000 dibujos.
“Gracias a un librito podrán hacer este escoger una aventura propia”, explica Clara. Cada sala hace parte de una elección, cada obra una revelación. Mil visitantes esta 31 de octubre. “En las dos ediciones anteriores ha sido más o menos lo mismo”, añade. También celebran otras fiestas, como la del 14 de febrero en honor a El Beso, otra obra icónica del escultor.
En medio del océano Índico, la Isla de La Reunión —territorio francés de herencia criolla— se convierte en un punto de encuentro entre tradición y modernidad con el festival ElectroTropicales, una celebración que reúne lo mejor de la música electrónica y los sonidos ancestrales del Maloya, patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO.
Este evento internacional ubicado en los bordes del mar propone una reflexión cultural : sobre cómo se puede reinventar la música tradicional mestiza.
Uno de los artistas que encarna esta fusión es Aleksand Saya, músico que inventó su propio género "M-BASS". Como lo explicó a RFI “La ‘M’ es por Maloya, la música tradicional. Empecé con el hip-hop y el sound system, influenciado por modelos estadounidenses y jamaicanos. Pero un día me di cuenta de que conocía más sobre las músicas extranjeras que sobre la de mi propia isla: el Maloya y el Sega. Entonces me hice una pregunta fundamental: ¿cómo reconectar con mi cultura criolla, esa que de alguna manera me fue arrebatada?”.
Esa búsqueda personal lo llevó a experimentar con los ritmos del océano Índico, combinándolos con las posibilidades tecnológicas de la música electrónica.
Su proyecto propone es el uso de instrumentos tradicionales. Aleksand Saya reinterpreta el bob o Bobre, un instrumento que originalmente se fabricaba con calabaza, utilizando una lata metálica como caja de resonancia.
“Aquí se dice que los espíritus hablan a través del bob. Y con una lata la amplitud de los ancestros es aún más fuerte”, explica que le permite samplear el sonido del instrumento en vivo, añadir efectos y crear nuevas texturas, sin perder el vínculo espiritual y simbólico con sus raíces.
El festival ElectroTropicales pone en escena esta fusión cultural asi como 25 grandes nombres de la escena electro-pop francesa, como Kompromat, Nyna Curtis y Théodora.
La organización de solidaridad internacional Tierra Solidaria anunció en París a los ganadores de su concurso de fotografía. Entre los premiados se encuentra el colombiano Federico Ríos Escobar, por un fotorreportaje sobre los migrantes en la selva de Darién.
Federico Ríos Escobar lleva años documentando las migraciones entre Colombia y Panamá, por la inhóspita selva del Darién. Estas fotos fueron premiadas en 2023 en el prestigioso Festival de Fotoperiodismo “Visa pour l’image”, en Perpiñán (Francia). Pero Ríos Escobar ha seguido plasmando a los migrantes. Sus imágenes recibieron el vierne en París el premio de la ONG CCFD-Terre Solidaire y son un testimonio de los cambios recientes en las rutas migratorias.
“Lo que ha sucedido en los meses más recientes, después de la posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, es que no hay más personas viajando hacia el norte. Algunas personas incluso están viajando hacia el sur desde Centroamérica o desde Estados Unidos: Están regresándose, huyendo del miedo de ser separados de sus familias”, aseveró Federico Ríos Escobar.
El fotógrafo colombiano estuvo esta semana en París, recibiendo el premio y presentando sus fotos más recientes, siempre dedicadas a los migrantes en la región inhóspita y peligrosa del Darién.
“Las fotos que hice en los años más recientes dan muestra de la continuidad de las crisis alrededor del mundo. Más de 100 nacionalidades atravesaron la selva del Darién en los últimos cuatro años. Yo creo que eso lo que muestra es cómo hay tantas personas que están sufriendo injusticias y sobre todo, hambre”, agregó.
