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En el Parlamento japonés se escucha en estos días un encendido debate cuyo tema central es la subida desmedida del precio del arroz. “El arroz ha subido un 90%”, reclama enfática Kureha Otsuki, parlamentaria del Partido Constitucional Democrático, una fuerza de centro izquierda que defiende subidas salariales y la expansión de las políticas de bienestar.
Reportaje del corresponsal en Tokio, Gonzalo Robledo
“Una taza de arroz que valía 25 yenes ahora vale 50 yenes”, continúa la diputada para llamar la atención sobre el alza que registra desde mediados del año pasado el grano básico de la dieta japonesa.
Según el Gobierno japonés, en 2024 las reservas de arroz de Japón llegaron a su nivel más bajo en lo que va del siglo.
A parte de los efectos del cambio climático en las cosechas, el gobierno mencionó como una de las causas de la posible escasez de arroz el auge del turismo.
Japón registra cifras récord de turistas internacionales y en 2024 recibió casi 37 millones de visitantes de fuera, en especial de países vecinos como China, Corea del Sur y Taiwán.
'Situación difícil para los agricultores'
Sin embargo, un chef de sushi que se beneficia del influjo turístico, Juin Nakasato, explica que el origen del encarecimiento del arroz tiene otros factores. “No se trata sólo de que haya más turistas, también está la realidad de los agricultores. El gobierno tiene que ayudarlos. Están atravesando una situación difícil”, denuncia.
Aunque los precios suben, el arroz no escasea, al menos a corto plazo, nos dice Nobu Otani, propietario de una tienda que vende arroces de treinta regiones de Japón en el barrio de Jujo, en el norte de Tokio. “Muchas personas que temían la escasez compraron grandes cantidades de arroz”, añade para sugerir que hay especulación.
Acaparar para especular con los precios
“Se dice que algunos comerciantes, que ni siquiera están directamente relacionados con el arroz, lo acapararon para venderlo más tarde”, agrega.
El experto en arroces, cuyo negocio lleva 60 años en el mercado, explica que, aunque el gobierno está promoviendo un aumento de la superficie cultivada, la cantidad de agricultores sigue disminuyendo debido al envejecimiento de la población.
Los agricultores por su parte se quejan de que, pese al incremento de precios, su trabajo no compensa.
Como portavoz de los trabajadores del campo un campesino mayor, con la ayuda de jóvenes que manejan en redes sociales, puso a circular un mensaje digital en el que pregunta: “¿Cree usted que el precio que está pagando por el arroz es caro?”
A continuación, describe los enormes gastos que implica el trabajo del campo y advierte que, si no vemos la realidad del campo, no podremos comer más arroz hecho en Japón.
Sus palabras pueden ser una advertencia de que la seguridad alimentaria se perfila como un problema adicional al rápido descenso demográfico de la que era en otros tiempos la primera economía de Asia
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski se prepara a viajar a Washington este viernes 28 de febrero, con el objetivo de firmar un acuerdo presionado por Donald Trump. Ucrania ha aceptado las condiciones de Estados Unidos de explotar los recursos minerales en su territorio para compensar la ayuda recibida tras la invasión rusa. El acuerdo ha provocado el rechazo de la población ucraniana.
Con nuestra enviada especial en Kiev, Gatalina Gómez.
Las puertas de la estación de metro Arsenal en Kiev se abren por oleadas. Son las nueve de la mañana, la temperatura es de -7°C y los transeúntes caminan rápido, rumbo a cumplir sus obligaciones.
Uno de ellos es Vlad, un trabajador social de 26 años. “Si nos dan unas condiciones buenas, perfecto, pero en este momento no hay nada concreto sobre nuestra seguridad”, opina acerca del acuerdo que Ucrania firmará con Estados Unidos, por presión de Washington, para la explotación de recursos.
Vlad es del este del país y su casa y su negocio han quedado en territorios ocupados por Rusia. Cuenta que esta mañana va a empezar el examen médico para enlistarse en el ejército. “Me alisto porque quiero liberar nuestros territorios, mi casa como mínimo. Que hace tres años que no he estado ahí”, explica a RFI.
El presidente Volodimir Zelenski ha anunciado que este viernes viajará a Washington. En un principio este acuerdo fue presentado como una exigencia del gobierno de Donald Trump para que Ucrania pague por los 100.000 millones de dólares con los que ha ayudado en la guerra.
"La ayuda que dio Biden no la teníamos que devolver"
Los ucranianos se oponen a este acuerdo y exigen garantías de seguridad para que Rusia no ataque de nuevo. “El pueblo ucraniano no aceptará dar nada porque ya dimos mucho”, dice por su parte Oksana, dueña de una peluquería.
