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China concluyó este miércoles sus maniobras militares de dos días alrededor de Taiwán, isla sobre la que reivindica su soberanía. Unos ejercicios con fuego real y con un simulacro de bloqueo y ataques contra puertos e infraestructuras energéticas claves. Todo indica que se trata de una advertencia.
Parece que a Pekín no le han sentado muy bien los últimos comentarios del mandatario de Taiwán, Lai Ching-te, y por eso habría lanzado esta nueva maniobra militar.
"Estos ejercicios nos llegan relativamente poco tiempo después de que el actual presidente de Taiwán haya calificado a la República Popular China como fuerza hostil extranjera. Y remarcamos este punto: 'Extranjera'. Esto, obviamente, da a entender otro sutil mensaje y quizás no tan sutil, de la intención de cierta parte de la dirigencia política en Taiwán de ir separándose de China", explica Diego Riddick, secretario del Centro de Estudios Chinos de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.
Eso no quiere decir, sin embargo, que vaya a haber un ataque militar inminente contra Taiwán. Al menos si no se cruza una línea roja bien definida por los chinos.
"La República Popular China en esto es muy concisa y muy clara. La reunificación de Taiwán con China es un hecho inminente. Así lo ha calificado Xi Jinping y sistemáticamente la República Popular China establece que esta reunificación con Taiwán se va a llevar a cabo de manera pacífica y de manera consensuada, siguiendo el famoso consenso de 1992 entre ambos lados de los estrechos. Ahora bien, esto no descarta el uso de la fuerza militar, si Taiwán decide declarar unilateralmente la independencia", precisa el experto.
Aunque China desarrolla frecuentemente ejercicios militares de intimidación en el estrecho que separa al continente de la isla, estas últimas maniobras han pillado desprevenido a más de uno, como a Estados Unidos. Washington reconoce a China como país, estableció relaciones diplomáticas en 1979, pero se abstiene de indicar en qué circunstancias intervendrían militarmente para defender a Taiwán. Es lo que se conoce como "la ambigüedad estratégica".
"Replicando lo que dice de alguna manera Washington, no dando el aviso de estas maniobras, China interpreta que no debe dar ningún tipo de aviso ni de señal en este sentido. ¿Por qué? Porque (para ellos) la cuestión de Taiwán es un asunto interno de la República Popular China que bajo ningún concepto puede discutir con poderes foráneos", concluye Diego Riddick.
Mientras la comunidad internacional tarda en regular la minería en aguas profundas, crece el apetito de los industriales por las inmensas reservas oceánicas minerales claves para la transición energética. La empresa TMC anunció que solicitará una licencia de explotación a Estados Unidos, fuera del marco multileral.
Los fondos de los océanos atesoran oro, plata y minerales raros como níquel, cobalto y telurio, indispensables para responder al boom de la electrificación del transporte. Pero de momento, la minería submarina en aguas internacionales está prohibida.
Y aunque algunas empresas y estados como Nauru, una nación insular del Pacífico- piden que la comunidad internacional legalice y regule esta actividad a través de un código minero, los peligros para la fauna Mmarina son múltiples, según alertas de ambientalistas y científicos.
La minería en aguas profundas “podría tener impactos severos para especies marinas migratorias como los atunes. Y en profundidades de 4000 o 5000 metros, esta actividad podría poner en peligro especies que todavía no han sido descubiertas”, advierte Matt Gianni, cofundador de la Coalición Internacional para la Conservación de las Aguas Profundas.
Las ONG ambientales estiman que el ruido de la maquinaria pesada que se desplegaría en los fondos oceánicos para extraer material rocoso o nódulos polimetálicos generaría ruido y desechos que perturbarían los ecosistemas.
En un informe publicado en marzo de 2025, científicos del Centro Oceanográfico Nacional británico (NOC) estudiaron, por ejemplo, una zona del Pacífico donde se realizaron pruebas de minería submarina hace 44 años y constataron que la fauna aún no se había recuperado por completo.