Federico Ríos Escobar contó a RFI que las modalidades de la migración también han cambiado. Los migrantes, “ya no viajan a través de la selva. La forma de regresar es usando unos botes que el gobierno panameño ha autorizado desde Colón, en el Caribe, hasta La Miel, cerca de Puerto Obaldía, también en el Caribe, y de ahí hacen un transbordo para llegar a Colombia. Entonces, pues cambia el escenario geográfico, hay un montón de presiones políticas también y de presiones de grupos criminales que se lucran de la migración. Pero para mí, lo más importante sigue siendo poner el foco en estas personas que están decidiendo moverse de un país a otro, buscando su bienestar y buscando unos mínimos de vida que deberían estar garantizados para todos”.
Las fotos de Ríos Escobar captaron las enormes dificultades y peligros a los que se enfrentan los migrantes: ríos, lodo, cansancio. Sin embargo, incluso en esas situaciones extremas, hay solidaridad y humanidad.
“Hay una foto de noviembre del año pasado, que es este hombre. Le apodaron Rambo porque el chico que tiene en sus hombros no es su hijo. Rambo era un hombre joven y fuerte, migrando solo. Y Rambo lo que hacía era correr hacia adelante y hacia atrás cargando niños, llevándolos de un lugar a otro, poniéndolos siempre en lugares seguros en donde ellos pudieran esperar a sus familias. Esto para mí muestra cómo incluso en las condiciones más difíciles había individuos como entregando toda su solidaridad. Rambo no tenía nada más que compartir que su fuerza y estaba compartiéndola, ayudando a otras personas y a otras familias. Y para mí es como una enseñanza muy grande de la humanidad”, dijo.
Los trabajos de la fotógrafa española Lys Arango en Guatemala y el brasileño Lalo de Almeida en la selva amazónica, también fueron premiados por CCFD-Terre Solidaire.
La cinta boliviana “La hija cóndor” se alzó el jueves con la estatuilla para la Mejor película. Esta película cautivó al jurado y al público de Biarritz con una historia de mujeres que viven al pie de los Andes, entre tradición y deseos de modernidad.
El premio más importante del Festival de Biarritz, El Abrazo a la Mejor película fue para la imponente cinta boliviana “La hija cóndor”, de Álvaro Olmos Torrico. Un largometraje filmado en el corazón de la región de los Valles, al pie de los Andes. Sus protagonistas son una madre y una hija adoptiva de habla quechua, que deben encontrar un equilibrio entre tradición y deseos de modernidad.
“Para mí es un orgullo enorme ser un cineasta boliviano que muestra que muestra su país al mundo. Lo hago con mucho cariño, tanto por lo que amo hacer, que es hacer películas, como por mi gente, mi tierra, por mi cultura y mi continente”, declaró emocionado el cochabambino Olmos Torrico, luego de recibir el galardón.
“La hija cóndor” se filmó en los Valles, en Bolivia, region que Alvaro Olmos Torrijo conoce bien. Trabajó durante varios meses con las comunidades indígenas, para contar esta historia sobre una madre, Ana, quien se ocupa de recibir a los bebés de su comunidad, y su hija adoptiva, Clara, aprendiz de partera, pero que sueña con mudarse a la ciudad para tener una carrera como cantante.
Durante la semana en Biarritz se destacó la presencia de esta película venida de Bolivia, un país que ha tenido poca representación en el certamen en los últimos años.
Otro país que estuvo muy presente fue República Dominicana con “Bajo el mismo sol”, de Ulises Porra, cinta que se llevó los premios de la crítica, de los habitantes de Biarritz y el Jurado. Se trata de una impresionante película de época sobre un heredero español que intenta fundar una fábrica de seda en la isla caribeña.
El premio estudiantil fue para "Si vas para Chile" de Sebastián González, documental que explora el tema complejo de la inmigración venezolana hacia territorio chileno.
Por su parte, el director de cine francés, Claude Lelouch, estuvo presente en la ceremonia de premios junto a estudiantes de cine para entregar el primer premio de la sección de cortometrajes filmados con teléfonos celulares, galardón que se fue a manos de “La bestia” del también boliviano Alejandro Cervantes.
La actriz y directora argentina Dolores Fonzi subió al escenario para recibir el premio del público por “Belén”, película que reconstituye un caso emblemático que tuvo lugar en Tucumán, en 2014, y que desencadenó una multitudinaria protesta feminista. La cinta cuenta la defensa del caso por la abogada Soledad Deza, interpretada por la propia Dolores Fonzi, quien logró que la justicia argentina reevaluara el caso y pusiera a Belén en libertad.