Dentro de un café cercano, Tatiana, de 60 años y proveniente de Donetsk, se ha sentado a desayunar con una amiga. Dice estar en shock. “Por lo que yo entiendo la ayuda había sido gratuita. La ayuda que dio Biden no tenía intereses y no la teníamos que devolver”, asegura.
“Veo la situación con desesperación y ataques de ansiedad”, dice por su parte Sasha, estudiante de 18 años.
Otros como Vlad, el que va camino a enlistarse, seguirán luchando. Pero sin duda no es un momento fácil para los ucranianos.
Las sedes de la policía ambiental francesa han sido blanco de decenas de ataques desde 2023. Sindicatos agrícolas, quienes también piden derogar algunas leyes sobre uso de pesticidas y protección del agua, denuncian controles excesivos de parte de los agentes de esta entidad.
En los últimos meses, la oficina francesa de biodiversidad, OFB -o policía ambiental- encargada de hacer cumplir las normas ambientales -como las restricciones sobre los usos de pesticidas- enfrenta una ola de críticas y ataques de los principales sindicatos agrícolas. "En cerca de 20 departamentos hubo vertidos de estiércol y de basura en nuestras oficinas", cuenta un agente de este cuerpo policial.
Al considerar las normas ecológicas excesivas, agricultores de varias regiones arremetieron con intimidaciones a los agentes, grafitis, incendios y saqueos contra sedes de esta agencia estatal. Esta ola de ataques inició en 2023 y se intensificaron con la ola de protestas del mundo agrícola francés en 2024 observa Amélie C., agente de OFB, que pidió permanecer en el anonimato. La agencia France Presse ha contabilizado 90 ataques contra sedes locales de la OFB en todo el territorio francés desde 2023.
Dicha agencia estatal se ha convertido en un símbolo del supuesto exceso de normas ambientales denunciadas por varios sindicatos agrícolas franceses.
“Algunos de estos agentes de la oficina actúan en función de sus convicciones ecologistas personales y quieren quebrantar el sistema agrícola actual. La Agencia Francesa de Biodiversidad (OFB) debería acompañar a los agricultores”, explica a RFI Quentin Le Gouillous, productor francés de cereales, entrevistado durante el Salón de la Agricultura de París.
Le Guillous, quién también funge como secretario general del sindicato agrícola conservador Jóvenes Agricultores (JA), mayoritario en el país -junto con el sindicato FNSEA- reconoce que la OFB “tiene que aplicar las leyes y eventualmente imponer sanciones”.
“Pero hay casos en los que vecinos llaman sistemáticamente a esta policía ambiental cuando ven que un agricultor rocía sus cultivos con pesticidas. Los agentes de la OFB deberían explicar a esos ciudadanos que los agricultores solo están haciendo su trabajo. Hoy sistemáticamente estas llamadas acaban en denuncias y controles. Llamamos a que haya más sensatez en todo esto", insiste.
En el mismo tenor, Laurent Wauquiez, jefe de la bancada de la derecha en la asamblea nacional propuso retirar los financiamientos la policía ambiental y disolverla. Otros políticos piden que los agentes de OFB no puedan portar armas durante el ejercicio de sus tareas de control en las fincas.
La arremetida del sector agrícola y de varios políticos de derecha contra el trabajo de la policía ambiental llevó a los agentes de la OFB a cesar el trabajo el 31 de enero.
En entrevista con RFI, Amélie C., quien también es representante sindical en OFB, recuerda que sus misiones son esenciales para proteger la biodiversidad y la salud humana. Consisten por ejemplos en patrullajes para el buen cumplimiento de las restricciones de uso del agua en periodos de sequía, investigar delitos como contaminación del agua, vertidos ilegales de combustibles, tala ilegal de vegetación o caza de especies protegidas.
“Estamos cansados de repetir que nuestra tarea consiste en revisar no solo a los agricultores sino también las políticas locales, los particulares, las empresas industriales, los cazadores, es decir todas las actividades que impactan la naturaleza”, apunta Amélie C. agente en el terreno y responsable sindical en la policía ambiental francesa.
Los cuestionamientos contra la policía ecológica francesa se enmarcan en una ofensiva de los lobbies agroindustriales, apoyados por la derecha francesa, para debilitar las normas ambientales.
Sindicatos como la FNSEA piden por ejemplo derogar normas que limitan la tala de bosques o el uso de pesticidas controvertidos como el glifosato o los neonicotinoides, muy peligrosos para los polinizadores.
Las recientes declaraciones del primer ministro francés quién indicó que los controles de los agentes de la policía ambiental “humillan” a los agricultores agravaron aún más el malestar de los equipos de la agencia. El próximo 25 de marzo, los agentes de esta policía ambiental francesa realizarán otro paro de actividades para protestar contra la falta de apoyo del gobierno francés.