¿Entonces se puede o no extraer minerales de los océanos y si sí, en qué condiciones? Es precisamente lo que se está negociando desde hace casi una década bajo la égida de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (AIFM), sin que los delegados de 169 países hayan logrado ponerse de acuerdo hasta la fecha.
La última sesión de diálogos, que concluyó el 28 de marzo tampoco logró ningún avance. “Muchos países están viendo que no es posible extraer minerales en aguas profundas, por lo menos ahora con el poco entendimiento que tenemos del mar profundo y cómo evitar hacer daño ahí”, estima Matt Gianni, quien asistió a la sesión de negociaciones en Kingston, Jamaica.
Los temas que dividen la comunidad internacional
El reparto de los beneficios en caso de extracción minera en aguas internacional, la responsabilidad en caso de contaminación y la protección de zonas marinas de gran importancia cultural son algos de los temas que aún no han generado consenso entre los delegados.
“Según la ley de mar hay que autorizar la minería solamente para el beneficio de toda la humanidad, no solamente para una compañía o un país, entonces la negociación es compleja”, observa el activista.
Sin embargo, coincidiendo con el último día de la sesión de debates multilaterales, la empresa canadiense The Metals Company (TMC, pionera en el desarrollo de las técnicas de minería submarina) anunció su intención de solicitar directamente una licencia de explotación ante Estados Unidos, país que no es miembro de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, y que solo participa en las reuniones como observador.
“Esta empresa TMC está haciendo lobby (presionando) ante el gobierno norteamericano para conseguir una licencia fuera de la ley internacional, de manera unilateral, con Estados Unidos, para realizar minería en aguas internacionales”, lamenta Matt Gianni.
En cambio, varios países de latinoamericanos, africanos y europeos piden una moratoria para impedir la minería en aguas profundas. Noruega, que planeaba otorgar en 2025 permisos de exploración para empresas que buscan extraer minerales en sus aguas territoriales, dio finalmente marcha atras en diciembre pasado.
Cientos de miles de víctimas, entre muertos y heridos, malnutrición extrema y hambruna en algunas regiones han dejado a Sudán al borde del cataclismo cuando se van a cumplir dos años de guerra civil sin el foco mediático de Ucrania o Gaza. Lejos quedaron las esperanzas de una transición democrática tras la caída del dictador Omar al Bachir y ahora la desolación marca una guerra compleja y muy olvidada.
Sudán, país del noreste de África, sufre la mayor catástrofe humanitaria del mundo y la mayor crisis de desplazados con muy poca atención mediática. Unos 30 millones de personas, dos tercios de la población, necesitan asistencia sanitaria y alimentaria, según datos de la ONU.
Pero los esfuerzos humanitarios se ven dificultades por la falta de seguridad en medio de un sangriento conflicto civil entre el ejército regular liderado por el general Abdel Fatah al Burhane y y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo ("Hemetti").
Alfredo Langa, investigador en el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. Ex delegado de la Cruz Roja en Jartum y autor de numerosas investigaciones sobre el país, explica para RFI las claves de esta guerra:
“El Gobierno de Omar al Bachir desde 1989, luego se separa de los islamistas civiles. El tipo se beneficia del petróleo. En 2018 tienes una gran revolución que se supone que es, que tiene como punto importante la subida de los precios y a partir de ahí hay un gobierno, digamos, de transición.Pero claro, un gobierno de transición donde controlan, digamos, los militares, pero también los paramilitares”, recuerda el investigador Langa.
“La cuestión es que ni al Burhane ni Dagalo van a permitir que haya una verdadera democracia. Porque en cuanto haya una verdadera democracia en Sudán y tenga que haber responsabilidad o rendición de cuentas por las matanzas en Darfur o por la opresión, al final ambos tendrán que pagar.
Leer tambiénLa expansión de la hambruna en Sudán, gran alerta de la ONU para 2025
Es una guerra para lucha por poder
Uno de los principales motivos del aumento de número de desplazados ha sido el incremento de la violencia en los estados de Jezira y Darfur, donde la guerra ha ido acompañada de una siembra del terror por parte de los paramilitares y de bombardeos indiscriminados de ambos bandos.