El Festival de Biarritz cerrará el viernes por la noche con la proyección del musical "La Ola" del chileno Sebastián Lelio.
El afamado director de cine francés estuvo en el Festival de Biarritz apadrinando una sección de cortometrajes hechos con celulares. Ante los micrófonos de RFI, Claude Lelouch hizo una ardiente defensa del cine como arte popular, y de las nuevas tecnologías como una herramienta de democratización del arte.
Su sola presencia es de por sí todo un evento. A sus 87 años el reconocido director de cine francés Claude Lelouch sigue explorando las posibilidades del cine. En su repertorio, más de 60 cintas, muchas de las cuales se han convertido en películas de culto, como su inolvidable Un hombre y una mujer (1966), que le valió la Palma de Oro en Cannes, y los Oscar a la Mejor película de habla no inglesa y el Mejor guion.
Pero también es el fundador de “Les Ateliers du cinéma”, una academia de escritura y de concepción cinematográfica en la ciudad de Beaune.
Lelouch aceptó ser el padrino de una nueva sección de películas filmadas con celulares, inaugurada este año en el Festival Biarritz América Latina.
RFI: ¿Qué siente al estar en un festival de cine latinoamericano? ¿Le interesa el cine de América Latina?
Claude Lelouch: Primero que todo, me gustan todos los festivales. Es el lugar donde se aprende a amar el cine, todos los cines, y todos los cines son formidables cuando hablan de temas que conocen. A mí me gustan todas las cinematografías del mundo cuando hablan de su propio país. Me encanta Fellini cuando habla de Italia, me encanta Claude Lelouch cuando habla de Francia… Y me encantan todos los cineastas que hablan de temas que conocen. Si queremos aprender sobre México, si queremos aprender sobre Brasil, si queremos aprender sobre Colombia, hay que ver las películas de estos cineastas, que son los que nos dan ganas de viajar e ir a visitarlos.
Tuve la suerte de ir a menudo a América Latina, sobre todo a Brasil, donde con mi amigo Pierre Barouh creamos la Samba Saravah de Un hombre y una mujer (1966), le tengo un cariño loco. Siento un cariño loco por sus maravillosos países.
RFI: Usted aceptó patrocinar esta sección de cortometrajes hechos con teléfono móvil. ¿Le gusta esta nueva forma de hacer cine?
C.L. He soñado con una cámara así toda mi vida. Yo comencé con una cámara de 8mm. Luego pasamos a 16, a 35, a 70. Las cámaras se volvieron muy pesadas y costaban muchísimo dinero.
Hoy en día, hay 8 mil millones de personas filmando en la Tierra. Hay 8 mil millones de personas a las que hay que enseñar a filmar.
Las cámaras de celular permitirán descubrir a los apasionados del cine que andan por la calle. Los grandes cineastas del mañana no están necesariamente en las escuelas de cine. El cine es un arte popular, muy sencillo, que llega al mayor número de personas. Los celulares harán que descubramos cineastas que nunca habríamos podido descubrir. Hoy en día, con una pequeña cámara y 3 o 4 amigos, se puede hacer una película que no cuesta nada.
RFI: ¿Puede cualquiera convertirse en cineasta solo por tener un teléfono móvil?
C.L.: No, todo el mundo escribe y no todo el mundo es Victor Hugo. Siempre habrá gente que filme mejor que los otros. A esa gente hay que encontrarla. ¿Dónde están los cineastas hoy? Pues en las redes sociales. Allí hay películas absolutamente increíbles, hechos por aficionados. Es alucinante. Eso despierta la imaginación. La restricción estimula la imaginación. Nunca, nunca, nunca hay que rechazar la modernidad. Ella siempre tiene razón. Siempre habrá “nouvelles vagues” mientras haya nuevas invenciones.
RFI: ¿Ha trabajado alguna vez con la cámara de un teléfono móvil?