El jefe de gobierno alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, y el conservador Friedrich Merz se enfrentan el domingo en las elecciones legislativas de Alemania. Los sondeos auguran la victoria de Merz, que prometió un decidido giro a la derecha. El corresponsal de RFI en Berlín, Sergio Correa, entrevistó a varios electores.
Un tercio de los votantes está aún indeciso sobre a quién quiere como próximo canciller de Alemania, según las encuestas. Hasta el día de hoy, el rechazo de varios partidos a asociarse con la extrema derecha deja paso a dos posibles coaliciones para formar un gobierno: los demócrata-cristianos con los Verdes o, tal vez más probable, la llamada gran coalición entre los dos grandes partidos tradicionales, los demócrata-cristianos y los socialdemócratas, aunque hay numerosos alemanes que no aprueban esta perspectiva.
"Una gran coalición entre demócrata-cristianos y socialdemócratas es algo débil, pero si tampoco funciona entre los demócrata-cristianos y los Verdes, solo quedaría llamar a nuevas elecciones o a una coalición con la extrema derecha", dice un votante entrevistado en Berlín.
"Espero que una gran coalición sea más estable que la que teníamos hasta ahora, pero si termina en una parálisis entre ellos, si no alcanzan acuerdos, si se bloquean entre sí, sería una catástrofe", dice otro elector.
La guerra en Ucrania, la inmigración, la inflación, el precio de los alquileres y de la energía son los grandes temas en estas elecciones.
"Te puedo decir claramente que voy a votar por la Alianza por Alemania, que puede garantizar una energía estable. Esa es una de las razones por las que yo, que fui simpatizante de los Verdes, me he movido ahora a esta posición", dice otro elector.
Una de las sorpresas de último minuto ha sido el avance del partido Die Linke, la izquierda, que, tras estar en riesgo de quedar fuera del parlamento, ahora podría convertirse en la quinta fuerza en obtener una banca. Los jóvenes, sobre todo, son quienes han impulsado al partido en las encuestas.
Este domingo serán las elecciones en Alemania, en medio de uno de los momentos más convulsionados de la Unión Europea.
Los países árabes, Turquía, la UE y la ONU se reunieron el jueves en París con el jefe de la diplomacia siria, Assaad al-Shaibani, para “ayudar a Siria a reconstruirse” poco más de dos meses después de la caída de Bashar al-Asad. Francia confirmó que los 27 trabajan por un "rápido levantamiento" de las sanciones económicas sectoriales adoptadas contra el régimen de Assad y que el nuevo gobierno sirio dirigido por el antiguo líder rebelde islamista Ahmad al-Sharaa busca desesperadamente.
"No es un secreto para nadie. Lo ha dicho Ahmad al-Sharaa desde el principio. Lo que quiere conseguir es un fin de las sanciones que se imponen a Siria desde hace décadas. Y en este sentido, la reunión de París es una oportunidad para él de consolidar una legitimidad que le permita también obtener una ayuda y un respaldo", explicó a Radio Francia Internacional experto en Siria y Medio Oriente de la Universidad San Luis en Madrid, Barah Mikail.
RFI: El otro tema clave para las autoridades de facto sirias es la ayuda humanitaria para un país que lleva 14 años sumergido en la guerra.
Barah Mikail: Siria está en una situación crítica desde hace tiempo, por supuesto. El hecho de que entre cerca del 90% de la población siga viviendo bajo la tasa de pobreza es una urgencia donde hay que actuar. El problema que tenemos es que, por una parte, la falta de medios que sufre la ONU principalmente, pero también otras ONG bajo recortes financieros, no está ayudando ahora. Por otro lado, desde el derrocamiento del régimen de Bashar al-Asad, algunos países de la región han enviado camiones y ayuda humanitaria para ayudar al pueblo sirio. A nivel del Golfo, por ejemplo, es Arabia Saudita, ha sido uno de esos países. Ahora, lo que pasa es que por una parte se necesita mucha ayuda humanitaria similar. Pero, por otro lado, si Siria quiere contar con la participación y el apoyo de países regionales o internacionales que le permitan tener un poco de oxígeno para la población siria, el problema es que eso se puede también traducir en una influencia política que se atribuyen estos mismos países que dan la ayuda. Y ahí vemos que las alianzas políticas determinan la ayuda humanitaria.
RFI: ¿Hasta dónde es devastador haber perdido la ayuda estadounidense, decisión que tomó Donald Trump?