Alfredo Langa ha investigado las raíces de esa violencia y enfatiza en que “a partir de 2001- 2002 empieza la violencia en la región de Darfur. Porque lo que es importante, esas narrativas fáciles del norte, sur, etcétera, no son tan claras. Lo que siempre ha habido es unas élites dominantes que tienen que ver con Jartum. Luego hay una élite que es mucho más dominante, que es la élite islamista, primero islamista civil y luego, sobre todo islamista militar. Y esta gente lo que hace sobre todo es tratar de reprimir todo aquel movimiento regionalista, aquellos movimientos que tengan que ver con mayor autonomía para algunas regiones de Sudán, por ejemplo, para la zona del Mar Rojo, para la zona de Nilo Azul y sobre todo para la zona de Darfur”.
Miembros de las milicias aliadas del Ejército han estado implicados en detenciones arbitrarias, desapariciones y ejecuciones sumarias en las zonas donde han ido recuperando el control tras casi dos años de guerra.
Leer tambiénConflictos y desastres naturales rompen el récord mundial de desplazados internos
Turquía busca registrar el döner kebab para que cuente con la misma protección de la Unión Europea que tienen otros alimentos, algo parecido a una denominación de origen. La Federación Internacional de Döner de Turquía rechaza que se pueda llamar kebab a cualquier cosa sin importar la receta ni la carne que se usa.
El döner kebab se ha convertido en una de las comidas rápidas más populares del mundo. En muchos sitios es también conocido como shawarmaa, pero ambas denominaciones proceden del turco y significan “girar”, que es lo que hace el bloque de carne para cocinarse lentamente al fuego.
“No usamos carne congelada”
Mehmet Kalemkus es maestro dönerci desde hace 30 años. Cada mañana, cuando acude a su restaurante de Besiktas, un céntrico barrio de Estambul, dedica un buen rato a insertar en un espetón los filetes de carne macerados al menos desde el día anterior en especias, leche y yogur y así montar el döner, que, cubierto de grasa de cola de oveja, se pone a asar hasta que llegan los primeros clientes del día.
“Es importante que la carne sea fresca, que sea además de ternera o cordero lechal. Nosotros, por supuesto, no usamos carne congelada. En general, en Turquía, cada restaurante prepara su döner. Con filetes de pierna o falda de ternera o cordero. Y lo más especial es la salsa para marinarlo, cada maestro tiene su receta”, cuenta.
Hay imágenes del siglo 19 que ya muestran a vendedores de döner en las calles de Estambul, pero es cierto que entonces se comía mayormente servido en platos. Fue la emigración turca a las ciudades de Europa Occidental, y la de otros pueblos del antiguo imperio otomano, como los griegos o los libaneses, a las Américas, la que durante el siglo 20 la convirtió en comida rápida, servida en bocadillo, en pan de pita, durum o tacos.
Tanto es así que, el año pasado, durante la visita del presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, a Turquía, se trajo un cocinero y un inmenso döner que sirvieron al estilo alemán, como un ejemplo de su gastronomía. El döner, dijo Steinmeier, es parte de la diversidad de Alemania.
Turquía, en busca de reconocimiento
Ahora, sin embargo, a la Unión Europea se le ha planteado un dilema. La Federación del Döner de Turquía ha pedido que el döner sea reconocido como una especialidad tradicional garantizada, el mismo estatus que tienen, por ejemplo, la pizza napolitana o el jamón serrano español.
“Si a cada momento se cambian los ingredientes, al final terminará cambiando nuestra receta tradicional, que hacemos desde hace mil años. Y no queremos eso”, explica el presidennte de esta asociación, Muhammet Nezif Emek.
Varios países europeos se han opuesto a esta demanda... En muchos de ellos, el döner se prepara de diversas maneras, con carne congelada, se usa carne picada de diferentes animales, e incluso hay versiones vegetarianas.
Las partes tenían seis meses para ponerse de acuerdo pero el plazo culmina a finales de marzo y no se ha llegado a una solución, así que será la Unión Europea la que decidirá. Si da la razón a los turcos, los restauradores europeos deberán preparar el döner kebab según la receta turca, o si no, cambiar de nombre a su plato.
