Izamos las velas en "Escale à Sète", la fiesta de las culturas y tradiciones marítimas. En este puerto mediterráneo lleno de color se dan cita algunos de los barcos más bellos e históricos del mundo. Después, nos dirigimos a las alturas con "Rock the Pistes", un festival musical pionero en Francia y en Europa, que ofrece conciertos diarios en lo alto de los Alpes franceses.
“Escala en Sète” y es uno de los festival más grandes e importantes sobre la cultura y las tradiciones marítimas. La principal atracción de estas fiestas son los más de 120 barcos de ayer y de hoy que atracan en el puerto de Sète luego del desfile inaugural, que comienza antes del amanecer.
“Es muy típico de este tipo de festivales hacer un desfile marítimo. Todos los barcos entran juntos a puerto. Y es la ocasión para el publico de ver los barcos en movimiento”, explicó a RFI Juanjo Capó, el capitán del Pascual Flores, un barco español construido en 1917.
La máxima atracción de Escala en Sète, son precisamente los grandes veleros que el público puede visitar. Entre ellos destaca el francés “Bélem”, uno de los barcos de tres mástiles más antiguos de Europa, inscrito en la lista de Monumentos Históricos.
“Escale à Sète” reunió en 2026 barcos venidos de una decena de países y regiones de Europa. El país invitado de honor fue Italia, pero en los muelles de Sète podían visitarse veleros portugueses, indios, mauritanos, españoles, catalanes, croatas, etc.
“’Escala en Sète’ es la reunión marítima más grande del Mediterráneo. Su objetivo es la transmisión, la protección, la solidaridad en torno al patrimonio marítimo. En cada edición nos esforzamos en resaltar que ese acervo es internacional y por eso invitamos una decena de delegaciones de diferentes países”, aseguró el director de “Escala en Sète”, Wolfgang Idiri.
El festival impulsa también la defensa y transmisión del patrimonio marítimo en todos sus aspectos, material, inmaterial y natural, a través de decenas de exposiciones y conferencias.
“Que mejor ejemplo que el Bélem, que está cumpliendo 130 años. Este barco es un monumento excepcional y una escuela flotante. Es todo un modelo de transmisión y de patrimonio cultural, valores que son muy importantes para nuestro festival”, agregó Idiri.
Un galeón con historia
Entre los barcos presentes en Sète, se encontraba El Galeón Andalucía. Se trata de una réplica de un galeón español del siglo XVI de seis cubiertas, diseñado y construido por Ignacio Fernandez Vial en el siglo XXI. Actualmente es el único galeón del mundo que puede navegar y funciona como un buque-escuela.
“Es un galeón mercante típico del siglo de oro de España. En esa época se utilizaba este tipo de barcos para transportar carga desde Nuevo México hasta Filipinas. Navega tanto a vela como a motor. Aquí aprendemos todo lo que concierne la vida a bordo. Y aunque tenemos cartas digitales y radar, aprendemos a utilizar los métodos antiguos de navegación”, detallo David Herráiz Martínez, un joven marino de 20 años y estudiante de náutica.
Un repertorio vasto, pero poco conocido
“Escala en Sète” también es un festival gastronómico que pone de relieve los productos del mar y una fiesta musical. También pone en evidencia el repertorio de canciones de marinos, un patrimonio vasto y diverso, propio de las poblaciones que viven del mar.
“Como toda canción, los cantos marinos cuentan historias de amor y de lamento. También narran la vida en los puertos, las brigadas de marineros que hacen escala… Muchas canciones hablan de naufragios, pero también de rescates. De la dura vida en altamar, así como la espera de los que se quedan en tierra firme. Muchas canciones hablan de las maniobras propias a bordo de un barco”, comentó el especialista francés Michel Colleu.
El estudioso destaca que este repertorio es muy vasto. Hay canciones en diversas lenguas, incluso en Francia, y concierne muchos temas y oficios distintos.
“Un marinero de Sète no habla como alguien del norte de Francia. En Sète se canta en ‘sétois’, un dialecto típico de esta zona; en Dunkerque se usa el flamenco occidental. Yo vivo en Douarnenez, y allí se habla el bretón. Pero, además, si uno es marinero mercante o pescador de arenque, son universos totalmente distintos. Todo eso hace que haya una gran riqueza de cantos, que mucha gente no conoce”, agregó Colleu.
Rock The Pistes: cuando la montaña se convierte en escenario musical
A 1.500 metros sobre el nivel del mar, lejos del murmullo del Mediterráneo, los Alpes ofrecen un espectáculo completamente distinto. Aquí, la nieve no solo cubre las pistas de esquí: también sirve de escenario para uno de los festivales más singulares de Europa, Rock The Pistes. Un desafío a la altura del Mont Blanc.
En el corazón del dominio franco-suizo de Les Portes du Soleil, el objetivo es claro: ofrecer una perspectiva cultural y musical al deporte del esquí. Durante varios días, este vasto territorio alpino se transforma en un escenario gigante al aire libre, donde cada pista puede conducir a un concierto.
Una logística sin precedentes
Pero detrás de esta experiencia única hay una logística impresionante. Como nos lo explica el director del complejo de esquí Les Portes du Soleil, Fabrice Mielzarec, helicópteros, máquinas pisanieves y equipos técnicos trabajan en condiciones extremas para transportar instrumentos, escenarios y artistas hasta lo más alto de las montañas. Una movilización inédita que implica a toda la región y redefine los límites de la producción musical en vivo.
La música bajo la nieve como cohesión social La ambición del festival no es solo entretener, sino también crear cohesión. Programadores, DJs y artistas colaboran para llevar la música literalmente a las cumbres, ofreciendo al público una experiencia inmersiva donde el esquí y los conciertos se entrelazan.
Para Manon y Christelle Gagnaire, creadoras de MC Stereo y programadoras musicales del festival Rock The Pistes, el desafío de atraer a grandes nombres de la escena francesa es grande, pero no inalcanzable, porque la experiencia para los artistas es inédita en términos de paisaje y experiencia. Así, en esta edición han aceptado la invitación grupos como Superbus, Boulevard des Airs, Trinix o Nèg’Marrons.
El desafío, sin duda, ha sido alcanzado este año. Prueba de ello es la presencia de Boulevard des Airs, uno de los grupos más populares de la escena francesa, que aceptó el reto de actuar en altura. Para el vocalista, el ambiente familiar encaja perfectamente con el espíritu del grupo, que proporciona una actitud "feel good" y familiar en su repertorio.
Entre descensos en esquí, trayectos en telecabina y paisajes nevados, la música resuena de manera diferente. Aquí, cada nota se mezcla con el viento de la montaña y cada concierto se convierte en una experiencia única.