Barah Mikail: La ayuda estadounidense ya estaba muy limitada. De todas maneras, si hablamos de los flujos que venían de parte de los Estados Unidos como país, hay que aclarar que lo que prevalecía hasta diciembre pasado es el hecho de que el régimen sirio permitía a muy pocas organizaciones humanitarias actuar, eran apenas cuatro o cinco las que podían actuar en el país. Así que lo que pase ahora solo puede mejorar. Y, en este sentido, que tengamos más contribución de parte de los Estados Unidos, ayudaría, claro, pero yo creo que más podría ayudar sería mantener una ayuda financiera proveniente de Naciones Unidas o de las ONG que actúen en el contexto sirio.
La ONU ha calculado que costará más de 400.000 millones de dólares reconstruir un país asolado por 14 años de guerra que ha dejado más de 500.000 muertos y más de diez millones de refugiados y desplazados sirios.
Los donantes multilaterales y las agencias internacionales se reunieron el jueves por la mañana en París para trabajar en una "estrategia de coordinación de la ayuda internacional", hasta ahora fragmentada.
"Sin un apoyo financiero sustancial, la transición no puede funcionar", subraya una fuente diplomática europea, que duda, sin embargo, de que un 'Plan Marshall' para Siria esté tomando forma en el actual contexto mundial.
Entrevistamos a Félix Arteaga, investigador en seguridad y defensa del Real Instituto Elcano en Madrid, tras los anuncios de la nueva administración estadounidense sobre su iniciativa de paz para Ucrania. Esto ocurre después de la conversación telefónica entre Trump y Putin, un diálogo que ha dejado atónitos a ucranianos y europeos, excluidos del proceso.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, negó que EE.UU. haya traicionado a Ucrania y Europa tras el contacto directo de una hora y media entre Trump y Putin sobre el fin de la guerra. Pero en Europa se siente exactamente eso: una traición por parte de un país que ha sido su garante de seguridad desde la Segunda Guerra Mundial. Kiev deberá ceder territorio y renunciar a la adhesión a la OTAN.
El punto más preocupante de la iniciativa de Trump es que los europeos, y especialmente Ucrania, estarán fuera de la mesa de negociación. Para Félix Arteaga, esto responde a un problema estructural europeo.
El hándicap de los europeos"La Unión Europea no es un país ni una única nación. No tiene un sistema ni una política exterior común. Eso la coloca en desventaja frente a EE.UU., China y Rusia e impide que sea un actor estratégico real. La presidenta de la Comisión y el presidente del Consejo Europeo pueden hacer declaraciones, pero, en el fondo, la política depende de lo que decidan los Estados miembros. Esta fragmentación del poder dificulta que Europa hable con el lenguaje del poder, lo que en el actual escenario geopolítico es una desventaja grave", explica.
El otro problema para Europa es que Trump se está comportando como líder de un imperio. O, al menos, esta idea gana cada vez más terreno.
Trump saca de su aislamiento a Putin"Este concepto de imperio describe el estilo de esta administración o, mejor dicho, de este presidente. Trump actúa como el líder de una gran potencia que prescinde de las vías multilaterales y de acuerdos con terceros países. Su enfoque es abiertamente imperialista o neoimperialista, sin preocuparse por las formas. De ahí viene esta nueva denominación de imperio", sostiene Félix Arteaga.
La llamada entre Trump y Putin confirma un escenario que, según Arteaga, ya se esperaba.
"Desde la campaña electoral se intuía que Trump apostaría por una relación bilateral con Putin, con quien tiene cierta afinidad. Ya lo hizo en su primer mandato. Ahora lo ha consumado: ha tratado directamente con alguien que la comunidad internacional había aislado del G7 y de las decisiones occidentales. Con esta conversación, Trump reconoce a Putin como un interlocutor clave no solo para Ucrania, sino, probablemente, para otras cuestiones discutidas en privado".
La semana de la inteligencia artificial (IA) en París terminó, y con ella se reactiva la ambición de la Unión Europea de entrar en la carrera de liderazgo de esta tecnología y para ello, tanto la UE como Francia anunciaron millonarias inversiones. El bloque está decidido a tomar impulso para alcanzar a Estados Unidos y a China, pero aún persisten grandes interrogantes sobre cómo enfrentará la regulación de una revolución tecnológica en pleno auge.
“Estamos en la carrera, estamos acelerados e iremos hasta el final”, indicó el mandatario francés Emmanuel Macron ante cientos de empresarios de la tecnología, en el cierre de la semana dedicada a la inteligencia artificial que este martes reveló millonarias inversiones tanto de Francia (109.000 millones de euros) como de la Unión Europea (200.000 millones de euros), en un intento por meterse en la competencia de la IA actualmente liderada por China y Estados Unidos.
La cumbre que se desarrolló este 10 y 11 de febrero también reunió a jefes de Estado y cuerpos diplomáticos del mundo y terminó con una declaración mundial que pide una IA "abierta" e "inclusiva", pero que no logró las firmas de Reino Unido, ni de Estados Unidos.