C.L.: Pero, por supuesto, no solo trabajé, sino que hice un largometraje que se llama La virtud de lo imponderable con mis alumnos de “Les Ateliers”, en Beaune. Quise mostrarles que se podía hacer un largometraje con una cámara de móvil. Así que, si estoy aquí, es para dar ganas a todos los que aman el cine de atreverse. Antes, el cine estaba reservado para los ricos. Pero hoy, el cine es de todos.
Es divertido ver las posibilidades del cine, que son cada vez más increíbles. Con las nuevas tecnologías, se pueden hacer películas que antes no se podían hacer. Esta progresión hará que filmemos cada vez mejor la risa, las lágrimas o la piel de gallina, que es la crema y nata del cine.
RFI: ¿Hacer cine con celulares es una revolución para usted?
C.L.: Es más que una pequeña revolución. Y tampoco hay que olvidar que existe la inteligencia artificial. Eso también es todo un viaje. Es algo absolutamente increíble. Lo que me sorprende es que sea un viejo idiota como yo el que se interese por estas cosas nuevas. Me gustaría mucho que los jóvenes se interesaran por esto. Porque ellos sueñan con cámaras grandes, sillones con su nombre en la espalda y grandes reflectores. No, eso no es el cine hoy en día. Ya no se necesita todo eso. Si quieres hacer reír o llorar a la gente, o ponerles la carne de gallina, es muy fácil.
El festival internacional de teatro de Aviñón alzó el telón de su edición número 79, celebrando la creación artística en lengua árabe de ayer y de hoy. RFI entrevistó su director, Tiago Rodrigues, quien explicó las implicaciones artísticas, pero también políticas, de la elección de está lengua para la cita.
El Festival de Aviñón prosigue su exploración de las culturas del mundo, esta vez poniendo de relieve las artes escénicas en lengua árabe. Este año, la programación del festival incluye una docena de espectáculos en esta lengua milenaria. El dramaturgo portugués Tiago Rodrigues es el director del Festival de Aviñón.
Tiago Rodrigues, director del Festival de Aviñón: "La lengua árabe es la quinta lengua más hablada en el mundo, de una enorme riqueza patrimonial, pero también de una enorme diversidad contemporánea. Es una lengua que es practicada por gente de todas las convicciones, confesiones y sobre todo la lengua de muchos artistas.
Teníamos ganas de compartir con el público de Aviñón este año la lengua árabe, que también es la segunda más hablada en Francia. Mucho de nuestro público está más cerca de sí mismo y de su historia. Hay ese doble viaje. Hay público que viene para descubrir lo que está lejos y hay público que viene a descubrir la lengua árabe porque está cerca de su historia".
María Carolina Piña, RFI: Me imagino que no es una coincidencia esa escogencia del árabe en este contexto político pesado en el que se desarrolla el festival de Aviñón este año. Hay artistas de Palestina, de Marruecos, de Egipto. El festival es una fiesta de las artes escénicas, pero también que dice algo de nuestro momento actual.
Tiago Rodrigues, director del Festival de Aviñón: "El festival de Aviñón tiene una responsabilidad histórica desde 1947 de hacer lo que hacemos muy bien en teatro desde los griegos: compartir la belleza, la poesía de la invención artística, con una implicación con los problemas del mundo, las injusticias del mundo".
Es nuestra ambición hablar del mundo compartiendo belleza, pero jamás ciegos a los problemas e injusticias del mundo.
"Es nuestra ambición todavía hoy. Hablar del mundo compartiendo belleza, con placer también, pero jamás ciegos a los problemas y las injusticias del mundo. Nos moviliza la injusticia de las masacres en Gaza, porque es una violación de los derechos humanos y del Derecho internacional.
Pero también estamos comprometidos con hablar de eso en un espacio de diálogo, con escucha, donde no tengamos que sufrir, ser víctimas del extremismo ciego que prefiere el odio y no puede dialogar. Queremos discutirlo todo como gesto de democracia, de paz, de invención, de nuevos caminos hacia el diálogo".
El Festival de Aviñón abrió con “NOT”, espectáculo de danza inspirado en las “Mil y una noches” y representada en el Patio de honor del Palacio de los Papas.
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Una mirada a la actualidad cultural en Francia con RFI en Español.

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