Entrevistamos al ex general Jérôme Pellistrandi sobre la decisión del gobierno francés de reinvertir en armamento ante la amenaza de Rusia, país que podría lanzar ataques contra sus vecinos. Para financiar a las empresas francesas de Defensa se recurrirá a dinero público y privado, los ciudadanos también podrán contribuir a partir de 500 euros. Pellistrandi estima que numerosos franceses van a contribuir porque saben que ‘Rusia representa una amenaza real para Francia y Europa’.
Ante el cambio de posición de Estados Unidos sobre Ucrania, más proclive a las posiciones de Moscú que a las de Kiev, Europa y Francia se movilizan para inyectar más dinero en Defensa. El presupuesto del ejército francés, 50.000 millones de euros en 2025, se duplicará de aquí a cinco años. El objetivo inmediato del gobierno en el marco de su plan de rearme consiste en conseguir 5.000 millones de euros adicionales. Una meta en la que podrá contribuir cualquier ciudadano con un aporte mínimo de 500 euros.
Según los servicios de inteligencia de varios países, Rusia podría lanzar dentro de unos años ataques contra sus vecinos, comenzando por los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, pero también Polonia. El ex general Jérôme Pellistrandi precisó a RFI el tipo de amenaza que afronta Francia.
"No vamos a ver los tanques rusos desfilando en el centro de París", sostiene Pellistrandi, director de la revista francesa Defensa Nacional. "La amenaza rusa es muy híbrida, pues incluye, por ejemplo, los ciberataques contra los hospitales y las universidades en Francia, así como en otros países de Europa. Y, como decía el general de Gaulle, las amenazas contra Europa son también amenazas contra Francia", dice.
Se necesitan más efectivos, más armamento y más avionesEste experto en temas militares estima que en Francia el ejército necesita más hombres, más armamento y más aviones.
"Se necesita equipamientos, el aumento de la cadencia de las cadenas de montaje para producir más armamento. Por ejemplo, hoy en día la empresa Dassault es capaz de construir tres Rafale al mes. Para incrementar la producción y llegar a cuatro o cinco aviones más, se tiene que invertir. También hay que comprar más aviones, más buque de guerra", afirme.
Con este objetivo, el gobierno francés ha movilizado tanto al sector público, que aportará 1.700 millones de euros, como al sector privado, del que espera obtener 3.300 millones de euros. Y esto incluye una iniciativa para los ciudadanos que muy pronto podrán convertirse en accionistas invirtiendo una suma mínima de 500 euros. ¿Qué piensa el ex general Pellistrandi sobre esta iniciativa?
Rusia, amenaza directa contra Europa"Estoy seguro de que muchos franceses van a invertir. Es cierto que 500 euros es una suma no despreciable, pero es relativamente fácil hacerlo en familia. Estoy seguro de que esta propuesta va a tener éxito en la opinión pública francesa. Es cierto que hay gente que no le gustará porque significa invertir en defensa, evocar la guerra, las amenazas. Pero bueno, la realidad es que sí hay una amenaza directa contra Europa. Por eso me parece muy importante que haya gente en Francia que invierta, familias que van a poner un poquito de dinero. Y bueno, es verdad que hay siempre gente que está opuesta a poner dinero en la defensa porque se dicen que esto es la responsabilidad del Estado, la responsabilidad de los políticos. Pero hay una nueva amenaza y por eso tenemos que invertir en la defensa", concluye.
El deshielo se acelera advierte la Organización Meteorológica mundial en este primer Día Mundial de los Glaciares, organizado este 21 de marzo para sensibilizar a la opinión pública sobre estos ecosistemas esenciales para los recursos hídricos. En la región andina, los glaciares han perdido cerca del 50% de su superficie desde los años 80.
El glaciar de Humbolt en Venezuela, el Carihuairazo en Ecuador o el Chalcaltaya en Bolivia son algunos de los glaciares andinos que se extinguieron bajo el efecto del cambio climático causado por nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el calentamiento global ha provocado la desaparición de entre un 30% y un 50% de la superficie de los glaciares andinos desde la década de los 1980, una de las pérdidas más importantes a escala mundial. Y “entre 2022 y 2024, asistimos a la mayor pérdida de glaciares jamás registrada en tres años”, alertó Celeste Saulo, secretaria de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el marco del primer Día Mundial de los Glaciares.