Desde su llegada a París, el vicepresidente estadounidense JD. Vance mostró la férrea oposición de Washington ante lo que llamó una “regulación excesiva” por parte del bloque europeo. “Estados Unidos quiere asociarse con todos ustedes, pero necesitamos regímenes regulatorios internacionales que fomenten la creación de tecnología de inteligencia artificial en lugar de estrangularla”, señaló Vance en su discurso en la capital francesa agregando que necesitaban que “sus amigos europeos, en particular, miren esta nueva frontera con optimismo en lugar de temor”.
Washington aboga por una apuesta total en el desarrollo de la IA, mientras Europa se muestra más reservada, decía Vance, quien coincidió con las declaraciones a RFI del ministro de Ciencia y Tecnología de Corea del Sur, Yoo Sang-im, también presente en la cumbre. “Europa es bastante conservadora sobre el uso de la tecnología IA y una de las razones es que no están muy avanzados en comparación a Estados Unidos y China, incluso Corea está más avanzada, por ejemplo, con los semiconductores de inteligencia artificial”.
El ministro surcoreano, sin embargo, reconoció que en su país la IA no está muy regulada. “La IA cambiará el mundo entero, es muy poderosa, pero también es riesgosa y peligrosa si no la controlas bien. Por eso estamos preocupados pensando que la IA debe ser sostenible, tiene que consumir menos energía y también se deben regular los malos usos. Nosotros promovemos el desarrollo, antes que la regulación, pero en el futuro tendremos que pensar cómo controlar sus usos negativos”.
El rol de India en la integración del sur global a la IALos países del sur global que estuvieron liderados en esta cumbre por India, que será la sede de la próxima cita, abogan por ser parte de la discusión. “Necesitamos un acuerdo global, no podemos dejar parte de la población atrás, especialmente a los países en desarrollo, no podemos dejar el control de la inteligencia artificial en las manos de unos cuantos”, aseguró a RFI el ministro de relaciones exteriores de Brasil, Mauro Vieira, sumándose al primer ministro indio Narendra Modi, quien insistió en que no se podían olvidar de los países con menos recursos en esta revolución tecnológica.
En América Latina, países como Chile se han inspirado de Europa para tener una guía en la regulación, señaló Nayat Sanchez, directora del Centro Binacional Franco-Chileno de IA: “Hay un desafío importante con relación a la regulación. Chile está dentro de los países de la región que ha sido pionero en tomar la iniciativa para hacer un proyecto de ley -en la materia- que está bastante inspirado en la ley europea”, indicó, agregando que son puntos de encuentro entre naciones que ven la necesidad de poner barreras al uso de la IA.
Si algo está claro tras la cumbre de París, es que la IA llegó para quedarse, lo está haciendo a pasos acelerados y sin hoja de ruta para regularse. En cuanto a Europa, está por verse si todos esos millones lograrán alcanzar el liderazgo avasallante de Pekín y Washington.
Más de 11.000 personas han sido evacuadas en los últimos días de Santorini debido a la intensa actividad sísmica en esta turística isla volcánica griega. Sismólogos de todo el mundo observan la inusual cantidad de movimientos telúricos que son resentidos por los habitantes y además no hay consenso sobre qué los está produciendo.
Desde hace 15 días tiembla en el archipiélago de las Cícladas, en Grecia. Precisamente entre Santorini y Amorgós. Los sismólogos de todo el mundo observan el fenómeno al que muchos califican como inusual. "Clásicamente, tenemos una sacudida inicial y después, tenemos la actividad que conocemos, es decir que el número de terremotos disminuye con el tiempo, que es lo que llamamos réplicas, pero no es lo que sucede allí”, asegura Remy Bossu, responsable del Centro Sismológico Euromediterráneo con sede en Francia.
Misma observación hace Javier Fernández, sismólogo de la Red Sísmica Nacional de España: "lo que se está registrando es una actividad sísmica un poco anómala porque se está dando una acumulación de muchos terremotos en un periodo corto de tiempo. Llevamos registrando terremotos aproximadamente desde mediados de enero. Está habiendo en torno a 200 terremotos a lo largo del día. La mayoría de ellos no son de gran tamaño. A lo mejor entre 10 a 20 terremotos superan la magnitud cuatro y uno o dos al día a lo mejor superan la magnitud cinco".
No hay consenso sobre la causa exacta de estos terremotos
En esta zona en el mar Egeo hay una falla tectónica lo que podría ser una de las causas. “Confluyen las placas africana y euroasiática. Allí hay un movimiento continuo de las placas, que se juntan, se separan, se rozan entre ellas”, explica el sismólogo Fernández, pero recuerda que también toda esa zona es volcánica. “Entonces también puede haber una serie de intrusiones magmáticas, por lo que puede ser un combinado entre causas tectónicas y causas volcánicas".
