Durante tres días, la ciudad Saintes en el suroeste de Francia, se convierte en el escenario de un intercambio entre músicos franceses y canadienses. El festival Transe Atlantique sigue escribiendo una historia de proximidad, diversidad musical y hermandad franco-quebequense.
A primera vista, Saintes no parece una capital internacional de la música. Pero precisamente ahí reside el desafío del festival Transe Atlantique: mantener viva una larga historia y una lengua común, a través de la música.
Cada año el festival tranforma la ciudad durante tres días con conciertos de jazz gitano, rock, French Touch, pop, disco oriental y música tradicional de Quebec. En su quinta edición, Transe Atlantique reunió todos esos géneros.
La clave de éxito reside en la historia entre Francia y Quebec. La región de Saintonge está vinculada a la historia de Quebec a través de Samuel de Champlain, originario de esta zona y fundador de la ciudad de Quebec en 1608. Cuatro siglos después, el puente entre ambos territorios vuelve a construirse, esta vez a través de la música.
«La idea era mantener y hacer crecer este puente cultural entre Quebec y Francia», explica Raphaëlle Chauvin, fundadora y programadora del festival.
Sanseverino: la música como mestizaje
Entre los artistas franceses encontramos a Sanseverino, uno de los músicos más enérgicos y singulares de la escena francesa. Su universo se mueve entre la canción francesa, el blues, el jazz manouche o gypsy jazz y la rumba gitana. Para él, la mezcla cultural es precisamente lo interesante.
«No me molestan las lenguas extranjeras ni los extranjeros. Al contrario, me interesa la mezcla de idiomas», explica.
Aunque sigue siendo un apasionado del blues y de la música estadounidense, Sanseverino encuentra una inspiración especial en las músicas gitanas de Europa. Búlgaros, húngaros, serbios, músicos de los antiguos territorios yugoslavos: cada tradición tiene su propia manera de cantar, de tocar y de transmitir emociones. Ahí está, según él, una de las claves de estas músicas: saber acercarse al cliché sin caer nunca en él.
Su propio recorrido artístico funciona de una manera parecida: mezclar, deformar, jugar y provocar. También lo hace cuando se trata de política. De hecho, Sanseverino ha construido un repertorio donde el humor el humor y la mirada crítica hacia quienes gobiernan están muy presentes. Para él, el humor es más eficaz que cualquier discurso.
«Cuando digo algo en serio, me siento como un viejo profesor de historia», bromea. “En cambio, con humor, el mensaje puede llegar más lejos”. Su conclusión es bastante radical: si los políticos no escuchan, al menos que el público pueda reírse de ellos. Presidentes, dirigentes y hasta dictadores pueden convertirse en personajes de su sátira.
Los Hermanos Lemay: la memoria de Quebec hecha canción
Desde Quebec llegarón a Saintes los hermanos Lemay, figuras vinculadas a la tradición musical quebequense, y dejaron su huella en Saintes con su presencia escénica y su energía.
Su propuesta representa otra manera de abordar la identidad: a través de una música arraigada en el territorio, en la memoria y en la cultura popular de Quebec.
Junto a 2120, los Hermanos Lemay muestran precisamente esas dos caras de Quebec : la tradición y la creación contemporánea, la memoria y la experimentación.
Ese contraste es un característica de Transe Atlantique: no se trata simplemente de traer artistas de Quebec a Francia, sino de mostrar la riqueza y la diversidad de una escena quebequense capaz de pasar de la tradición a las formas musicales más actuales.
“2120”: ser quebequense y cantar en inglés
Desde Quebec llegó otra forma de jugar con la identidad. El grupo “2120”, representado en Saintes por Maxime Blackburn, reivindica sus raíces quebequenses, pero canta en inglés y hace rock and roll. ¿Una contradicción?
«Somos quebequenses. Nos encanta la música tradicional de Quebec y también el cine quebequense. Pero cantamos en inglés y hacemos rock and roll», explica Blackburn. Para él, el inglés forma parte de la identidad sonora del rock: la musicalidad de las palabras y la crudeza del idioma son elementos inseparables del género.
“2120” acaba de publicar su segundo álbum, Powdery Notes, después de “2120 In Spectacular Physical Health”.
Corine: crear universos "disco" y criaturas excéntricas es parte del show
El festival rinde homenaje a la cultura "disco" con Corine, artista que parece haber salido directamente de una película de los años 80. su vestuario, escenografía, personajes e imagen no pasan desapercibidos.
Mientras prepara su tercer álbum, Corine presenta “Orient Express”, un EP nacido de su colaboración con Habibi Sly, músico franco-sirio con quien trabajó durante años.
La idea surgió cuando él le hizo escuchar sus composiciones: una música disco con fuertes influencias orientales. Ella puso las letras y su voz. El resultado encaja perfectamente en el espíritu de Saintes: dos culturas, dos universos y una creación común que no pertenece completamente a ninguno de los dos.
Cassius: mantener viva la historia de un dúo mítico de la French Touch
Una de las figuras más esperadas de la música electrónica en Saintes es Hubert “Boombass”, miembro de Cassius, dúo mítico y uno de los nombres fundamentales de la French Touch. Después de la muerte en 2019 de Philippe Zdar, Boombass atravesó un período especialmente difícil.
«Después de la desaparición de Philippe, ya no podía tocar», recuerda. Con el tiempo, volvió a los escenarios con su propio nombre. Pero todo el mundo seguía hablándole de Cassius. Entonces decidió recuperar ese nombre y así nació Cassius Club. Aunque la intención no era reconstruir el dúo original.
Hubert "Boombass" es muy claro al respecto: "no habrá un nuevo álbum de Cassius".
“Éramos un dúo”, explica. Y reproducir aquella historia con otras personas sería imposible. El Cassius Club tiene otra función: mantener vivo el nombre a través de encuentros entre generaciones.
Artistas de su época y músicos más jóvenes comparten ahora el escenario con él. Así mismo, hay otra evolución que Boombass quiere mostrar: la presencia cada vez mayor de mujeres en el mundo del DJ. Hoy hay muchas más mujeres detrás de los platos, recuerda, y algunas son «muy, muy buenas».
Entre los grandes éxitos de Cassius, Boombass recuerda, por ejemplo, Toop Toop y I Love You So, otro tema que, con el paso del tiempo, ha adquirido una nueva lectura.
Un festival internacional con alma local
Raphaëlle Chauvin insiste en esa dimensión local. El lugar donde nació, la antigua maternidad de Saintes, es hoy uno de los espacios del festival y ofrece una vista panorámica de 360°. Para los habitantes, es un lugar cargado de memoria. Francia y Quebec se encuentran, pero también se cruzan el francés y otras culturas, la tradición y la modernidad, el jazz gitano y el rock, la French Touch y el disco oriental. Un pequeño territorio francés se convierte así en un punto de encuentro entre varios mundos.
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