Esta pérdida de masa glaciar a escala global amenaza el suministro de agua de cientos de millones de personas, dado que los glaciares cumplen un papel de reservas de agua. La cordillera de los Andes aporta por ejemplo la mitad del caudal del río Amazonas.
Para la ONU, la única respuesta posible para frenar esta tendencia es combatir el calentamiento global reduciendo drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Alteración de los recursos hídricos en los Andes
Para las poblaciones que viven en ciudades andinas de alta montaña, la dependencia a estos glaciares es aún mayor. Y los efectos del deshielo ya se hace sentir. Varios glaciólogos entrevistados por RFI concuerdan que, en Perú, el volumen de los glaciares en Perú ha retrocedido alrededor de un 40% que en los últimos 30 o 40 años
“La contribución glaciar a los cauces de los ríos muchas veces es muy alta en los Andes [de Perú]. En algunas cuencas ya hay menos agua. Es lo que llamamos “el pico de agua”, o sea un punto de inflexión a partir del cual, a largo plazo, conforme el glaciar se va reduciendo, ya tenemos cada vez menos agua disponible, al menos en la época seca”, observa el glaciólogo de origen alemán Fabian Drenkhan, de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
En la región andina, esta agua es crucial para el cultivo de alimentos básicos como la papa, el maíz y la quinoa.
Y las previsiones para finales del siglo no son nada buenas: “al menos la mitad de todos los glaciares de Perú desaparecerán si contamos con un escenario de cambio climático optimista, con un mínimo calentamiento, es decir, si los acuerdos de París son implementados por todos los países y tenemos un incremento de temperatura de 1.5 grados Celsius máximo hacia el año 2100”, indica Randy Muñoz Asmat, geógrafo de la Universidad de Zurich.
Riesgo de inundaciones
En paralelo, los volúmenes de algunas lagunas glaciares se expanden peligrosamente conforme se van derritiendo los glaciares río arriba. El reciente caso de la demanda judicial de Saúl Luciano Lliuya contra el gigante energético alemán RWE por las consecuencias del deshielo en Huaraz, es emblemáticode los riesgos de inundaciones. La laguna Palcacocha ha crecido 34 veces y amenaza a la ciudad de Huaraz.
‘Muchas lagunas en el Perú que están creciendo en algunos casos constituyen un gran riesgo”, confirma el investigador Fabian Drenkhan. “Al crecer, la laguna puede llegar a niveles donde se queda cada vez menos estable. Podemos tener algunos eventos como un desprendimiento de un bloque de hielo o de una roca de la ladera que cae en la laguna y genera una ola de presión. Se puede incluso romper su dique el agua va hacia abajo. La laguna Palcacocha ha sido testigo de un de estos eventos que llamamos ‘GLOF’, (Glacial Lake Outburst Flood en inglés), un aluvión en 1941, y ahí fallecieron casi 2000 personas en Huaraz”.
Obras de adaptación
Para limitar los efectos del deshielo, surgen varias técnicas de adaptación, muchas de ellas paliativas.
Inspirándose en una técnica usada puntualmente en estaciones de esquí de países como Suiza, Italia o Francia el gobierno de Venezuela anunció en marzo de 2024 el despliegue con helicópteros de rollos de plástico de polipropileno sobre la superficie helada para protegerla de la radiación solar. Una técnica que suscita escepticismo entre ambientalistas y glaciólogos debido a los riesgos de contaminación plástica.
Al este de La Paz en Bolivia, el cambio climático redujo la disponibilidad de agua para la comunidad de Cebollullo que depende del agua del glaciar Illimani para regar sus cultivos. Para remediar esta situación, los agricultores han recurrido a un antiguo sistema de riego que utiliza surcos en zigzag para ralentizar el flujo de agua y reducir la erosión.