Se han registrado casi 13 mil movimientos telúricos. Para el sismólogo Bossu lo que llama la atención no es tanto la cantidad de sismos, es el hecho de que la población sienta gran parte de ellos y que “no podemos descartar la posibilidad de un terremoto más fuerte en un futuro próximo. Y es por eso que han pre-posicionado equipos de rescate en las islas en caso de que suceda".
Aunque de momento no se han registrado daños importantes en Santorini, más de 11.000 personas la han abandonado. Desde el jueves pasado y hasta el 3 de marzo, se decretó el estado de emergencia para "hacer frente a las necesidades extraordinarias y gestionar las consecuencias de la actividad sísmica". El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, aseguró que "todo el dispositivo del Estado está movilizado", y que el gobierno y los científicos continúan "monitoreando este fenómeno geológico activo". Instando nuevamente a los habitantes a "mantener la calma".
Aunque nadie puede prever la evolución de la sismicidad, tampoco se puede descartar de que este ciclo de temblores pueda alargarse todavía algunas semanas.
Una de las mayores preocupaciones entre los expertos es la posible activación del volcán submarino Columbos, ubicado a solo siete kilómetros de la costa de Santorini.
Hace dos meses, los sirios recobraron su libertad, celebrando el fin de más de medio siglo de régimen Al Asad. Del mismo modo también descubrieron la dura realidad de la temida prisión de Sednaya, tras 37 años de tortura e inhumanidad.
Por las enviadas especiales de RFI en Damasco, Melissa Barra y Anne Bernas
“Apenas llegábamos aquí, empezaba la 'fiesta de bienvenida', o sea los primeros actos de tortura”, explica a RFI Hadi Haroun desde una enorme sala que compone el vestíbulo de la prisión de Sednaya. “Luego nos colocaban durante días o semanas en esta diminuta celda sin luz. Éramos cinco, hacinados y desnudos”, detalla, cinco años después de su liberación.
Hadi Haroun es un hombre alto y hoy en día ha recobrado su musculatura. Pesaba 100 kilos antes de su encarcelamiento. Salió en 2019 pesando 50.
“Nos golpeaban constantemente”
Camina entre escombros en los pasillos de este gigantesco complejo invadido por el olor de la muerte. Rodea una escalera de caracol que permitía a los carceleros tener una visión general de las tres alas de la prisión. En cada una hay una sucesión de celdas colectivas.
Cada una mide unos 25m2 y puede albergar hasta 50 presos, apiñados. “Cuando los guardias abrían esta cerradura, los presos debían prepararse para horas de tortura. El sonido de esa puerta aún me persigue: es el sonido más aterrador de Sednaya”, prosigue.
La prisión está vacía desde principios de diciembre, cerrada por las nuevas autoridades. Pero las cicatrices del horror están por todas partes, con habitaciones llenas de montañas de ropa sucia, restos de prótesis, mechones de pelo rapado.
“En estos baldes nos tiraban arroz o pan. Todos comíamos del mismo balde”, explica Haroun con actitud distanciada, recogiendo las cestas de plástico rotas.
"Lo peor era cuando teníamos que ir a las duchas. Todo el mundo tenía miedo. Nos obligaban a andar a gatas con las manos cubriendo los ojos”, dice imitando la escena, mientras se dirige al final del pasillo donde, en un espacio estrecho, hay una fila de duchas diminutas, oxidadas y sin puertas. “No sabíamos lo que podía pasarnos. Nos colocaban de a tres bajo la ducha unos minutos. Nos golpeaban constantemente”, agrega.
La tortura psicológica y la física
La prisión de Palmira, en el desierto central de Siria, representaba la brutalidad del régimen del clan Al Asad hasta 2015, cuando fue destruida por los yihadistas del grupo Estado Islámico. Integrantes del movimiento comunista o de partidos como los Hermanos Musulmanes, así como todos los demás opositores políticos, eran encerrados y torturados allí. La prisión de Sednaya, construida en 1987, adoptó sus métodos de terror al comienzo de la guerra en 2011.
A partir de la revolución, las autoridades comenzaron a encarcelar a cualquier persona sospechosa de tener alguna animadversión hacia el régimen, incluidas mujeres y menores. El 75% de los detenidos tenían diplomas universitarios. La tortura psicológica precedía la física. Todo lo que ocurría fuera de Sednaya repercutía en el trato a los prisioneros con brutales represalias.
“Me detuvieron por haber protestado al principio de la guerra civil. Luego me soltaron y me volvieron a detener por ‘actos de terrorismo’”, recuerda Hadi Haroun. Las acusaciones de terrorismo eran las más usadas por autoridades cuando comenzaron las protestas.
En 2011, el Gobierno sirio puso fin a 48 años de estado de excepción. Era una de las principales reivindicaciones de los manifestantes, que reclamaban liberalizar del régimen. Pero de inmediato lo sustituyó por tribunales antiterroristas, que encarcelaron a miles de sirios en las 12 cárceles del país durante años.
A Hadi Haroun le cuesta recordar por cuantas prisiones pasó durante ocho años. “Cuando tenían sospechas sobre alguno de nosotros o sobre nuestra familia, nos trasladaban a otra prisión, aunque normalmente un preso debía ser encarcelado en su provincia de residencia”, precisa.
Esta era una de las tácticas para romper todos los lazos sociales e infligir una forma de tortura psicológica a la población siria.
Bajo Bashar Al Asad, el pueblo sirio estaba obligado a proclamar “Assad ila al-abad”, “Asad para la eternidad”. El dirigente controlaba el espacio político y la vida de los habitantes.
“Al liberar a Sednaya se reveló la magnitud de las muertes”
“Pasé dos años en Sednaya con mi hermano gemelo”, relata Hadi Haroun. Vivieron las peores atrocidades en este complejo rodeado de minas y torres de vigilancia, ubicado a unos 30 kilómetros al norte de Damasco, hacinados junto a miles de hombres enfermos de sarna, diarrea y tuberculosis, en el calor sofocante del verano sirio y el frío húmedo del invierno.
Convivían con cadáveres abandonados en las celdas, a veces durante dos días, antes de ser apilados en una cámara de sal.
Haroun recoge una manta marrón en el suelo de una oscura celda y explica: “La usábamos como cama, y por la mañana teníamos que enrollarla. No nos dejaban acostarnos encima, y además, no había sitio”.
Sednaya, como todas las prisiones del antiguo régimen, se parecía a la peor pesadilla. Todos los presos eran torturados, golpeados con barras de hierro, azotados, abusados sexualmente, electrocutados.
Incluso las visitas de familiares acababan con crueldad, algo que Hadi Haroun llama con frecuencia las “fiestas de tortura”. Los visitantes se volvían testigos auditivos de lo que el régimen infligía a un hermano, padre o hijo encarcelado. Eso los disuadía de regresar.
Desde el inicio de la guerra, ONG y asociaciones han alertado sobre las condiciones de vida de los prisioneros. Se revelaron en 2014, con el informe “César”, un documento que contenía 55.000 fotos de hombres y mujeres torturados hasta la muerte en las cárceles sirias, tomadas por un fotógrafo militar desertor.
El 8 de diciembre del año pasado, el mundo pudo ver las imágenes de los 2.800 prisioneros liberados, demacrados y enloquecidos en muchos casos.
La magnitud de lo que ocurrió salió a la luz: este macabro lugar era más que una prisión, era un centro de concentración y ejecución. En Sednaya había salas de ahorcamiento, donde los verdugos ejecutaban a los prisioneros dos veces por semana por la noche. Los cadáveres eran trasladados a hospitales militares, donde los militares emitían certificados de defunción falsos, y luego enterraban los restos en fosas comunes en los alrededores de la capital siria.
La búsqueda de los cadáveres continúa hoy en día. Se estima el número de desaparecidos a al menos 150.000.
Leer tambiénEn la cárcel siria de Sednaya: tras la liberación, la búsqueda de los desaparecidos
Entender el sistema de tortura
Desde hace cinco años, Hadi Haroun es miembro activo de la Asociación de Presos y Desaparecidos de Sednaya, fundada en 2017.
“Liberar la prisión no fue un momento feliz. Fue más bien triste. Porque reveló la realidad de las muertes bajo tortura. Lo primero que hicimos fue intentar recopilar los documentos que contenían la lista de presos y muertos. Necesitamos saber cuántas personas ingresaron a Sednaya entre 2011 y la liberación, y cuántas salieron, para calcular el número de desaparecidos. Estamos empezando a hacernos una idea de la magnitud de la situación: entre 100.000 y 300.000”, lamenta.
La asociación ayuda a los ex presos a recobrar una vida normal, pero también recoge testimonios y documentos para archivarlos. Busca proteger las pruebas que aún se encuentran en la docena de cárceles del país. Muchísimos archivos fueron robados o destruidos al abrirse la cárcel.
El objetivo final es poder probar los crímenes cometidos por el régimen durante años y esclarecer lo ocurrido con los desaparecidos. Los documentos contienen informaciones primordiales sobre la estructura del aparato de seguridad y de los servicios de inteligencia sirios, y también sobre la identidad de los desaparecidos.