En la región de Huaraz en Perú, se ha instalado un sistema de drenaje del agua para reducir el volumen de la laguna Palcacocha.
Por otra parte, en las regiones donde escasea el agua, el suministro de los embalses de las hidroeléctricas está en peligro. “En este caso la solución técnica que muchas empresas hidroeléctricas prefieren es construir más y más y más reservorios. Pero a nivel social y a nivel ambiental esos grandes reservorios muchas veces son muy cuestionables también”, advierte Fabian Drenkhan, que observa conflictos locales por el uso de los derechos de agua.
Además, las obras de adaptación tienen sus límites: en la Cordillera blanca de Perú, siete de las nueve cuencas superaron el límite de las posibilidades de adaptación.
En Madrid, la capital española, el precio de la vivienda se ha encarecido un 130% en los últimos siete años, y sigue en aumento. La descontrolada creación de pisos turísticos agrava el problema. Frente a estos abusos la gente intenta organizarse.
En la ciudad de Madrid, hay una opinión compartida entre la población: preguntes a quién preguntes por la situación de la vivienda, en todas las respuestas encuentras quejas y lamentos.
“Pagas el doble por los mismos metros cuadrados”
El precio de la vivienda en la capital de España se ha encarecido un 130% en los últimos siete años, y sigue en aumento. La descontrolada creación de pisos turísticos agrava el problema. Nadie sabe con exactitud cuántos alojamientos de este tipo hay en la ciudad. Las asociaciones vecinales cifran más de 20.000, aunque solo un millar están legalizados.
Si nada lo impide, el hogar de Jaime Oteyza en el populoso y céntrico barrio de Lavapiés, acabará siendo otro apartamento para turistas: “Tendremos que irnos de este barrio porque, por este proceso de gentrificación, ahora mismo en Lavapiés pagas el doble por los mismos metros cuadrados”, explica este arquitecto de 39 años.
El bloque donde vive ha sido comprado por un fondo de inversión, un “fondo buitre” que quiere a todos los inquilinos fuera del edificio: “Ellos amenazan con que tiene que ser ya, y están insistiendo en que esto no puede ser, en que nos van a llevar a juicio...”, continúa Jaime.
Huelga de alquileres
Jaime resiste de momento, como también lo hace Cristina Jiménez en un bajo repleto de humedades, de apenas 17 metros cuadrados en el periférico barrio de Hortaleza. Esta mujer de 46 años y discapacitada lo hace porque no tiene donde ir.
“Esto es lo único que puedo pagar”, asegura Cristina, que también tiene como casero a un fondo buitre que quiere convertir la vivienda en turística, un fenómeno que se ha extendido a todos los rincones de la ciudad. A pesar de su situación, a Cristina ninguna administración le ha ofrecido una vivienda social, y culpa a “los gobiernos” de “no hacer política social para las personas”.
Frente a estos abusos y ante la inacción de la administración, cada vez más gente participa en las asambleas del Sindicato de Inquilinas, que proliferan por los barrios de Madrid como espacios de apoyo mutuo donde se propone una huelga de alquileres.
“La propia desobediencia civil es una huelga de alquileres”, explica Catherine Tamayo, de 31 años, activista del Sindicato de Inquilinas, que el próximo 5 de abril promueve manifestaciones en toda España para, dicen, “acabar con el negocio de la vivienda”.
Las ventas de los autos de Tesla cayeron en Francia en un 26% en febrero de este año, con respecto a febrero de 2024, frenadas potencialmente por el comportamiento de su jefe Elon Musk. Desde que se convirtió en uno de los asesores del presidente Donald Trump, la marca estadounidense de autos eléctricos va en picada. ¿Pero qué piensan los franceses ya propietarios de Tesla? ¿Podrían las posiciones de Musk dañar la imagen de su marca en Francia?
De los 290.611 autos eléctricos matriculados el año pasado en Francia, unos 40.000 fueron comprados a Tesla, con dos de sus modelos en el top 10 de mejores ventas. Números que podrían no repetirse este año si se tiene en cuenta que, por ejemplo, sus ventas se desplomaron en un 26% interanual, con 2.395 coches matriculados en febrero, según cifras publicadas por la plataforma automovilística francesa (PFA). Sin embargo, es difícil evaluar el impacto exacto de la postura política de su jefe, Elon Musk, en el negocio del fabricante estadounidense en este país europeo.
“Actualmente hay dos tipos de personas que se interesan a Tesla”, dijo un francés de 42 años cerca de una de las cuatro tiendas de la marca en la región parisina. “Está el joven geek, informático, o el adulto interesado en la tecnología que quiere comprarse un coche eléctrico. Si son eco responsables y les interesa la actualidad internacional, pueden dudar en comprar una Tesla porque no comparten las ideas de Musk. No quieren darle su dinero a alguien que tiene esas ideas controversiales así que compran otra marca”. En la segunda categoría, dijo, están los que compraron como él, un Tesla antes de que Elon Musk se convirtiera en asesor del reelegido presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “A nosotros nos toca separar las dos cosas”, puntualizó.
Separar la máquina del hombre, fue la decisión tomada por la mayoría de los franceses ya propietarios, interrogados por RFI:
“El hombre puede pensar lo que quiera. Sus ideas son un poco locas en Estados Unidos y luego se pasa un poco con los comentarios sobre la política europea, pero hago la diferencia entre el hombre que es polémico y el hombre que ayuda avanzar en términos de tecnología y coches eléctricos”, aseguró otro propietario.
Una dueña del modelo más reciente dijo que lo que le interesa es la marca y “que ha creado puestos de trabajo”.
Mientras que algunos dueños de Tesla en Estados Unidos pegaron en la parte trasera de sus coches la frase “Lo compré antes de que Elon se volviera loco”, en Francia no se ha visto este tipo de manifestación en contra del apoyo a la extrema derecha europea u en contra de otros comentarios polémicos de Musk.
“Soy muy joven y con mis amigos a menudo hablamos de estos temas, pero cuando conduzco la Tesla no pienso en Musk. Obviamente, lo que ha hecho y dicho es reprochable y no estoy de acuerdo”, aseguró un parisino que utiliza de manera recurrente el auto eléctrico de su padre.
Algunos expertos explican que la caída de ventas en Francia también se puede atribuir a la reducción de las ayudas públicas a la compra de automóviles, en particular la reducción de la prima ecológica.
El pasado fin de semana, cerca de 10 toneladas de cocaína fueron incautadas en el puerto de Dunkerque, en el norte de Francia. Un puerto no conocido hasta ahora por ser una puerta de entrada para la droga.
Casi 10 toneladas de cocaína fueron incautadas en el puerto francés de Dunkerque, un récord para la Francia metropolitana. El último gran decomiso de droga en territorio francés fue en diciembre pasado, en Le Havre: dos toneladas de cocaína.
“Las organizaciones criminales utilizan diferentes alternativas”
Le Havre es uno de los puertos por donde tradicionalmente ingresa droga a Europa, al igual que Róterdam y Amberes. Dunkerque, en cambio, no formaba parte de ese grupo. Teniendo en cuenta este decomiso histórico, ¿es posible que las organizaciones criminales estén privilegiando Dunkerque como nueva puerta de entrada marítima de droga?
Para Carolina Sampó Espinosa, profesora de Criminología y Seguridad en la Universidad Camilo José Cela en Madrid, a veces es difícil interpretar las incautaciones: “Pueden responder a diferentes variables. Pueden responder a un mayor énfasis en el desempeño de las fuerzas policiales, del Estado, a mayor movimiento dentro de determinados puertos. ¿Qué quiero decir con esto? El que haya más incautaciones en puertos ‘secundarios’ o ‘no tradicionales’ no quiere decir que esté moviéndose menos drogas a través de los puertos tradicionales. O sea, lo que estamos viendo es que las organizaciones criminales utilizan diferentes alternativas que tienen a mano”, señala.
Leer tambiénFrancia: Incautan un récord de 10 toneladas de cocaína en el puerto de Dunkerque
“Hay que estar muy seguros a la hora de abrir un contenedor”
La especialista nos recuerda una de las características que hacen atractivo al puerto de Dunkerque para las organizaciones criminales: “Es el principal puerto francés de ingreso de frutas y de carbón. Y como sabemos, las frutas son uno de los mecanismos de esconder cocaína más utilizados por las organizaciones”.