Haroun explica que las nuevas autoridades han recibido el apoyo de Gobiernos y organizaciones internacionales. “Somos una de las organizaciones que más conocimiento tiene sobre las cárceles. Aunque vengan equipos del extranjero, no podrán prescindir de nosotros. Por otro lado, las instituciones y organizaciones internacionales disponen de recursos financieros y técnicos. Para las fosas comunes, por ejemplo, disponen del material necesario para los análisis de sangre y de ADN”.
El ex preso espera que la prisión de Sednaya se convierta en un museo, un lugar de memoria para que nadie pueda olvidar a los cientos de miles de torturados y desaparecidos, y que nunca más en la “nueva Siria” se repitan atrocidades tan metódicas y planificadas.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 10 personas murieron en las cárceles de las nuevas autoridades sirias en la provincia de Homs, entre el 28 de enero y el 1° de febrero.
Según las últimas cifras del Ministerio del Interior francés, el porcentaje de primeros títulos de estadía aumentó un 1,8 %. Sin embargo, los abogados que asesoran a extranjeros que buscan regularizar su situación en Francia estiman que, en los últimos años, la situación administrativa de los indocumentados se ha vuelto mucho más difícil.
Los socialistas darán un respiro al primer ministro François Bayrou al no votar las dos mociones de censura previstas para este miércoles. No obstante, anunciaron la presentación de una nueva moción próximamente en respuesta a las declaraciones de Bayrou sobre una “sensación de sumersión” migratoria en Francia, que consideran un guiño a la extrema derecha.
En este contexto, el Ministerio del Interior acaba de publicar nuevas cifras sobre la inmigración. Por un lado, en 2023 se registró una disminución del 10 % en las regularizaciones de indocumentados, que se situaron en unas 31.000, y un aumento del 26,7 % en las expulsiones de extranjeros en situación irregular, alcanzando las 22.000. Sin embargo, el número de primeros títulos de estancia expedidos fue de aproximadamente 336.000, lo que supone un incremento del 1,8 %.
Retomando este dato, un diario tituló: “Las fronteras de Francia nunca habían estado tan abiertas”.
La abogada Claudia Cortez, del GISTI, organización parisina que brinda apoyo legal a inmigrantes y personas extranjeras, advierte que estas cifras no deben ocultar la realidad sobre el terreno.
"Puede ser que lleguen personas por trabajo, por estudios, por reagrupamiento familiar, porque esto no se ha cerrado completamente. Esta vía va a seguir abierta. Pero esto no quiere decir que la política que realmente está aplicando hoy el gobierno francés, y que viene aplicando desde hace varios años, no ataque no solo a la inmigración irregular, sino también a una gran parte de la inmigración legal en Francia. Muchos no logran obtener la renovación de su permiso de estadía simplemente por la voluntad del gobierno de hacernos vulnerables", sostiene Cortez.
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La abogada del GISTI subraya dos de las razones que han complicado la situación administrativa de los extranjeros que buscan la regularización en Francia:
"Hay un uso casi excesivo de dos conceptos. El primero, la amenaza al orden público. Hoy en día, según las prefecturas, el más mínimo incidente, el hecho más insignificante, puede bastar para que la prefectura diga: Usted no tiene derecho a estar en Francia porque constituye una amenaza para el orden público. El segundo es la noción de integración. Una persona integrada puede ser alguien que hable bien francés, que haya trabajado aquí durante años. Pero el hecho de haber estado en situación irregular hace que se considere que no está integrada, simplemente porque permaneció en Francia sin tener derecho a ello", concluye Cortez.
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En su práctica cotidiana como abogada de extranjeros que buscan regularizar su situación en París, Pascale Taelman también ha constatado un cambio significativo: "Hace dos o tres años, cuando representábamos a personas que trabajaban sin papeles pero de manera regular, que estaban declaradas, que llevaban años trabajando y tenían hijos en Francia, los tribunales solían reconocer que eran dignas de interés. En cambio, hoy esos mismos casos son rechazados. Desde hace aproximadamente dos años, en varias prefecturas ni siquiera logramos presentar la solicitud de regularización. No es que sea rechazada: ni siquiera nos dejan presentarla".
"Tenemos que acudir al Tribunal Administrativo argumentando que es absurdo que ni siquiera se pueda solicitar. No hablo ya del resultado, sino de la mera solicitud. Tengo clientes que son padres de hijos franceses, esposos de franceses. Por lo tanto, tienen derecho a tener papeles o los han tenido durante 2, 3 o 4 años. Pero cuando van a renovarlos, la espera es de un año y medio. Durante todo ese tiempo, se quedan sin papeles. Pierden su trabajo, pierden la Seguridad Social. Lo que está pasando en Francia es una barbaridad", termina Taelman.
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