Las casi diez toneladas de cocaína incautadas en Dunkerque venían ocultas, efectivamente, en contenedores, cuya vigilancia es muy difícil debido a los imperativos del comercio mundial.
“No se escanean más de entre 2 y 5% de los contenedores a nivel global, en todos los puertos del mundo. O sea, el comercio necesita que los contenedores se muevan rápido y lleguen rápido a destino. Además, los Estados, si revisan un contenedor y se equivocan y no hay aquello que se está buscando, tienen que pagar reparaciones. Entonces, realmente tienen que estar muy seguros a la hora de abrir un contenedor de que van a encontrar lo que están buscando”, detalla Carolina Sampó Espinosa.
El valor estimado de este cargamento es de 300 millones de euros antes de la venta al por menor, sobre la base de un precio medio al por mayor de 30.000 euros por kilo en Francia en 2024.
La Unión Europea quiere suavizar sus normas que regulan las emisiones de CO2 de los automóviles producidos en el continente. La jefa del ejecutivo europeo Ursula Von der Leyen propone dar más tiempo a las constructoras automotrices para reducir las emisiones de CO2 de sus vehículos. De ser ratificada por la Eurocámara, esta flexibilización de las normas ambientales marcaría un retroceso en materia de transición energética, alertan ambientalistas.
El ejecutivo europeo cedió a las presiones del sector automotriz. La jefa de la Comisión europea Ursula Von Der Leyen quiere enmendar la legislación europea para suavizar las normas que sancionan a las empresas automotrices por sus niveles de emisiones de CO2.
A partir de este año, las empresas europeas que no alcanzaron la meta de vender 1 auto eléctrico por 4 vehículos térmicos se exponían a una multa. Esta normativa buscaba estimular la producción de autos menos contaminantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Según estimaciones del sector automotriz europeo, el total de las multas pagadas por las empresas por incumplir esta normativa hubiera alcanzado los 15 mil millones de euros.
De aprobarse esta enmienda, las empresas que llegaron tarde para alcanzar los objetivos de electrificación de sus autos tendrán tres años - en lugar de uno - para cumplir con la normativa sobre la reducción del Co2. “Lamentamos esta dirección. El debilitamiento de las normas premia a las empresas rezagadas en vez de fomentar la industria del vehículo limpio”, dijo a RFI Isabell Buschell, experta de la ONG Transport and Environment, en Madrid.
Buschel estima que la industria automotriz europea – que contribuye a casi 7% del PIB europeo – logró imponer sus intereses en detrimento de los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero.
“Cumplir a regañadientes es una estrategia clásica de la industria del automóvil”, observa Buschel.
Las empresas automotrices; por su parte; argumentan que el mercado del vehículo eléctrico está estancado, razón por la cual no han podido cumplir con la cuota de ventas de dichos autos. “Lo que ha pasado es que por un lado en Alemania se acabaron las ayudas a la compra de autos eléctricos y en España también”, recalca la experta, entrevistada por RFI.
La posible suavización de la legislación sobre las emisiones de los autos en Europa se enmarca en una serie de retrocesos europeos en materia ambiental para estimular la industria del continente, en un contexto de posible guerra comercial con Estados Unidos. Bruselas rebajó también su exigencia en materia de responsabilidad ambiental para las empresas, con el argumento de simplificar las normas para estimular la industria del continente. El ejecutivo planea también aplazar la entrada en vigor de la ley que sanciona la importación de productos agrícolas que proceden de zonas deforestadas.
La jefa de la Comisión Europea asegura sin embargo que no abandonará sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La UE prometió alcanzar la neutralidad climática en 2050. Una meta que pasará por el abandono de la venta de los vehículos con motores térmicos en 2035.
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En el "Enfoque internacional", enfocamos reflectores sobre un tema de la actualidad mundial para analizarlo en profundidad, con entrevistas a expertos y actores del sector político y social.

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